Maurice Ashley, Hip Hop, GZA y Will Smith

08/07/2006 – Es el primer gran maestro negro de la historia y, además, un extraordinario entrenador de ajedrez, un organizador y amigo de las estrellas. En su amplia entrevista, el "Alfil del Hip Hop", Adisa Banjoko pregunta a Maurice Ashley acerca de su vida, sus gustos y sus encuentros con GZA y Will Smith. Simpática entrevista con Maurice Ashley...

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El caos controlado: GM Maurice Ashley

Por Adisa Banjoko, "El Alfil del Hip Hop"

Una de las cosas bonitas que tienen en común el ajedrez, las artes marciales y el Hip Hop es, que a su nivel más elevado, el color de la piel no tiene importancia alguna. Solo se ve el puro coraje y el arte en acción. El GM Maurice Ashley personifica las tres cosas, tanto cuando juega al ajedrez como cuando habla. Es el primer GM negro y además es un "producto" de la generación Hip Hop. En esta entrevista comentaremos cómo es su vida como ajedrecista y nos cuenta, como tropezó con GZA y Will Smith en las 64 casillas y de qué modo se relacionan las artes marciales con el ajedrez. También hablaremos de los diversas matices de los jugadores de ajedrez de la calle y de los que se entrenan de manera clásica.


El primer gran maestro negro de la historia

Adias Banjoko: Bueno, ¿cómo hacer para llegar a ser un gran maestro de ajedrez? ¿Qué hay que hacer?

Maurice Ashley: Tienes que batir el récord de rendimiento de 2600 en 25 partidas. Vamos, ¿qué signfica eso? Tienes que jugar en diferentes torneos internacionales. Allí te encontrarás con varios maestros y maestros internacionales. Tienes que jugar a cierto nivel contra este mogollón de gente. Existe un específico sistema de valoración del rendimiento en el ajedrez. Los mejores jugadores normalmente tienen más de 2600. Garry Kasparov ha sido el jugador con la puntuación más elevada de todos los tiempos y tenía 2851 en su mejor momento. Pero 2600 es lo que tienen los 100 mejores del mundo.

Para ser gran maestro tienes que jugar a este nivel no solamente una, sino por lo menos tres veces. Porque la mayoría de los torneos son de nueve rondas. Tienes que lograrlo en tres torneos. Juegas, en el sentido literario, tan bien como los mejores para alcanzar el título. Si lo logras tres veces, te dan el título.

AB: ¿Con quién te enfrentaste en la última partida decisiva para alcanzar el título y, tuviste muchos nervios?

MA: El rival fue un tío de Rumanía, Adrian Negulescu. Fue un maestro internacional. En aquella partida estuve increíblemente nervioso. Empecé a jugar la partida y en el medio de la partida todo cambió. Por el movimiento 14, o así, me di cuenta, "Está todo bien. Solo tengo que acomodarme y jugar". Logré jugar con mucha tranquilidad, muy relajado, simplemente jugar.

Para este tipo de partidas importantes parece imposible que pudiera estar tranquilo. Pero, no obstante, lo estaba. Mi oponente no sabía que esa era la partida decisiva para que pudiera alcanzar el título. Pensaba que era una partida normal de ajedrez. Pero mis amigos lo sabían y también algunas personas que estaban a mi lado. Bueno, después de la partida se quedó en plan de "Pero, ¿porqué estás tan contento?" y yo le dije "Pues, es que acabo de alcanzar el título". Contestó: "¡Ah, guau!I" No le importaba la partida. Los ajedrecistas son auténticos deportistas. Fue una bonita partida y él se mostró respetuoso.

AB: ¿A qué edad empezaste a jugar al ajedrez?¿Te acuerdas, cuándo te planteaste lograr el objetivo de ser gran maestro?

MA: Comencé a jugar en Jamaica. Mi hermano tenía ocho años más que yo pero siempre iba a pegado a él. Jugamos a un montón de juegos, al Monopoly, al checkers, a las cartas, y también, como no, al ajedrez. Mi hermano recuerda que cuando estábamos jugando al ajedrez, yo le trataba de manera distinta que en los otros juegos. Dice que todavía me ve jugando al ajedrez a solas en el patio. Nadie trataba al tablero como lo hacía yo. Entonces yo tenía 9 o 10 años.

No me me acuerdo haberme tomado el juego en serio. Pero lo que ocurrió es que tenía 12 años cuando llegué a este país. En los tiempos del colegio, cuando tenía 14 años, vi a un compañero de clase jugar. Conocía las reglas y sabía cómo jugar. Me dije a mi mismo, "Sé que me las arreglaré en esta partida". Jugué y me aplastó. Fue ridículo. Ni siquiera tenía una oportunidad.

No podía entender lo que pasaba. Un día estaba en la biblioteca trabajando y encontré un libro de ajedrez. No sabía que tenían libros sobre ajedrez. Lo miré como hipnotizado. "O sea que, ¿existen estrategias y tácticas en el ajedrez?" Me enamoré del juego en este mismo momento. Estuve como enganchado. Lo que decía el libro tenía todo tanto sentido. Así que me volví a enfrentar con mi amigo.

Claro, al principio me volvió a vencer. El ya había leído unos cuantos libros. Saber es poder. En el ajedrez, los conocimientos realmente son poder. Pero me dio por el juego y jugábamos durante todos los años de colegio hasta que empecé a derrotarle.


Maurice Ashley jovencito

AB: Poca gente ve una relación entre el Hip Hop y el ajedrez. ¿Cuándo empezaste a verlo? Aunque proveniendo de Jamaica, siempre has sido un fórofo del Hip Hop?

MA: Pues, soy suficientemente mayor para haber visto los comienzos del Hip Hop. Vivo aquí desde el año 1978. Hip Hop no se hizo famoso hasta que surgió el grupo Sugar Hill. Eso fue en el año 1980, o quizá en el 1979. Pero claro, primero era fan de Bob Marley. Yo crecí en un ambiente donde tocaban el Reggae todos los días en la calle. Este tipo de música formaba parte de mi vida diaria. Cuando yo llegué aquí, el Reggae no era lo que es ahora. Solo un fenómeno jamaicano. No era lo que es ahora, con Sean Paul y compañeros las cosas evolucionaron a lo que son hoy en día.

Pero estaba en contacto con el Hip Hop desde el principio. El ajedrez y el Hip Hop definitivamente tienen elementos en común. Una de esas cosas es la creatividad. Los muy buenos jugadores son creativos. Naturalmente también hay que hacer algunos cálculos. Además hay que utilizar la técnica. También en el Hip Hop se aplica cierta técnica especial. Pero no es la matemática lo que distingue a los mejores jugadores, es la creatividad. Es la habilidad de cambiar con el ambiente. Teniendo esa habilidad de tratar con cualquier situación que se te pueda plantear, no importa que haya peligro. Se trata de ser capaz, de superarlo. De mantener la cabeza fría a pesar de la presión. Esa es la verdadera seña de identidad de un campeón de ajedrez.

Un tío procura matarte en el ajedrez. Intenta mutilarte interlectualmente. No es ningún ejercicio esotérico ni nada de eso. ¡Es guerra! Y yo Intento machacarte a ti. Voy a por tus piezas para derrotarlas. Mi objetivo es romper tu mente. Quiero acabar con tu espíritu, con todo. Cuando esos chicos pierden a un nivel tan alto, eso francamente es brutal. Tienes la sensación que te presentas muy bien preparado. Tienes mucho talento. Y luego viene alguien y te estropea la posición y te derrota sin miramientos. Es algo muy particular.

Así que luchas a muerte en una partida de ajedrez. Procuras utilizar todas tus habilidades, tus armas, tus capacidades para ganar la batalla. Mucha gente no se da cuenta de esa profundidad de una partida de ajedrez. Porque no pueden. No tienen el acceso a la mente de un campeón. No es como en otros deportes donde eso es mucho más obvio.

Muchos piensan que el ajedrez es lento y aburrido. Eso es porque no logran "sentirse dentro" de la partida y darse cuenta con qué cosas se pelean los dos oponentes cuando juegan. Es tremendo. Es actividad, actividad, actividad, hay peligro a la vuelta de la esquina por todos los lados.

AB: Sé que le has asesorado a GZA de vez en cuando sobre las estrategias de ajedrez. Y sé que también guiaste a Will Smith, háblame de eso por un minuto.

MA: VIBE quería escribir un artículo sobre las conexiones entre el ajedrez y el Hip Hop. Así que nos pusieron en contacto. Al final solo exploraron la parte del Hip Hop e hicieron el artículo solo con GZA. Pero nos dimos cuenta que ibamos a tener una sesión de fotografía juntos. Al final nos llegamos a encontrar. Pasamos un rato en el club de ajedrez en Brooklyn y le enseñé algunas cositas.

AB: ¿Qué tal te parecía el juego de GZA y en qué le has ayudado?

MA: Pues, me quedé muy sorprendido con su juego. Teniendo en cuenta que nunca en su vida ha participado en una competición, sin embargo, juega como un jugador de torneos. Su problema es que no tiene el trasfondo suficiente que se necesita para evitar problemas de cierto tipo. Me quedé alucinado cuando me enteré que apenas había leído libros de ajedrez. Es que simplemente jugaba.

A base de la práctica de juego que tenía, desarrolló muchas ideas propias. Cuando lucha Wu-Tang, se vienen abajo. Su fuerza es matemática-estratégica. Es como en las luchas en la calle. Pero la lucha de la calle no te sirve, si te enfrentas con un boxeador profesional. Hay tremendas limitaciones y se presentarán. Durante el trascurso de la partida, tarde o temprano cometerás algún error.

Es como si “No puedes arreglártelas con esa idea. Te va a afectar en la carrera a larga distancia. Aunque no lo puedas ver en este momento, te hará daño después de algunos movimientos más. Te te va a desmoronar la posición de una manera que no sospechabas".

Me quedé muy impresionado pero me parecía que “Vale, este hombre necesita clases". Muchas veces tienes que derrotar a un tío a lo duro hasta que pueda ver de qué se trata. "¿Qué pasa, gran maestro? Tienes que ser bueno de alguna manera, pero no sé muy bien qué pasa". Así que jugamos y le enseñé de qué nivel se trataba y mostró mucho respecto. Se dio cuenta de que existía un abismo entre los dos. Pero ahora quiere tomar clases. Estuvo en Los Angeles para producir su último album Grandmasters. Cuando vuelva subiré su nivel de juego. Me comentó que no le importa ser derrotado por mi, pero que no quiere perder con los "pobres desgraciados" del parque. Me dijo que le enseñara, cómo derrotar a estos tipos.

GZA – se pronuncia yizza, también conocido como "El Genio", es un rapero americano, famoso por "flow" fluído y preciso y rimas literarias e imaginativas. Para muchos pasa por ser el mejor rapero puro en el entero Wu-Tang Clan. El genio nació en Gary Grice, el 22 de agosto de 1966 en Staten Island, Nueva York. Comenzó a aprender rimas con los primeros MCs ("maestros de ceremonia") pasando un tiempo por el Bronx y luego volviendo a Staten Island para compartirlos con sus primos que más adelante fundaron el grupo Ol' Dirty Bastard and the RZA.

AB: Cuéntame de Will Smith.

MA: Tuve la suerte de conocerle. Se fijo en mi, cuando empecé a llamar la atención por haber sido el primer gran maestro afro-americano, en 1999. Se presentó para felicitarme, igual que otras estrellas, como, por ejemplo, Wynton Marsalis, Bill Cosby. Conocí a bastante gente. Entendieron el significado especial de que un "hermano" lograra semejante proeza.

Nos vimos un momento en un estudio. Pero solo pude quedarme unos pocos minutos porque venía acompañado por mi hija de cuatro años. No nos volvimos a ver hasta el año siguiente. La asistente de su mujer me llamó para decirme que la esposa de Will quería darle una sorpresa por el día de los enamorados. Quería regalarle una clase de ajedrez con un gran maestro y me preguntó si podía venir.


El "hombre de negro" y ajedrecísta, Will Smith

Cuando entré en su casa Will exclamó: "¡Guau! ¿Qué pasa?” Ella estaba con cara de “Feliz día de los enamorados”. La primera reacción de Will fue como si dijese "¿Pero hoy no es un día para estar fuera a solas?” Su esposa le indicó que "No, no. Está todo bien". Jugamos durante tres horas. Juega muy bien. Lleva jugando bastante tiempo y lee libros de ajedrez. Creo que si se enfrentara con GZA estaría mejor, porque su juego tiene menos puntos débiles.

AB: ¿Asíííí?

MA: El juego de Will solo necesita pulirse un poco. Tienes que tener mucho cuidado con él.

AB: Háblame de algún jugador de ajedrez a quié realmente respetes.

MA: El númeor uno en mi lista es el anterior Campeón del Mundo, Mikhail Tal. Era letón. Era el campeón más joven de aquel entonces hasta que Garry Kasparov rompió, y aún mantiene, este récord.

Pero, Mikhail Tal podría haber crecido en Brooklyn. Su estilo era radicalmente caótico. Solía intentar jugar al ajedrez como si se encontrara en medio de un hurracán. Sus oponoentes se quedaban tan confundidos por lo que les lanzaba de todo, incluyendo las cosas del fregadero... que no se las arreglaban. No jugaba al ajedrez de manera perfecta y tampoco lo procuraba. Solo buscaba follón. Su lema era “¡A por ello! ¡Al ataque! No valen las partidas tranquilas y estratégicas. Voy a lanzarte mis piezas. Algunos de ellas se morirán, pero eso no importa. Al fin y al cabo se trata de desnudar el rey, darte mate y romperte el cuello. Eso es”.


Una foto desconocida de Will Smith

A los ordenadores les cuesta trabajo analizar sus partidas. Por tanto, en vez de necesitar días o semanas, la gente tardaba meses en analizarlas. Los ordenadores, hoy por hoy, piensan más rapidamente. Pero examinan la partida y piensan "¡Guau, si el tío hubiera cruzado la jungla con una cuerda floja, tropezando con una serpiente, y luego atravesando las arenas movedizas, solo ENTONCES estaría a salvo en el otro lado. Pero, ¿quién iba a hacer eso?"

Se desgastó a muy temprana edad. Tenía muchos problemas. Fue un fumador impulsivo y bebedor. El programa completo. Tenía muchos achaques que no podía evitar. Supongo que sería un tipo de vida parecida a la que tienen también los raperos. No podía estar quieto. Por eso estuvo extraordinariamente creativo durante sus mejores años pero no fue capaz de mantenerlo.

AB: ¿Cómo te las arreglas con el estrés mental, físico e incluso espiritual del ajedrez? Quiero decir, que yo he visto partidas en las que haces un mal movimiento y se te cae el corazón, como si te lanzaras al abismo desde un edificio. Puedes tener un ataque sin tacha y un error te estropea de una vez los 15 movimientos buenos que has realizado antes. Yo solo soy un jugador aficionado y lo percibo sin embargo. Así que, me imagino lo que sentirá un jugador de tu nivel.


Maurice en una simultánea exhibición en un colegio

MA: Creo que una parte de lo de ser un maestro o gran maestro será justamente eso: la capacidad de aguantar la tensión. Muchos jugadores han ascendido pero luego se pararon. No han sido capaces de cruzar el puente. Hay algo en su constitución que no les permite llegar hasta allí. Hay que tener cierta fortaleza para aguantar esa presión día a día.

La gente hace muchas cosas. Yo, durante la época en la que estaba tratando de alcanzar el título de gran maestro, practicaba Aikido. Es un arte marcial que provoca una relajación interior. Trata de utilizar la fuerza de tus oponentes en su contra. Pone el acento en la meditación. Me daba mucha fuerza.

AB: Es interesante que menciones el Aikido. Yo estudio el Jiu Jitsu brasileño, y hay un luchador que se llama Ricardo De La Riva. Tiene un DVD sobre las técnicas que se llaman “Ajedrez sobre el tapiz”. ¡Tengo que ponerte en contacto con esta gente!

MA: ¿Ajedrez sobre el tapiz? Guau, eso es chulo. Las artes marciales y el ajedrez van de la mano. Especialmente con las artes marciales interiores. Muchas veces no puedes decir, cuál es la diferencia entre los sentimientos y la decisiva estrategia.

No es ninguna casualidad que lo puedes ver en el ajedrez vale para la vida normal. Efectivamente, los deportistas con talento de las artes marciales reconocen que existe esa conexión. Hay un cierto vaivén de lo que pasa. En el más alto nivel de las artes marciales con solo dos errores puedes perder un combate (se ríe). No te dan la posibilidad de un segundo error. Por eso, necesitas la misma clase de impetu, concentración y total equilibrio. Todo aquello que se requiere para ser un gran maestro de las artes marciales es lo que también necesita un gran ajedrecista.

AB: ¿Durante cuánto tiempo has practicado Aikido?

MA: Empecé en 1998.

AB: ¿Qué te llevó a decidirte por practicar este deporte?

MA: Por serte honrado, fue el ajedrez. Aún no había llegado a ser gran maestro. Había jugado un torneo donde logré abrirme paso en el ajedrez. Me di cuenta de que uno de los aspectos más importantes del ajedrez es el de utilizar la fuerza de tu oponente en su contra. Me sorprendió. Porque yo soy de esos tíos que sacan el bazooka y tiran. Eso fue mi estilo. El peleón. Pero eso no funcionaba contra los jugadores de primera fila. Tenías que ser más sutil. Si no, te podían devolver el tiro.

Pero luego participé en un torneo donde fui capaz de utilizar la fuerza de mis oponentes en su contra. Lo comenté con mi esposa. Conocía Tai Chi. Mentalmente se basaba en el mismo concepto. Mi mujer practicaba un arte llamado "Kido", que es un derivado del Hapkido. Ella dijo "Es similiar a lo que me comentó mi sensei". Así que comencé a investigarlo. Así fue, como llegué al Aikido. Primero leí un libro sobre Aikido y fue como leer un libro de ajedrez.

AB: ¿Se titulaba “El Arte de la Paz" ( "The Art of Peace”)? Pues, eso es uno de mis tres libros favoritos.

MA: No, fue otro libro con el título “Aikido y la esfera dinámica" ("Aikido and the Dynamic Sphere”). Este libro es profundo. El arte de la concentración, el arte de explorar las iniciativas del oponente, fue genial. Me sirvió de mucho. Empecé a transmitir una parte de esa energía en mis partidas de ajedrez, y fue mágico. Les hice cosas a la gente que simplemente no entendían.


Garry Kasparov hablando con el representador, Maurice Ashley, en ESPN

AB: Tengo que presentarte a De La Riva, hombre.

MA: Sería estupendo.

AB: En la película “Buscando a Bobby Fischer” el argumento es el de poner en un balance el estilo de ajedrez del jugador de la calle del (representado por Lawrence Fishburne) y el clásico de su entrenador (interpretado por Ben Kingsley). ¿Cuáles son los puntos fuertes y débiles de ambos tipos de jugadores?

MA: Creo que volvemos a los mismos conceptos que mencioné antes. El jugador entrenado de la manera clásica sabe la historia. Sabe lo que ha ocurrido en el pasado. Conoce las pruebas, como si fueran pruebas matemáticas. Algo como “házlo de esta manera y tendrás éxito". Porque siempre puedes recurrir a lo clásico para solucionar los problemas que encuentres. Los clásicos son imprescindibles. 

Traducción: Nadja Woisin


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