Manías, ritos y supersticiones

06/09/2003 – Los rituales al sentarse a jugar son muchos y muy personales. Uno muy común es tocar las piezas. Hay quien las acaricia, quien trata de atornillarlas al tablero, quien las centra milimétricamente, alguno las limpia y saca brillo... Es como si el ejército propio debiera pasar una especie de revisión de su estado físico antes de que el reloj empiece a contar los segundos de sus vidas. Y no sólo el propio: hay quien se empeña también en reconocer a los miembros del equipo ajeno. ¿O quizás se trata sólo de saciar el sentido del tacto, que luego va a tener que contenerse durante un tiempo? Manuel López Michelone nos cuenta hoy sobre piezas y preferencias.Mi pieza favorita y Cómo orientar los caballos

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Mi pieza favorita

por Manuel López Michelone 

Todos los ajedrecistas tenemos una pieza que es predilecta sobre las demás. Algunos son muy hábiles moviendo los alfiles o las torres. Quizás otros prefieren a la dama sobre las demás figuras. A mí, en cambio, me gustan mucho los caballos. Ésta es la única pieza que no es simétrica. El rey, la dama, los alfiles e incluso los peones, todos son simétricos prácticamente. En cambio, el caballo no puede serlo, pues tiene una única apariencia que simplemente rechaza la aburrida simetría. Sin duda es una de las piezas más características y representa en muchos sentidos al ajedrez mismo. Por ejemplo, en México hay una casa de bolsa que usa como logotipo un caballo de ajedrez (aunque sigo sin comprender qué quisieron significar con esto). El GM Andy Soltis hizo una búsqueda, no muy científica, a todo esto, pero halló que de 40 libros examinados (sobre jugadores famosos de ajedrez), en 19 de ellos aparece la imagen o dibujo de un caballo, incluyendo las colecciones de partidas de Sammy Reshevsky, Aaron Nimzovitch, Alexander Alekhine y Svetozar Gligoric. La siguiente pieza en popularidad fue el rey (9 libros), y la menos frecuente fue la de la torre (dos libros, el de Akiba Rubinstein y Arthur Dake)

Quizás el caballo sea distinguido precisamente por su asimetría o por el hecho de ser una pieza atípica, pues es la única que puede brincar sobre otras piezas. Es más, tenemos que colocarlos de alguna manera en el tablero. La pregunta que surge entonces es: ¿hacia qué lado coloca usted sus caballos en el tablero? Hay algunas escuelas de pensamiento al respecto de esta pregunta aparentemente baladí. Por ejemplo, mi impresión es que deben colocarse –cada caballo–  con la cara del mismo hacia el centro del tablero (en dirección horizontal, no diagonal). Así, el caballo del lado de la dama observa hacia la izquierda y el del lado del rey, observa hacia su izquierda. Siempre he creído que a la larga, esto nos puede dar un indicio de qué caballo es el que uno está moviendo, aunque en el fragor de la lucha éste se encuentre en cualquier parte del tablero, muy alejada de su posición inicial. Obviamente debo confesar que semejante información no me ha servido de nada.

La tradición soviética exige que los caballos miren hacia el frente, como puede corroborarse en las fotos tomadas a Víctor Korchnoi, Boris Spassky, Yefim Geller o Nona Gaprindashvilli. Actualmente jugadores como Viswanathan Anand, Gregory Kaidánov, Arthur Yusúpov y Vasily Ivánchuk siguen con este estilo. No obstante, la tradición europea (Siegbert Tarrasch, Carl Schlechter y Nimzovitch), hacen que los caballos se miren el uno hacia el otro (como yo creo deben ir). John Fedorowicz, Michael Adams, Patrick Wolff y Walter Brown, por ejemplo, siguen esta costumbre.

Pero quizás incluso la psicología tiene algo que ver en esto. Por ejemplo, Mijail Botvinnik solía apuntar la vista del caballo fuera del tablero si éste se encontraba en casillas como h4, h5, a4 ó a5. Curioso sin duda, pero más curioso aún el caso del GM Fishbein, que cuando juega con blancas, hace que los caballos se observen mutuamente, mientras que con negras, siempre sus corceles apuntan hacia la derecha. El por qué de esto es un misterio. Incluso, Fishbein no sabe las razones que animan este comportamiento.

En los libros, revistas y artículos como el que está leyendo, los caballos casi siempre están dirigidos a la izquierda. No hay una razón obligada en realidad para esto. Quizás es una convención tipográfica que lleva más de 150 años, aunque caballos observando en otra dirección aparecen en tratados de ajedrez, como el de 1986. Como sea, este asuntillo sin gran importancia es algo que tarde o temprano los ajedrecistas pensamos. Hay tela de donde cortar si usted es psicólogo.

Nota de la Redacción:

En los Tableros 3D reales que se distribuyen con la interfaz gráfica de la serie Fritz 8 puede el usuario elegir hacia donde quieren que miren los caballos. Haciendo clic en el botón Parámetros y luego en la pestaña Geometría y tablero, podrá seleccionar si quiere ver la animación de los saltos del caballo y hacia donde quiere que apunten, tantos los del bando blanco como del negro:

Se ofrecen distintas posibilidades:

  • Al oponente

  • A la derecha

  • A la izquierda

  • En diagonal hacia la derecha

  • En diagonal hacia la izquierda


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