Ajedrez y verdad

22/04/2006 – El primer acercamiento de Fischer al título de Campeón del Mundo de Ajedrez, acaparado por los soviéticos, data del año 1962. En aquel entonces el joven norteamericano conmocionó al ajedrez soviético con una incontestable victoria en el Interzonal de Estocolmo. Los Soviets reaccionaron inmediatamente. En el siguiente Torneo de Candidatos Fischer se cayó (debidamente) superado por los jugadores soviéticos, que frecuentemente alardearon de ello, evitando que llegase a retar al intocable Botvinnik. En Varna, durante las Olimpiadas de Ajedrez, por fin llegó la oportunidad para que se enfrentaran ambos jugadores. Botvinnik estuvo al borde de la derrota, pero tuvo la suerte de que Fischer pasase por alto una variante en el análisis de la partida aplazada. Posteriormente Botvinnik y el ajedrez soviético recurrieron a una práctica habitual en la URSS (¿Quien ha desaparecido en la foto y por qué?) y dieron un giro a lo sucedido en favor del Campeón del Mundo. Johannes Fischer ha analizado este emocionante suceso y nos lo explica con detalle traducido al castellano...

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Más que una simple partida de ajedrez:
Botvinnik - Fischer, Olimpiada de Ajedrez, Varna 1962
Por Johannes Fischer

El más famoso ajedrecista soviético es quizá Vladimir Iljitsch Uljanv, conocido como Lenin. Ciertamente, más que como ajedrecista, destacó como líder político, pero su pasión por el ajedrez está bien documentada, entre otras cosas por una fotografía de 1908. En ella se muestra al revolucionario de profesión jugando al ajedrez con Alexander Bogdanov, un físico, filósofo y escritor de ciencia ficción, que en aquellos momentos luchaba con Lenin por la supremacía en el partido bolchevique. Ambos eran invitados de Máximo Gorki en la isla italiana de Capri. Pero de esta foto de vacaciones han circulado diversas versiones a lo largo del tiempo, de las que les mostramos dos.



En la foto de la izquierda se puede ver a Lenin y Bogdanov al tablero. Tras Lenin hay un espectador desconocido, luego está Gorki, junto a él su ahijado Zinovii Peshkov y a la derecha de él una mujer, que podría ser Nadeshda Krupskaja, la esposa de Lenin. Hay un espectador en el primer plano de la foto, del que sólo se ve un trozo de ropa. En la imagen de la derecha Peshkov ya no aparece, lo mismo que la persona desconocida del primer plano, y a la mujer se la ve más delgada y alejada. Porqué y quién ordenó que Peshkov dejase de estar en las vacaciones de Lenin es algo que no se conoce, pero quizás durante el periodo estalinista se decidió que no era digno de aparecer junto al líder revolucionario: Peshkov luchó en la I Guerra Mundial con Francia como voluntario y en 1916 el gobierno francés lo mandó a EE UU para hacer presión a favor de que interviniesen en la guerra. Más tarde trabajó como diplomático en la Unión Soviética y Rumania y sirvió en Marruecos en la Legión Extranjera francesa. En la II Guerra Mundial apoyó al gobierno de de Gaulle en el exilio en Londres, por quien fue nombrado embajador francés en China y Japón.

La manipulación de fotos era una práctica habitual en la Unión Soviética. De este tipo de censura fue víctima, por ejemplo, otro ajedrecista que hizo carrera política: Leo Trotski, durante muchos años camarada de armas de Lenin y, tras la muerte de éste, adversario político de Stalin.



En la foto superior se puede ver a Lenin dirigiéndose a un grupo de trabajadores. A la derecha del estrado está Trotzki observando a la multitud. En la foto inferior, Lenin sigue arengando con el mismo ardor, pero el número de espectadores ha disminuido su fiel correligionario Trotzki se ha caído de la foto.

Estos ejemplos son típicos: los dirigentes soviéticos manipulaban la verdad, que siempre parecía resultarles oportuna. Falseaban y modificaban los hechos, difamaban y calumniaban a sus enemigos, reales o supuestos, a menudo con el objetivo de liquidarlos políticamente, a la que no en raras ocasiones seguía la eliminación física.

También el ajedrez estaba sometido a esa política dictatorial, aunque a un nivel menos peligroso. Un ejemplo de la política de difamación contra los rivales políticos con ayuda de insinuaciones y tergiversaciones de los hechos son los comentarios de Botvinnik sobre su partida contra Bobby Fischer en la Olimpiada de Ajedrez de Varna en 1962. Fue la única partida entre Fischer y Botvinnik, pero resultó muy explosiva y tuvo unos largos prolegómenos.

 

Prólogo

Botvinnik, que había perdido su título de Campeón del Mundo en 1960 contra Tal y que volvió a coronarse con el entorchado mundial en 1961 tras vencer en el duelo de revancha, ya había pasado a la edad de 51 años el cenit de su carrera. Fischer, por el contrario, a los 19 años, luchaba por ser el mejor jugador del mundo, tras una carrera exitosa y fulgurante desde los 15 años, pero tuvo que encajar un revés en el Torneo de Candidatos de 1962 en Curaçao. Fischer era el favorito, tras su victoria en el Interzonal de Estocolmo con 2,5 puntos de ventaja sobre Geller y Petrosian, Pero tuvo que conformarse con el cuarto puesto. Quedó 3,5 puntos por detrás del vencedor del torneo Tigran Petrosian y a 3 puntos de Keres y Geller, que ocuparon la segunda y tercera plaza.

Clasificación de Curaçao...

Tras la competición Fischer achacó su rendimiento a las maquinaciones de los jugadores soviéticos. En un artículo titulado How the Russians Fixed World Chess en la revista estadounidense Sports Illustrated del 20 de agosto de 1962, que pronto se difundió en Alemania, Holanda, España, Suecia e incluso en la propia Unión Soviética, acusaba a Petrosjan, Geller, Keres y Kortschnoi de haber manipulado el torneo arreglando partidas. Fischer se quejaba de que con ese sistema para determinar el aspirante al título mundial, los jugadores no soviéticos jamás tendrían alguna opción y retó directamente a Botvinnik a un enfrentamiento por el Campeonato del Mundo.

Hoy en día los expertos siguen discrepando si los reproches de Fischer estaban justificados o si fue sólo el lloriqueo tras un éxito frustrado. Sin embargo, resulta indiscutible que Petrosian, Geller y Keres tenían un acuerdo para llegar rápidamente a las tablas en sus partidas. Si esas partidas entabladas rápidamente eran parte de un plan, según el cual los jugadores soviéticos más débiles se dejarían perder contra los más fuertes si Fischer amenazaba con ganar el torneo o si por el contrario Geller, Petrosian y Keres sólo obraron con pragmatismo para superar las 28 rondas en el calor tropical de Curaçao sigue siendo una pregunta sin respuesta. En cualquier caso, su estrategia tuvo éxito. Petrosian (+8, =19, -0, duración media de las partidas 31 jugadas), Keres, (+9, =16, -2, duración media de las partidas 34 jugadas) y Geller (+8, =18, -1, duración media de las partidas 35 jugadas) ocuparon las tres primeras plazas. Fischer, con una media de 44 jugadas por partida, tuvo un programa mucho más exigente, pero perdió demasiadas partidas (+8, =12, -7). Particularmente fatales resultaron las dos primeras derrotas, de las que no pudo recuperarse en el resto del torneo.

El acuerdo entre quienes ocuparon las tres primeras plazas, señalado en las críticas de Fischer, puede haber ahorrado fuerzas a los tres soviéticos, pero no aclara porqué Fischer terminó con 3,5 puntos menos que el vencedor Petrosian, quien, dicho con otras palabras, incluso sin ser completamente perfecto y empatando muchas partidas rápidamente, sin embargo se ganó la victoria.

Pero, sin duda, el acuerdo entre los tres primeros distorsionó el resultado y pudo afectar a la psique de Fischer. Por medio de las tablas cortas los participantes soviéticos podían ahorrar fuerzas, controlar el torneo y concentrarse en frenar a su rival ajedrecístico más peligroso, es decir, Fischer. Del mismo modo, como Fischer podía pensar, si él fuese liderando el torneo, podrían perder deliberadamente entre sí, para asegurarse de que el título de campeón permaneciese en manos soviéticas. Ciertamente era bastante difícil quedar en cada torneo por delante de jugadores como Petrosian, Keres y Geller, así que eso le debía parecer imposible a Fischer en Curaçao, donde cinco de los ocho participantes eran soviéticos.


Fischer- Petrosian

La partida

Pero medio año después de Curaçao, en la ronda 11 de la Olimpiada de Ajedrez de Varna, en el encuentro USA - URSS, Fischer se encontró con Botvinnik. Con una victoria sobre el vigente campeón del mundo, podría acallar las recriminaciones, mientras que con una derrota o unas tablas se confirmaría que Fischer aún era demasiado inexperto y débil para optar al campeonato del mundo.

Con un ambiente tan caldeado, se sentaron Botvinnik y Fischer al tablero en Varna, un 16 de septiembre ante una multitud de espectadores tan grande que tuvo que ser desalojada de la sala de juego. La partida tuvo un desarrollo dramático y aún décadas después sigue suscitando emoción. Botvinnik la comentó al poco de terminar la Olimpiada y también Fischer la incluyó en su libro Mis 60 partidas memorables, donde critica las observaciones de Botvinnik. Posteriormente, cuando ya Fischer se había convertido en Campeón del Mundo y retirado del ajedrez, Botvinnik revisó sus anotaciones para su colección de partidas de tres volúmenes y les añadió una serie de comentarios maliciosos sobre Fischer junto con unas citas equivocadas de lugar. Y a comienzo de los años ochenta, un alumno de la escuela de Botvinnik que contaba con 13 años y se llamaba Kasparov dio prueba de su talento al mejorar los análisis de Botvinnik y cuestionar los de Fischer. Años más tarde, Kasparov incluyó la partida en su obra sobre sus "predecesores".

Aunque citaré algunos comentarios en los pasajes relevantes que siguen, se pueden encontrar los análisis detallados en los mencionados libros.

Botvinnik, Mikhail - Fischer, Robert James


Ya en la introducción a su colección de partidas, Botvinnik no deja lugar a dudas de las intenciones de sus comentarios: la rebaja de su rival. Escribe: "Este fue mi único encuentro con Robert Fischer delante de un tablero. Ya he mencionado anteriormente a menudo que el éxito en el ajedrez no sólo es fruto del talento, sino también de otras cualidades, entre ellas el carácter del jugador. Y el carácter de Fischer siempre fue inadecuado, como convendrá el lector una vez que haya reproducido nuestra partida" (Botvinnik's Best Games, pág.177)

Esas líneas las publicó Botvinnik después de que Fischer se hubiera convertido en Campeón del Mundo y tras humillar a toda la elite mundial en los años 1970-72. Botvinnik no aclara de que cualidades se valió Fischer.

1.c4 g6 2.d4 Cf6 3.Cc3 d5 4.Cf3 Ag7 5.Db3 dxc4 6.Dxc4 0–0 7.e4 Ag4 8.Ae3 Cfd7 9.Ae2 Cc6 10.Td1 Cb6 11.Dc5 Dd6 12.h3 Axf3 13.gxf3 Tfd8 14.d5 Ce5 15.Cb5 Df6 16.f4 Ced7 17.e5 Dxf4!

El primer momento crítico de la partida. Tal y como admite, Botvinnik había pasado por alto esta continuación: "Una sorpresa muy desagradable: ahora las blancas deben empezar a jugar en serio. Hasta este momento sólo necesité recordar mis análisis, lo que tampoco resultaba tan fácil. Tenía el recuerdo de que la dama negra quedaba atrapada en algún sitio del flanco de rey y, mientras seguía esa pista. me vino a la cabeza toda la variante. Al final, todo estaba en su sitio: sobre el tablero tenía una posición familiar; entonces, repentinamente, me resultó claro que había pasado por alto algo en mis análisis, que Fischer encontró con la mayor facilidad delante del tablero. El lector puede suponer que mantuve la compostura". (Botvinnik sobre Fischer, página 189)

18.Axf4 La justificación táctica de 17...Dxf4 radica en 18.Dxb6 De4 19.f3 Dh4+ 20.Af2 Db4+ junto a ...axb6, "hacia el centro", como escribe Fischer. 18...Cxc5 19.Cxc7 Tac8 20.d6 exd6 21.exd6 Axb2 22.0–0 Cbd7 23.Td5 b6 24.Af3? Botvinnik sigue buscando su equilibrio mental, que no logra recuperar a pesar de toda su "fortaleza de carácter" tampoco en las siguientes jugadas y pronto se encuentra en una posición perdedora. Después criticó la jugada del texto y en vez de ella recomendaría la alternativa 24.Ac4! con idea de Tfe1 y Te7. 24...Ce6 25.Cxe6? Añade Botvinnik: "Las blancas pierden completamente la cabeza. Aceptaron que la alternativa 25.Ah2 Cd4 26.Ag2 Cf6 era aún peor para ellas, pero Geller señaló que tras 27.Txd4 Axd4 28.Te1 las blancas tienen buen juego. Tampoco aquí Fischer estuvo de acuerdo: continuó la variante una jugada más 28...Ac5. Pero nosotros pudimos también proseguir con ella: 29.Cd5" (Botvinnik's Best Games, pág.179). No obstante, el sentido de este comentario de Botvinnik sigue sin estar claro. Tras 29...Cxd5 30.Axd5 Axd6 las blancas sencillamente tienen dos peones y calidad de menos. 25...fxe6 26.Td3 Cc5 27.Te3 e5 28.Axe5

Aquí Botvinnik y Fischer están de acuerdo: las negras ganan. 28...Axe5 29.Txe5 Txd6 30.Te7 Td7 31.Txd7 Cxd7 32.Ag4 Tc7 33.Te1 Rf7 34.Rg2 Cc5 35.Te3 Te7 36.Tf3+ Rg7 37.Tc3 Te4 38.Ad1 Td4 39.Ac2 Rf6 40.Rf3 Rg5 "Todos dicen que la mejor casilla para el rey es d6; así el caballo no tendría que cubrir el peón b y las negras ganarían avanzando los peones del flanco de dama", cita Fischer los comentarios iniciales de Botvinnik (Fischer, S.192). En sus anotaciones posteriores, Botvinnik no pudo resistirse a colocarse por delante de la técnica de finales de Fischer y escribió: "Un especialista en finales como Capablanca o Smyslov hubiera dirigido inmediatamente su rey a d6, para cubrir al caballo y el avance de los peones negros por el flanco de dama hubiera decidido la partida", (Michail Botvinnik, pág. 202). 41.Rg3

41...Ce4+? Como muestran los análisis de Kasparov, las negras dejaron escapar la victoria en esta posición. Fischer citó a Botvinnik: "Las blancas estaban ya en zugzwang: a una jugada del rey las negras jugaban ...Rh4 y ...Ce6 seguido de ...Cf4(xh3); frente a Ab1 gana la respuesta ...Td1 y si la torre blanca deja su puesto, resulta crucial ...Tc4. Tampoco tendrían las blancas respuesta satisfactoria para, por ejemplo, 41....Tb4 42.a3 Td4 43.f3 a5" (Fischer, pág.192). Botvinnik sabe también porque Fischer no jugó así: "Aquí aparece la debilidad del carácter de mi oponente. Se dio cuenta de que la partida estaba ligeramente a su favor y tuvo miedo de que yo siguiera jugando y en su atolondramiento, ya tras el control de tiempo, encontró una súbita respuesta" (Botvinnik's Best Games, pág.180). El comentario de Fischer sobre la continuación ganadora que pasó por alto resulta más práctico: "Ciertamente, yo estaba de acuerdo con el hecho de que las negras podían ganar, siempre que mantuviesen las piezas menores y mejorasen su posición gradualmente, pero la jugada textual debía conducir al mismo resultado, si no le hubiera faltado un pelo" (Fischer, pág.193) 42.Axe4 Txe4 43.Ta3 Te7 44.Tf3 Tc7 45.a4 Tc5 46.Tf7 Ta5

47.Txh7! "Pasé por alto esta jugada" cita Botvinnik a Fischer (Botvinnik's Best Games, página 181) y añade: "No es una sorpresa: tras el aplazamiento de la partida mi rival había dormido toda la noche". Luego Botvinnik cuenta una pequeña historia de heroicidad socialista e informa de como él había permanecido toda la noche en vela buscando las tablas con ayuda de su equipo: "Tras la cena comencé mi análisis nocturno, uno de los más largos de mi carrera. ... El futuro parecía sombrío, hasta que a Geller se le ocurrió la idea única de contraatacar con 46.Tf7 Ta5 47.Txh7!!. Cuando se despidió más avanzada la noche, sólo tuve que trabajar sobre los detalles de su descubrimiento... A las tres de la madrugada descubrí una continuación lógica para las negras y a las 04:30h un fastidioso sacrificio de peón, el único camino de las blancas para salvar la partida. Eran ya las 05:30h cuando Furman, el capitán del equipo, se marchó..." (Mis Geniales Predecesores II, página 244). Por un lado vemos a un colectivo trabajando duro, con el espíritu de "todavía hay luz en el Kremlin"; por otra parte está el decadente y arrogante joven norteamericano que duerme profunda y beatíficamente.

Cómo pasó Fischer aquella noche es algo difícil de investigar al cabo de cuarenta años, pero es conocido que Fischer ya era por entonces una conocida ave nocturna que rara vez iba a la cama antes de las tres o las cuatro de la madrugada. También se sabe que Fischer pasaba casi cada minuto del día dedicado al ajedrez, fuera analizando partidas o jugando a ritmo relámpago. No se conoce ninguna causa que motivara el que se desviase de sus costumbres la noche de esta partida.

Cualesquiera que fueran los hábitos de sueño de Fischer, parece demostrado que la cita que Botvinnik pone en boca de Fischer está colocada en un lugar erróneo. El propio Fischer escribió en sus anotaciones a 47.Txh7: "¡Esta fue la primera defensa que tomé en consideración!" (Fischer, página 195)

La confesión citada por Botvinnik de una jugada pasada por alto se refiere al movimiento 52 de las blancas (véase más adelante) Esta cita equivocada es aún más peculiar por el hecho de que se reproduce en Mis Geniales Predecesores de Kasparov así como en Russians vs. Fischer, aunque el resto de las citas de Mis 60 Memorables Partidas se reproducen correctamente (Conf. Kasparov, Mis Geniales Predecesores II, pág. 245 y Russians vs. Fischer, pág. 115)

47...Txa4 48.h4+! Aquí cita Kasparov a Fischer una vez más: "Había analizado principalmente 48.f4+, pero la variante de Botvinnik es la mejor y contiene también una astucia" (Mis Geniales Predecesores II, pág. 245). Por ello naturalmente uno se pregunta porqué iba Fischer a analizar 48.f4+ si hubiera pasado por alto 47.Txh7.

48... Rf5 49.Tf7+ Re5 50.Tg7 Ta1 51.Rf3 b5? 52.h5!

A partir de aquí la partida es tablas. Botvinnik escribe: "Aquí mi rival se quedó pálido y pensó durante largo tiempo. ... Bobby admitió que había pasado por alto esta jugada, lo que resulta muy raro en él".

De hecho Fischer reconoció haber pasado por alto esa jugada. Pero la confesión de errores ajedrecísticos de ningún modo resultaba tan rara en Fischer como Botvinnik destacó. Al contrario: si se lee Mis 60 Memorables Partidas, uno tiene la impresión de que Fischer comenta tan vivamente sus partidas que pierde objetividad y sus anotaciones directas y abiertas ofrecen un agradable contraste con las más frías y diabólicas de Botvinnik. Fischer hizo comentarios punzantes sobre sus rivales de Varna sólo en privado. Así, escribe en una carta a Bernard Zuckerman: "Botvinnik podía haberse rendido sin más frente a mi, pero caí en la más obvia y burda trampa que se pueda imaginar. Durante toda la partida parecía como que se iba a morir. Respiraba con dificultad, mudaba de color y parecía como si fuese a salir en camilla en cualquier momento. PERO cuando caí en su trampa volvió a ser el viejo Botvinnik. Sacó pecho, se puso de pie y se marchó como si fuera un gigante..." (Citado en Mis Geniales Predecesores IV, pág. 306)

52... Ta3+ 53.Rg2 gxh5 54.Tg5+ Rd6 55.Txb5 h4 56.f4 Rc6 57.Tb8! h3+ 58.Rh2 a5 59.f5 Rc7 60.Tb5 Rd6 61.f6 Re6 62.Tb6+ Rf7 63.Ta6 Rg6 64.Tc6 a4 65.Ta6 Rf7 66.Tc6 Td3 67.Ta6 a3 68.Rg1 ½–½

Partida para reproducir...

En su comentario final Botvinnik da otra vuelta de tuerca: "Aquí Fischer me dio la mano y salió de la sala con lágrimas en los ojos". Luego el patriarca del ajedrez soviético analiza la posición final una vez más con detalle, para al final añadir de forma benevolente y con un ramalazo de autocrítica: "Como se puede ver, el joven Fischer no sólo abordó erróneamente la partida aplazada, sino que también un gran maestro más maduro también fue descuidado a la hora de publicar los análisis" (Michail Botvinnik, pág. 205)

 

Epílogo

También después de la Olimpiada, que ganó la Unión Soviética por delante de Yugoslavia y Argentina, con USA ocupando la cuarta plaza, disfrutó Botvinnik de su triunfo. En un reportaje para Pravda escribe que "sintió mucho que USA no fuese segundo, a pesar de que había merecido ese puesto [...] y sólo el rendimiento de Fischer evitó ese resultado". (Brady, pág. 67) Para la estadística: Fischer consiguió en la Olimpiada de Varna 11 puntos en 17 partidas (+8, =6, -3), lo que significa el 64,7% de todos los puntos posibles. Para comparar: Botvinnik se anotó 8 puntos en 12 partidas (+5, =6, -1), que corresponde al 66,7% de todos los puntos posibles.

Sobre las opciones de Fischer al título de campeón del mundo escribe Botvinnik: "Este final tuvo un sorprendente efecto en el mundo del ajedrez. Robert Fischer ya ha jugado varias docenas de partidas contra grandes maestros soviéticos y sin éxitos especialmente destacables; sin embargo su reputación es extraordinariamente alta y muchos en Occidente apoyan al norteamericano en su demanda de disputar un duelo por el campeonato del mundo contra mi sin tener que esperar a que le toque el turno. Pero cuando Fischer entabló este final, que no supo ganar, mucha, mucha gente le dio la espalda y Fischer tendrá ahora indudablemente que esperar a que le llegue el turno... Tiene aún 19 años; no tiene motivos para apresurarse". (Russians vs. Fischer, pág. 117-118)

No obstante Fischer reaccionó con la furia impotente de un chico de 19 años y poco después de la Olimpiada volvió a retar a Botvinnik. En esta ocasión quería darle incluso dos puntos de ventaja. Pero tras las tablas de Varna Botvinnik podía rechazar esa ofensiva oferta riéndose: "Si Fischer quiere darme dos puntos, los acepto. ¡Y yo le doy dos peones en cada partida!"

También las publicaciones especializadas soviéticas se avalanzaron sobre Fischer. Así escribía M. Yudovich en Shakhmaty v SSR:

Mucho se ha dicho ya sobre Fischer y se ha escrito incluso mucho más de lo que merece a pesar de su sobresaliente talento. Desgraciadamente, aunque bien dotado, Fischer no tiene una buena educación y tiene malos consejeros.

Con su inadecuada actitud mental, el campeón norteamericano se ha convertido en una pelota en manos de los intrigantes y se muestra presto a repetir sus tonterías y sus cuentos.

En la XV Olimpiada de Ajedrez en Varna, Fischer dejó a su equipo colgado. En una batalla crucial, jugó superficialmente y sufrió varias derrotas difíciles por subestimar a sus rivales y por su asombrosa confianza en si mismo (Russians vs. Fischer, pág. 118)

Depués de las decepciones de Curaçao y Varna Fischer no se alejó tres años del ajedrez, como se afirma en Russians vs. Fischer o en Mis Geniales Predecesores II  (Conf. Russians vs. Fischer, pág. 118 y Mis Geniales Predecesores II, 247), sino que simplemente no jugó más torneos internacionales. En 1963/64 ganó el Campeonato USA con un resultado de 11 sobre 11.

Y medio año después de la Olimpiada de Varna, Fischer escribe a Eliot Hearst, que había realizado los reportajes de Curaçao y de la Olimpiada para la revista norteamericana Chess Life y con quien Fischer había chocado, una carta de disculpa:

"Estimado Eliot, son sólo un par de líneas para decirle que no le guardo ningún rencor por nuestras diferencias en Varna. Estaba sometido a una gran tensión y dije algunas cosas tontas y equivocadas de las que me arrepiento. [...] En otro orden de cosas, sin embargo, no me he hecho mayor; los rusos son los más terribles estafadores del mundo (En todo, incluido el ajedrez)" (citado en Mis Geniales Predecesores IV, S. 306).

Los comentarios soviéticos de su partida contra Botvinnik apenas debieron disuadir a Fischer de esa opinión. 

Fuentes:

Mikhail Botvinnik, Botvinnik's Best Games: Volume 3: 1957-1970, Moravian, Olomouc 2001.
Mikhail Botvinnik, Meine 100 schönsten Partien, Schachverlag Schmaus, Heidelberg 1980.
Frank Brady, Bobby Fischer: Profile of a Prodigy, Dover, New York 1983, [1973].
Bobby Fischer, Meine 60 Denkwürdigen Partien, Schachzentrale Rattmann, Ginsheim-Gustavsburg 2002.
Garry Kasparov, My Great Predecessors II, Everyman, London 2003.
Garry Kasparov, My Great Predecessors IV, Everyman, London 2004.
Dimitry Plisetzky & Sergey Voronkov, Russians versus Fischer, Everyman, London 2005.
Andrew Soltis, Soviet Chess 1917-1991, McFarland 2000.
Jan Timman, Curaçao 1962: The Battle of Minds that Shook the Chess World, New in Chess, Alkmaar 2005.
Raj Tischbierek, Sternstunden des Schachs: 30x Olympia, Sportverlag, Berlin 1993.
www.olimpbase.org

Todas las traducciones del inglés al alemán corresponden a Johannes Fischer.

Traducido al castellano por Fernando M. Fernández


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