Leontxo García desde Wijk aan Zee

01/02/2009 – Quien tiró la casa por la ventana en la última ronda fue el cubano Lenier Domínguez. Y estuvo cerca de dar una sorpresa muy gorda, pero los apuros de tiempo le hicieron equivocarse y el vencedor del LXXI Corus es Sergey Karjakin. Aún ostenta el récord de gran maestro más joven de la historia, a los 12 años y 7 meses. Tras una ligera crisis durante el último trimestre de 2008, en Wijk aan Zee ha jugado mucho mejor, con la suerte adicional de las carambolas de la última ronda: las demás partidas de los seis líderes terminaron en tablas, excepto la de Magnus Carlsen, que cayó ante Wang Yue. Leontxo García conoce al vencedor desde niño y nos ha enviado este perfil. Sobre el niño prodigio que bebía sidra...

Diario de Leontxo

1 de febrero de 2009

El niño prodigio que bebía sidra

La primera vez que hablé con Kariakin fue en Benidorm 2003. Estábamos en el mirador del tejado del Hotel Bali, el más alto de Europa con sus 52 pisos. Él era un niño de 13 años, tan tímido como amable, y en su inocencia me dijo que esperaba ser campeón del mundo absoluto muy pronto. Ciertamente, su progresión fue meteórica: el 1 de enero de 2004, aún con 13 años, era el 18º del mundo en la lista sub 20; el 1 de abril de 2008 ya había escalado hasta el 13º del mundo en el escalafón absoluto. Fue entonces cuando comprendió que en la cumbre hace mucho frío y hay vientos huracanados. Pero tras sus discretos resultados de los últimos meses ha vuelto a demostrar su enorme valía.


Hoy en Wijk aan Zee


Sergey Karjakin analizando su partida

A los cinco años, Serguéi ya sabía jugar al ajedrez; le había enseñado su padre, empresario, a petición del niño, impresionado por un reportaje que vio en la televisión ucraniana. Pero no sabía escribir, así que no podía apuntar las jugadas. Por esa razón, los participantes del torneo de Simferópol (península de Crimea) de 1995 tuvieron que reunirse para votar si permitían jugar al prodigioso Kariakin. Éste fue admitido, y celebró su primera victoria saliendo de la sala con volteretas acrobáticas, otra de sus aficiones infantiles, junto al fútbol, el tenis de mesa, las novelas de Agatha Christie y Sherlock Holmes, y la serie de Harry Potter, así como los juegos de estrategia en el ordenador.

Kariakin batió todos los récords al ser gran maestro a los 12. Unos meses después ganó al español Alexéi Shírov, 10º del mundo, en Benidorm (partidas rápidas), donde además hizo tablas con Judit Polgar, Ruslan Ponomáriov y Anatoli Kárpov. Fue su mejor respuesta a quienes le definían con “mucho estudio y poco talento”: es imposible lograr esos resultados sólo con entrenamiento. En 2001 ya había batido otro récord de precocidad: trabajó como analista de Ponomáriov en el Mundial que éste ganó. Pero Serguéi lo contaba como si fuera normal: “Poco antes yo había ido a un club de ajedrez donde coincidí con Ponomáriov. Jugamos un par de partidas y yo gané, así que debió de quedarse impresionado. Después, cuando él estaba disputando el Campeonato del Mundo, me invitó a acompañarle”.

Tras el asombro que causó en Benidorm, volví a coincidir con él en muchos sitios. Recuerdo especialmente lo que ocurrió en la Olimpiada de Calviá, donde su sonrisa angelical le sirvió para lograr un privilegio: los organizadores le dieron una acreditación especial para pasear entre las mesas de la Olimpiada femenina, en un área de acceso muy restringido. Ese logro le entusiasmó tanto como sus dos medallas de oro: una con Ucrania, que rompió la hegemonía de Rusia; y otra individual, por seis victorias y un empate en siete partidas. Celebró ambas bailando y ligando en una discoteca.

En Calviá no estaba su madre, Tatiana, quien poco antes, en Bilbao, había permitido que Serguéi probase un poco de sidra y disfrutase del peculiar ambiente de un típico restaurante vasco. Contrariamente a la rigidez y disciplina militar que Clara Kaspárova impuso siempre en la carrera de su hijo –“Ser el primero es siempre muy difícil, y vivir por el placer de vivir es algo que ni mi hijo ni yo comprendemos”, dijo en 1985-, Tatiana no tiraba de la cuerda: “Supongo que Serguéi es un superdotado; desde que mi marido le enseñó a jugar al ajedrez a los cinco años ha dado varias muestras de serlo. Pero nunca hemos querido hacerle un test de inteligencia. Tampoco le fijamos objetivos; él mismo sueña con ser campeón del mundo, y eso ya le estimula de sobra”, explicaba entonces esta profesora, especializada en deportes, que encontró en los viajes frecuentes un excelente antídoto para la timidez de su hijo, quien sólo iba al colegio para los exámenes, preparado por una profesora particular. A ambos les gusta especialmente España, el país que más han visitado: “Es el mejor del mundo para el ajedrez”, asegura Serguéi.


Sergey Karjakin tomando sidra del barril junto a su colega Ruslan Ponomariov y a Leontxo García en Bilbao 2004


Karjakin con su mamá (también en 2004)

Hoy, durante su conferencia de prensa como vencedor en el Corus, le he preguntado si tenía alguna explicación para sus flojos resultados del último trimestre de 2008: “Sí, la tengo, pero me la voy a guardar para mí. Analicé profundamente mi juego en esos torneos, saqué mis conclusiones y elaboré un plan de corrección, que no quiero compartir con mis rivales”.


El campeón del torneo Corus 2009 hoy en la conferencia de prensa

Tras reconocer que Domínguez tenía mucho ataque y que podía haber apretado más, Kariakin se puso muy contento al ver a los organizadores de Bilbao, que esperaban la confirmación de la derrota de Carlsen ante Wang Yué para entregar al ucraniano la invitación a la Final de Maestros. Al parecer, se acuerda de aquella noche de sidra y chuletones.

Texto y fotos: Leontxo García y ChessBase

Algunas instantáneas más de la vida de Sergey Karjakin...


Leontxo García entrevistando a Karjakin


¡Que dulces! Los dos ajedrecistas ucranios Sergey Karjakin y Kateryna Lahno cuando tenían 13 años


Ajedrez también es alegría: Karjakin junto a sus "colegas" Ruslan Ponomariov y Veselin Topalov pasándoselo bien

Fotos: ChessBase


Sergey Karjakin


Sergey Karjakin, GM a los 12 años de edad

Todos los récords de los grandes maestros más jóvenes del mundo, su momento fueron pulverizados por el ucranio Sergey Karjakin (Su nombre se pronuncia "car-yá-quin") cuando el 20 de agosto de 2002 logró su última y definitiva norma de GM a los 12 años y siete meses de edad. Esto sucedió en el Torneo Internacional de Sudak, una ciudad que está ubicada en la Península de Crimea. Su Elo en aquel entonces era de 2523. En el año 2002 Sergey fue uno de los entrenadores del Campeón del Mundo Ruslan Ponomariov. En la actualidad (enero de 2006), Sergey tiene 15 años y es uno de los grandes maestros de primera fila mundial. Actualmente ocupa el puesto 42° de la lista mundial y tiene un Elo de 2660, con lo que demuestra que sigue subiendo rápidamente. Aunque más vale tener cuidado con las manifestaciones de este tipo, creemos que no será tarea fácil batir su record.

Posteriormente hubo otro niño prodigio que también se hizo con el título a muy temprana edad: en 2004 el noruego Magnus Carlsen obtuvo su definitiva norma de GM ocho meses más tarde de lo que Karjakin lo había hecho. Carlsen es un jugador fortísimo: en diciembre de 2005 ocupo el décimo puesto en la Copa del Mundo de la FIDE en Khanty Mansiysk y se clasificó para el próximo ciclo del Campeonato del Mundo. El rendimiento de Magnus en la Copa del Mundo equivalió a 2713 puntos Elo.


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