Diferencias intelectuales entre los sexos

31/01/2007 – ¿Es la disparidad entre mujeres y hombres en las ciencias el resultado de una diferencia innata en la capacidad cognitiva o de algunos fenómenos sociales, como la participación selectiva o la discriminación? El ajedrez es una buena herramienta para estudiar esta pregunta, ya que el sistema de valoración mide de manera continua a los jugadores a lo largo de su carrera. Dos científicos acaban de publicar un informe sobre su investigación...

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El estudio es de Christopher F. Chabris y Mark E. Klickman y tiene el título: "Diferencias Sexuales del Funcionamiento Intelectual: análisis de una cohorte grande de jugadores de ajedrez competitivos". Fue publicado en la última edición de la revista Psychological Science y cuenta con un resumen en Internet:

Solo el 1% de los Grandes Maestros son mujeres. Es muy poco probable que esta infrarrepresentación esté causada por discriminación, porque las valoraciones de rendimiento reflejan los resultados objetivamente. Usando datos sobre el rendimiento de más de 250.000 jugadores de torneos, mayores de 13 años, investigamos varias explicaciones potenciales sobre el dominio masculino en el ajedrez de elite.

Nos dimos cuenta de que:
 
a) los resultados de los hombres, en promedio, son superiores a los de las mujeres, aunque más variables;

b) emparejando a chicos y chicas, mejoran y abandonan los torneos en niveles iguales, pero hay más chicos que participan en competiciones y comienzan con mejores rendimientos que las chicas;

c) en lugares donde como mínimo un 50 % de los nuevos jóvenes jugadores son niñas, sus rendimientos iniciales no son inferiores a los de los niños.

Llegamos a la conclusión de que el mayor número de hombres en los niveles altos del ajedrez pueden ser explicado porque son más los chicos que comienzan a jugar al ajedrez en los niveles inferiores.

Para aquéllos de ustedes que, sin necesidad de hacerse con la revista, quieran conocer la idea central de la tesis defendida por Chabris y Glickman, a continuación les ofrecemos los aspectos más relevantes de la misma:

  1. Es posible que exista alguna diferencia innata en la capacidad de hombres y mujeres en general en lo que concierne a la habilidad requerida para jugar bien al ajedrez. Esta diferencia en media o en variabilidad no tiene por qué ser grande; sin embargo, en la parte superior de la distribución, donde en los jugadores de ajedrez funciona su capacidad espacial, una pequeña diferencia causaría un gran salto en el nivel de juego. Lo llaman la "hipótesis de la distribución de capacidad".
     
  2. La discriminación se podría mostrar en una diferencia en la participación a través de diferentes estándares. Sin embargo, los autores explican que esto no es un problema para este estudio particular porque en el ajedrez los resultados se miden con objetividad. No se puede discriminar a alguien si su género no se puede tener en cuenta en la evaluación de su rendimiento.
     
  3. Podría haber una tasa de abandono diferente entre muchachos y muchachas. Igual número de muchachos y muchachas con capacidades similares podrían comenzar la educación en el ajedrez, pero serían menos las muchachas que llegarían a ser Grandes Maestras. Esto lo llaman la "hipótesis diferencial del abandono".
     
  4. Podría ser que menos mujeres deciden por su propia cuenta participar en el ajedrez. Si sobre todo son mujeres con poco talento las que deciden participar en el ajedrez, por lógica habrá menos que logren alcanzar el título de gran maestro. Lo llaman la "hipótesis de la tasa de participación".

Después de analizar los datos, Chabris y Glickman llegan a las siguientes conclusiones:

  • Hombres y mujeres se diferenciaron en su capacidad para jugar al ajedrez en todos los grupos de edades, incluso teniendo en cuenta diferencias como la frecuencia de juego (leer: el nivel de entrenamiento) o la edad. La disparidad entre hombres y mujeres en la habilidad para jugar al ajedrez existe desde el comienzo y persiste a través de todas las categorías de edad.
     
  • No se ha encontrado una mayor variabilidad en los hombres que en las mujeres. Si existe alguna, es la de que en la mayor parte de los grupos de edades, las mujeres tienen una más alta variabilidad que los hombres.
     
  • Mujeres y hombres no abandonan el ajedrez con más o menos frecuencia si se tienen en cuenta en el análisis  la habilidad y la edad. Por ejemplo, si uno no juega bien al ajedrez, es más probable que deje de participar en torneos, pero las chicas y los chicos que juegan igual de bien tienen la misma probabilidad de dejar de jugar. Esto contradice la "hipótesis diferencial del abandono".
     
  • Si miramos el nivel de participación de las mujeres y lo ponemos en relación con el rendimiento, resulta que en los casos donde el nivel de participación de mujeres y hombres es igual, la diferencia en el rendimiento desaparece.

En el blog científico "Pure Pedentary", podrá encontrar una información más amplia y un foro de discusión.

Traducción: Nadja Woisin


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