Homenaje a Rossetto en Buenos Aires

16/11/2006 – El 15 de noviembre se realizó en el Jockey Club de Buenos Aires un homenaje al GM Héctor Rossetto, con la asistencia de unas 50 personas especialmente invitadas. Fue presentado el bonito libro que lleva ese mismo título, editado bajo los auspicios de OMINT Medicina Privada, con capítulos escritos por Hernán Huergo, los MI Jorge Rubinetti y Alberto Foguelman, Ricardo Nazar Anchorena y Luis Altgelt. Amplio reportaje...

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El Jockey Club de Buenos Aires homenajea al GM Héctor Decio Rossetto

Por Juan S. Morgado

Entre otros, asistieron los GM Bent Larsen, Oscar Panno y Luis Lafuente, los MI Alberto Foguelman, Jorge Rubinetti y Diego Valerga, el MF Daniel Alpern, el GMP Juan S. Morgado, el presidente del Club Argentino Jorge Güelman, el presidente de la Federación Argentina Nicolás Barrera, el veteranísimo Aron Schvartzmann (98 años!!) y su Señora, Andrés Gentile, Horacio Amil Meilán, Roberto Pagura, Marcelo Reides, Ricardo Arguiñariz. Del Jockey asistieron Hernán Huergo, Luis Altgelt y Ricardo Nazar Anchorena.

Estuvo presente Héctor Rossetto hijo, una de sus nietas, Agustina Rossetto (hija del anterior), y Julia (Hermana de Oneida, la esposa del GM). Su hija Cecilia, famosa actriz y cantante, habla en el libro en forma muy emocionada, en un pequeño reportaje.

Inició el acto Marcelo Condomí Alcorta, de la Sala de Ajedrez de la entidad organizadora, quien destacó la importancia de este homenaje, que continúa la línea del que se le hiciera hace un tiempo al GM Bent Larsen.

Presentó al homenajeado Hernán Huergo, con las siguientes palabras:

"Bienvenido querido amigo Héctor Rossetto, bienvenidos todos, señoras y señores. Estamos hoy reunidos para celebrar este homenaje al Gran Maestro.

Tenemos con nosotros mucha gente, nos acompañan ajedrecistas famosos y otros no tan famosos todavía. Pero unos cuantos no han podido venir y mandaron mensajes". Paso a leer algunos de ellos.

Carlos H. García Palermo

Hace cerca de treinta años Rossetto me dio clases durante una semana para prepararme para el campeonato argentino juvenil. En aquel momento para mí fue muy importante analizar con un GM, del que constantemente venían jugadas fuertes. En las clases me transmitió sus conocimientos sin mezquinar nada. En los años sucesivos, siempre me ha dicho cosas oportunas, frente a las victorias o a las derrotas. Hoy, cuando doy mis clases, me doy cuenta de lo difícil que es, y valoro especialmente la habilidad de Rossetto para transmitirme su ajedrez e indicarme el camino del progreso.

Rossetto es historia viviente. Representa un largo periodo de la historia del ajedrez argentino, periodo en que aun nos daban tiempo para pensar, antes de la brutal aceleración de los ritmos de juego, antes de la computadora, cuando todo estaba por descubrirse. Gran Maestro Rossetto, reciba un afectuoso saludo, un fuerte abrazo desde Perugia,

Claudia Amura

Agradezco enormemente la invitación, y lamento no poder estar en un homenaje tan merecido a un grande del ajedrez nacional, quizá el talento mayor que hayamos tenido en ajedrez. Felicito a quienes han impulsado este homenaje que brindan a Héctor a quién envío mi cariñoso recuerdo y mayor estima.

Pablo Ricardi

Lamento no poder concurrir al homenaje al maestro Rossetto pero tengo un compromiso asumido para jugar un torneo en Pinamar para esa fecha. Desde ya los felicito por la iniciativa de homenajear a Rossetto. Mis felicitaciones para el Gran Maestro.

Rubén Felgaer

Agradezco la invitación a tan merecido homenaje a Hector Rossetto. Lamentablemente para dichas fechas me encontraré compitiendo en San Pablo. Agradecería que extiendan mis saludos y felicitaciones al maestro.

Leonardo Lipiniks

Desde Asunción del Paraguay, donde reside actualmente, le envió al GM su adhesión, destacando los gratos momentos vividos en las décadas del 40 y del 50.

"1922, hace 84 años. Ese año nació Irlanda del Sur como país. Egipto fue reconocido como estado soberano. El mismo año que Mussolini tomaba el poder en Italia y que Stalin se convertía en Secretario General del Partido Comunista de Rusia. Se descubría la insulina como tratamiento de la diabetes, salía la primera película en Technicolor. Por estas tierras terminaba Hipólito Irigoyen su primera presidencia de 6 años y entregaba el mando a otro presidente radical por seis años, Marcelo T. de Alvear.

Mientras tanto allá en Bahía Blanca, el 8 de Septiembre nacía Héctor Decio Rossetto, nuestro homenajeado de hoy. Perdió la madre muy pronto y quedó a cargo del padre, Arnaldo, maestro, traductor, corrector de diarios, escritor, fanático de la ópera y de Verdi. Pero Arnaldo Rossetto era fanático de otra cosa, del ajedrez. Cuando se iba a jugar a los bares de Bahía Blanca, Don Arnaldo se llevaba el hijo y la mamadera. De modo que el niño Hector aprendió bien pronto esto del ajedrez porque a los 4 años el padre seguía yendo a jugar al bar y el hijo estaba allí, mirando y aprendiendo. A los seis ya tenía edad como para asomar la cabeza por arriba del tablero y entonces eran dos los que jugaban, se hicieron famosos en la ciudad.

A los 12 el chico fue al Círculo de Ajedrez de Bahía Blanca. Quiero jugar aquí, le dijo al maestro principal de la sala, Rolando Haltrich. En qué categoría. Puedo empezar por la última, dijo Héctor. Juguemos una partida a ver cómo jugás, dijo Rolando. No sé cuantas jugadas duró Haltrich pero Rossetto ese mismo año se convirtió en el mejor jugador de la ciudad.

Por entonces cayó a Bahía Blanca un ingeniero a trabajar, Pedro Aguilar. Este sí que juega bien, aprendió con Grau, decían todos. La partida duró 28 jugadas, desde la jugada 21 a la 24 Rossetto ofrece la dama en sacrificio, cuando Aguilar al final la toma la partida termina en pocas jugadas más. La primera joya de Rossetto había nacido.

A los 14 se muda a Buenos Aires y aprende a vivir del ajedrez y de otros juegos. Se hace conocido por todos, pero en especial se hace amigo de una persona que sería muy importante en su vida, Carlos Guimard.

En 1939 Héctor Rossetto no había cumplido 17 años cuando se daban cita en nuestra ciudad los mejores ajedrecistas de 27 naciones para jugar la Olimpíada de Buenos Aires. Fue en esa oportunidad cuando llegaron al país maestros como Najdorf, segundo tablero de Polonia, Eliskases, primer tablero de Alemania, y muchos otros que optaron por quedarse en la Argentina. Nuestro país tenía entonces grandes jugadores –como Grau, Piazzini, Julio Bolbochán y Guimard. En ese torneo que ganó Alemania, Argentina figuró quinta pero esta inyección de gente de gran nivel la catapultaría en pocos años a ser la gran potencia ajedrecística que fue en los cincuenta.

Guimard y el joven Rossetto estaban jugando ajedrez ping pong en el Círculo de Ajedrez, Bartolomé Mitre 670, cuando apareció Alekhinme, que jugaba en el primer tablero de Francia. Juegue con el chico, le dijo Guimard. Jugaron siete partidas, tres ganó Alekhine, una Rossetto y tres tablas. Y entonces el joven le mostró al campeón mundial la que era hasta allí la joya de su vida, la partida con el Ingeniero Aguilar. Rossetto recuerda como un tesoro los mmmm de admiración que exclamaba Alekhine con cada jugada que le mostraba.

En 1942, a los veinte, se clasificó para disputarle el cetro de campeón a su amigo, Carlos Guimard. Nadie daba un centavo por su victoria. Rossetto empezó perdiendo para terminar ganando con claridad, 8-5. Fue campeón cinco veces más en 1944, 1945, 1947, 1961 y 1972. En esta última oportunidad terminó invicto.

Pero como les decía, la época de oro del ajedrez argentino llegaría en la década del 50:

1950, Olimpíada de Dubrovnik, segundo puesto para la Argentina, detrás de Yugoslavia. Los jugadores Najdorf, Bolbochán, Guimard, Rossetto y Pilnik.

1952, Helsinki, otra vez segundos, esta vez detrás de Rusia. Los jugadores eran Najdorf, Eliskases, Pilnik y Rossetto. Rossetto fue medalla de oro en su tablero, 80% de los puntos.

1954, Ámsterdam, otra vez segundos de Rusia. Nadorf, Bolbochán, Panno, Guimard, Rossetto y Pilnik.

Fueron las tres mejores olimpíadas en nuestra historia. En 1958 y 1962 salimos terceros, y después empezamos a bajar.

Pero ahora que acabamos de mencionar la década del sesenta llega la hora de llamar a un amigo de siempre, del colegio, del ajedrez y de la vida. Los dejo con Ricardo Nazar Anchorena que va a compartir con ustedes recuerdos especiales que atesora de aquellos años".

Ricardo Nazar Anchorena recordó la famosa victoria que obtuvo Rossetto frente a Korchnoi en el Torneo del Sesquicentenario, en 1960, que él presenció desde la platea junto con un grupo de amigos estudiantes. Rossetto venía de perder las cuatro primeras rondas, en la quinta había iniciado su recuperación ganándole a Ivkov, y ahora le tocaba Korchnoi, que esperaba ganarle sin demasiados inconvenientes a quien ostentaba uno de los últimos lugares de la tabla. Luego de una extraordinaria combinación, Korchnoi quedó perdido, pero no abandonó incluso cuando quedó con sólo una torre contra la dama de Rossetto.

Después, el MI Alberto Foguelman recordó los gratos momentos que pasaron juntos en varios torneos, en especial el Interzonal de Amsterdam, 1964. Allí compartieron la habitación, recibiendo como regalo una botella de licor de huevo, que quedó vacía en poco tiempo. Luego bromeaban acerca de quién era el culpable de que hubiera sucedido eso. Destacó que Rossetto fue un verdadero bohemio, que ¨nunca aceptó la recomendación de los economistas para invertir el dinero¨, y que pese a estar entre los más grandes, siempre se sintió como un modesto ajedrecista más.

Finalmente, el GM Rossetto, luego de agradecer el homenaje, contó varias de sus tantas anécdotas. Confirmó que fue él quien ¨ayudó¨ a que la botella de licor de huevo se vaciara más rápido. Recordó que el equipo olímpico que viajaba a Dubrovnik en 1950 fue recibido por Eva Perón en su despacho, y que ella les prometió apoyarlos económicamente para realizar una gira por varios países luego de la Olimpíada, en caso de que el equipo obtuviera una buena colocación. Así fue, y viajaron por cuatro países, ganando todos los encuentros. Relató también el encuentro con el Che Guevara en La Habana, en ocasión de uno de los Memoriales Capablanca, cuando lo invitó a jugar unos ¨pimpones¨ en el Ministerio, y le dijo que ya lo conocía de antes, de ir a verlo jugar en los Torneos de Mar del Plata en la década del 40. Ante una pregunta acerca del famoso Torneo de Hollywood de 1945, donde puede vérselo en varias fotos junto a Humphrey Bogart y otras celebridades. Por ejemplo, puede verse a Marlene Dietrich clavándole los ojos a Rossetto. ¨Es una pregunta capciosa, que prefiero dejar pasar... Sí les voy a decir que estuve con Bing Crosby, con quien hablamos de turf, ya que tenía studs, y venía de incógnito a la Argentina muy a menudo a comprar caballos¨.

Cerró el acto Marcelo Condomí Alcorta, quien invitó a los presentes a un brindis.

Fotos cortesía de Enrique Arguiñariz

 

 


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