Los colores del blanco y negro

por Avathanshu Bhat
06/11/2017 – Hace unos días se celebró en toda India el Diwali. En ChessBase India preguntaron a ajedrecistas destacados de ese país, hombre y mujeres, cómo el juego blanco y negro había puesto color y brillo a su vida. Al leer los pensamientos de esos jugadores punteros, el joven autor Avathanshu Bhat se puso en modo nostalgia y recopiló los hechos más destacados de su carrera ajedrecística hasta la fecha. ¡Y tiene todo un repertorio completo de experiencias que compartir, desde el morado de la vergüenza hasta el rosa de la amistad! Tras leer el artículo, uno se pregunta si el autor tiene realmente ¡12 años! | Foto: ChessBase India

El pequeño Fritz El pequeño Fritz

¿Se acuerda de cómo aprendió a jugar al ajedrez? ¿Tal vez fue de la manera típica, clásica: con el abuelo como profe que nunca perdía la paciencia? ¿O en el club de ajedrez, en uno de esos cursillos dados por un tío algo raro pero a la vez simpático? ¿Quizá fue un autodidacto, que aprendió con la ayuda de un libro de bolsillo? Ahora ChessBase y la renombrada editorial alemana Terzio, especializada en software para niños, acaban de publicar un programa interactivo de enseñanza para aprender y entrenar ajedrez.

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Reflexiones pintojas de Avathanshu Bhat

Los últimos días han sido muy especiales para nosotros, especialmente en el mundo del ajedrez.

Los jugadores más destacados hablaron sobre los colores en su mundo del ajedrez. Fue fascinante leerlo. Yo también tengo mis colores en la travesía ajedrecística. Estos son algunos de los incidentes, y aunque puedan no ser tan grandiosos, me resultan cercanos. Algunos de ellos son brillantes y hermosos y otros oscuros y deslucidos. En todo caso, esos colores forman un bonito arco iris ¿no es así?

El morado de la vergüenza

¿Qué sentimiento se supone que hay que experimentar cuando se ha viajado cientos de kilómetros para jugar una partida y se pierde la ronda sólo porque no prestó atención a un aviso? ¡Vergüenza! La señora Amruta (Mokal) solía llamarme “soñador”, que es exactamente lo que pasó.

Armuta Mokal | Foto: Sagar Shah

Armuta Mokal | Foto: Sagar Shah

Mi madre y yo marchamos a la sala de juego para la ronda de la tarde, con el bloc, el boli y todo. Sin embargo, cuando llegamos recibimos una enorme impresión: ¡las partidas ya habían comenzado! Desesperados, corrimos hacia el árbitro para intentar no perder la ronda y le preguntamos sobre ello. Arqueó las cejas y dijo: “Señora, la ronda comenzó a las 3 en punto, ¡hace una hora!” Entonces nos percatamos de que yo había oído mal la hora de la ronda y tuvimos que abandonar la sala en medio del sonido tranquilo de los relojes. Mirando a todos aquellos jugadores que sabían bien el horario, me sentí tan incómodo que salí corriendo de la sala. Estupidez es perderse una ronda mientras se sueña despierto.

¡Fantasear durante la partida puede ser peligroso! | Foto: ChessBase

¡Fantasear durante la partida puede ser peligroso! | Foto: ChessBase

Los azules de la verdad

Este incidente es uno que recuerdo vivamente, a pesar de que es el más antiguo. Estaba jugando en el mundial juvenil en diciembre de 2013: mi primer torneo en el extranjero. Estaba en mitad de una partida cuando sucedió lo siguiente:

La partida transcurría normalmente. Realicé una jugada y marché al cuarto de baño. Cuando volví me di cuenta de que algo no estaba bien. La posición parecía diferente de la que acababa de jugar. Me asaltaron las dudas, que  pronto se convirtieron en sospechas. Comprobé la planilla y llamé al árbitro. Considerando lo tímido que era, tuve que reunir bastantes arrestos para llamar al árbitro, más aún para hacer la reclamación de que mi rival había hecho trampa. En todo caso, se trataba de una reclamación importante que mejor era que estuviera justificada.

Algo artero está pasando aquí... | Foto: ChessBase

Algo artero está pasando aquí... | Foto: ChessBase

Los azules de la verdad

Expliqué que mi rival probablemente había cambiado su jugada después de que yo hubiera salido. Le mostré la jugada que había escrito. No convencido, el árbitro miró la planilla del rival. Y en ese momento lo pilló con las manos en la masa tratando de cambiar su jugada. Se rindió inmediatamente. ¡La verdad prevaleció!

El negro del terror

Fue una de las más crueles bromas que me gastó el destino. Estaba jugando la Copa del Alcalde en Bombay contra un fuerte jugador con un final ganado. Nuestra partida se había convertido en la más larga y creo que éramos los últimos jugadores en la sala. De pronto, vi a mi madre que corría hacia el árbitro y escuché “Señor, hay un incendio en nuestra casa. ¡Tenemos que marchar ahora mismo!”

Recuerdo que casi me caí de la silla. ¡Un incendio en casa! No era una broma: pude ver a mi madre intentando averiguar cuando terminaría la partida. Sabiendo que era un final de torres que podía durar más de lo que podíamos aguardar, decidí rendirme. Nada más firmar, mi madre me agarró y echamos a correr.

Un momento triste que me gustaría olvidar... | Foto: ChessBase

Un momento triste que me gustaría olvidar... | Foto: ChessBase

Los azules de la verdad

Cuando llegamos de vuelta a la entrada del edificio, vimos a los medios, las motobombas, las escaleras de los bomberos y un resplandor naranja del que salía humo. Mi casa estaba a salvo. Un pequeño alivio. No obstante, en todo el edificio había una sensación de tristeza. En medio de toda esa conmoción, me acordé de que hubiera podido seguir jugando, pero tenía cosas más importantes de las que preocuparme. Fue uno de los días más tristes de mi vida.

El verde de las esperanzas

Estábamos viajando a Delhi para el torneo de Parsvnath en el frío mes de enero. La mala suerte nos golpeó de nuevo. ¡Resultó que cuando llegamos al hotel no quedaban habitaciones libres! Sin otra opción, nos pusimos a buscar habitaciones en otros hoteles. Finalmente encontramos un hotel cercano que ofrecía habitaciones. Pero no se había terminado todo ahí.

Nos informaron de que en ese instante no había plazas vacantes y que podía llevar algún tiempo disponer de ellas. Mi madre miró su reloj y dijo que estaba bien si no llevase más de dos horas y no fuese demasiado tarde. El recepcionista hizo una comprobación con alguien y dijo con un tono muy realista:

“Tardará 6 horas, señora”.

Los azules de la verdad

Y así esperamos...| Foto: ChessBase

Y así esperamos...| Foto: ChessBase

No tuvimos otra opción que sentarnos en un porche abierto con el frío extremo de Delhi, a esperar por la habitación tras viajar toda la noche. Fue una interesante prueba para nuestra paciencia. ¡Los vídeos de Daniel King de la serie PowerPlay me ayudaron a superar el día! ¡Vaya día tan increíble! Por fin el recepcionista nos informó que nuestras habitaciones estaban listas. ¡Y pueden creerme que fue una de las mejores habitaciones que haya visto!

En caso de que se quede varado de forma similar, es bueno tener a mano:

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Powerplay 25: Popular Queen’s Pawn Openings – A Repertoire For Black

En este DVD, el gran maestro Daniel King presenta un repertorio para las negras contra las aperturas de peón de dama populares como el sistema Londres o la Trompowsky

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El rosa de la amistad

Este fue uno de los momentos más preciados de mi vida. Estaba en Suiza, con mi madre y mi padre para jugar un torneo. O eso pensábamos. Al llegar a la sede (era hermosa) y reunirnos con el organizador, nos enteramos de que no era un torneo FIDE. Era un torneo informal de club. Si lo hubiésemos sabido, no habríamos viajado a esa parte de Suiza. ¿Pero qué importa eso si tienes una hermosa sede, gente encantadora y 64 casilla delante de ti? Por lo tanto, decidimos jugar. La gente estuvo bastante amable conmigo, en parte porque literalmente era el único niño y en parte porque había viajado desde India.

Mientras esperaba en mi mesa, llegó un hombre corpulento y se sentó en la silla de enfrente: mi rival. Tras darnos la mano, dijo, “¿Y qué, chico, estás preparado para jugar?” en un tono amistoso. Debía tener 60 años más que yo. Llevaba una lata de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra. Me pilló por sorpresa y asentí con la cabeza; respondió “¡Me alegra oírlo!” Sin saber si eso era natural, miré a mí alrededor y vi que en otros tableros estaban hablando y charlando. Fue la nuestra una partida divertida y nos la tomamos muy relajadamente. De vez en cuando, mi rival iba a por otro cigarrillo o a por otra cerveza y me ofreció un capuchino. Era casi medianoche, pero toda la sala estaba eufórica. Gané la partida, pero la gente, y sin duda mi rival, ganaron mi corazón.

¡El ajedrez es divertido a todas las edades! | Foto: ChessBase

¡El ajedrez es divertido a todas las edades! | Foto: ChessBase

Se lo dije: ¡el ajedrez es de colores! ¡Qué sería del mundo blanquinegro sin colores que lo hagan vibrar! Supongo que a todos ustedes les han pasado cosas así. Me gustaría también oír sus historias. ¡Escríbanlas en la sección de comentarios, más abajo!

¡Manténganse brillantes y llenos de color!

Atentamente,

Avathanshu

El pequeño Fritz (2ª parte) Ajedrez en el Castillo Negro

Después del gran éxito de “El pequeño Fritz – Aprende y entrena ajedrez“, por fin llega la segunda parte de la historia.

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Avathanshu Bhat es un ajedrecista de 12 años de Bombay.
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