Cruzando el charco

18/03/2014 – "Cuando oí hablar por primera vez de "Viajes de ajedrez Jörg Hickl", me pregunté si podría ser buena idea. Mi esposa, que no juega al ajedrez, y yo, aficionado (con Elo alemán de 1592 puntos DWZ) decidimos embarcarnos en esa aventura y nos inscribimos para el crucero Barcelona - Miami, de 14 días de duración", comenta A. J. Fernández García en su reportaje sobre el crucero de ajedrez...

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Ajedrez en alta mar

Un crucero de ajedrez Barcelona - Miami en noviembre de 2013

Los viajeros

Claro que en seguida me vino a la cabeza el duelo entre el campeón del mundo y Curd Jürgens, en la película que se hizo en su momento de la "Novela de Ajedrez", por Stefan Zweig. Pero se nos aguardaban muchas cosas más...

El crucero zarpó desde Barcelona un domingo en noviembre de 2013. Después de haber cruzado el Mediterráneo el viaje continuó por el Atlántico y el Mar Caribe hasta llegar al "nuevo mundo", Ámerica.

¡Adiós Barcelona!

A la tarde del primer día hubo una reunión para los viajeros para obtener información y para llegar a conocer a los demás ajedrecistas-cruceros. Jörg Hickl y su asistenta mañosa Franziska Beltz, nos dieron la bienvenida y nos explicaron las peculiaridades a bordo, tanto en aspectos relacionados con el ajedrez como ajenas a nuestro juego ciencia.

Los horarios de ajedrez se habían planificado en función de los días en alta mar. Jugábamos desde las 10:00 horas y las 15:00 horas, hora de abordo. Nos planteamos un torneo de liga a cinco rondas por sistema suizo, incluyendo análsis de nuestras partidas a continuación. También hubo premios para los ganadores. Además hubo un cursillo-coloquio que debía servir para que nos fijásemos mejor en las mejores partidas disputadas a lo largo del torneo. O sea que, hubo un programa de ajedrez repleto para nosotros.

El cursillo-coloquio

Los días en alta mar se nos hicieron cortos, para muchos "demasiado cortos" y el torneo brindó muchas sorpresas. El ambiente a bordo fue fantástico, de estilo clásico inglés, con un salón regio. Las partidas fueron emocionantes y serias y muchas veces se entremezcló algo de "emoción" en las sesiones de análsisi post-mortem. El gran maestro nos enseñó unas lecturas muy útiles pero también duras, sobre todo teniendo en cuenta de que se trataba de quitar las "malas costumbres" que habíamos adquirido con los años. Pero no hubo otro remedio y al fin y al cabo solo así se aprende algo y se puede mejorar el juego.

Resultó que muchos de los participantes en el crucero de ajedrez fueron "repetidores" que ya habían participado en viajes anteriores organizados por Jörg Hickl. Los participantes proveníamos de Alemania, Suiza y Austria y nuestra fuerza de juego oscilaba entre los 1100 y los 2178 puntos DWZ ("Elo alemán"). Pero teníamos todos la misma meta: mejorar nuestro juego en un ambiente extraordinario. En poco tiempo nos convertimos en un equipo en el que cada uno encontró su sitio y se sentía a gusto.

Después de las "horas de ajedrez" por supuesto también hubo tiempo para participar en otras actividades a bordo. Los no jugadores vinieron a buscar a sus parejas ajedrecistas y el programa seguía o en parejas o en grupos pequeños de varias personas.

Durante el viaje hubo dos excursiones en tierra, una en Funchal, Madeira al comienzo del viaje y otra en Santo Tomás, en las Islas Vírgenes de EE.UU.

El mercado de fruta en Funchal/Madeira

Santo Tomás, Islas Vírgenes de Estados Unidos

Un cóctel con vista del puerto de Santo Tomás

La comida a bordo fue muy variada y siempre hubo algo para todos los gustos. Nuestro grupo solía cenar junto, siempre a las 19:00 horas.

Por las tardes-noches hubo actividades de todo tipo en el teatro de abordo. Jörg y Franziska solían organizar las entradas para todo el grupo. Uno de los puntos culminantes sin duda fue la actuación del famoso Blue Man Group. Para disfrutar de una actuación en tierra firme, digamos en Berlín, los billetes suelen costar unos 70 euros. El bar de música jazz también atrajo a muchos de los viajeros.

Los camarotes fueron amplios y agradables y tan solo la vista del mar era algo espectacular.

Nuestro camarote

Eso también es posible: tenis de mesa a bordo

Otro punto culminante fue la exhibición de partidas simultáneas con reloj a cargo de Jörg Hickl, nuestro "maestro". Gracias al handicap de tiempo, todos tenían posibilidades para competir.

Lamentablemente no nos impusimos a nuestro "campeón del mundo", tal y como había ocurrido en la "Novela de Ajedrez", pero la mezcla entre buen ambiente y entretenimiento en nuestro crucero francamente fue excelente y hacía que el viaje fuese un gran éxito.

Tengo que admitir que el viaje fue muy diferente a lo que me había imaginado previamente, pero puedo decir que es buena jugada, combinar la mar y el ajedrez. Ya nos hemos inscrito para el próximo crucero de ajedrez que será a finales del año, en noviembre de 2014.

El próximo crucero irá desde Boston a Miami, cruzando el Caribe

Texto en alemán: Alfonso J. Fernández García
Traducción al castellano: Nadja Wittmann (ChessBase)

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