Rossetto: el adiós a una leyenda del mundo del ajedrez

26/01/2009 – El ajedrez argentino perdió a una de sus máximas estrellas: falleció el gran maestro Héctor Decio Rossetto como consecuencia de paro cardiorespiratorio. El viernes último se llevó a cabo su velatorio en los salones del Club Argentino de Ajedrez. Varios maestros y aficionados del milenario juego se acercaron hasta la entidad decana del ajedrez argentino para brindarle el último adiós. También algunos reconocidos artistas se acercaron para saludar a la famosa actriz Cecilia Rossetto, hija del ajedrecista. El sábado, en un cementerio de Pilar, se llevó a cabo la ceremonia de cremación de sus restos. En la foto aparece Rossetto junto a Marlene Dietrich. Echando vista atrás a la vida de una leyenda. Necrológica por Carlos A. Ilardo...

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Murió el gran maestro argentino Héctor Decio Rossetto

Por Carlos A. Ilardo

El ajedrez argentino perdió a una de sus máximas estrellas: falleció el gran maestro Héctor Decio Rossetto como consecuencia de paro cardio- respiratorio. El ajedrecista que había sido intervenido quirúrgicamente en el Sanatorio Julio Méndez el pasado 9, de un cuadro de infección intestinal provocado por una peritonitis, permaneció hasta último momento en la sala de terapia intensiva. El viernes último se llevó a cabo su velatorio en los salones del Club Argentino de Ajedrez. Varios maestros y aficionados del milenario juego se acercaron hasta la entidad decana del ajedrez doméstico para brindarle el último adiós. También algunos reconocidos artistas se acercaron para saludar a la famosa actriz, Cecilia Rossetto, la hija del ajedrecista. El sábado en un cementerio de Pilar se llevó a cabo la ceremonia de cremación de sus restos.

En el mediodía del viernes 23 de enero, ese corazón, maltrecho y cansado después de 86 años de intensos latidos, se detuvo. Con él también ese hombre, que como nunca antes cayó rendido. El gran maestro Héctor Decio Rossetto, ciego, postrado por varias afecciones y golpeado impiadosamente por el olvido, había fallecido. Tendido sobre una cama de un sanatorio porteño quedó ese cuerpo inerte; el de uno de los últimos bronces del ajedrez argentino.

Rossetto fue un genuino representante del ajedrez criollo que se elevó hasta la luz de estrella: alcanzó brillo propio.

En cinco oportunidades obtuvo el campeonato superior vernáculo (1941, 1944, 1947, 1961 y 1972). En los años cincuenta formó parte junto a Miguel Najdorf, Oscar Panno, Julio Bolbochán, Carlos Guimard, Erich Eliskases y Herman Pilnik, de la "legión dorada" del ajedrez argentino, cuyos logros jamás fueron empardados. Representó al país en seis olimpíadas de ajedrez: Yugoslavia, Finlandia, Holanda, Bulgaria, Suiza y Macedonia; cosechó tres subcampeonatos en Dubrovnik (1950), Helsinki (1952) -allí fue medalla de oro como mejor 4° tablero- y Amsterdam (1954).


El equipo de 1952: Rossetto, Pilnic, Laurens (inventor de la FADA), Maderna, Eliskases, Najdorf y Bolbochan


La medalla de oro de Helsinki en 1952


Los trofeos por el subcampeonato en las olimpíadas de Yugoslavia 1950 y Helsinki 1952


Rossetto obsrvando una partida en Pilnik y Charles Boyer

Su vida

En su Bahía Blanca natal, 8 de septiembre de 1922, padeció los sinsabores de una infancia desangelada, tras la pérdida de su mamá (Agueda) antes de cumplir su primer año. Deambuló por los bares y descubrió por las noches los secretos de los juegos de naipes, dados, billar y ajedrez. Creció de golpe.

“Me hice a los tumbos, aprendí solo. Noté que tenía ciertas habilidades para los juegos de salón y el ajedrez fue el que más me atrapó”, contó en una de las charlas compartidas en su domicilio de Parque Chacabuco, el hogar que compartió casi 60 años junto a su esposa Oneida y la crianza de sus hijos Cecilia y Pablo.


El maestro jugando con su hijo Pablo


Héctor Decio Rossetto


Rossetto y su pasión: el ajedrez

A los 12 años se consagró campeón bahiense de ajedrez y entonado por el éxito se atrevió a dar el salto.

Esta fue la partida con la que el maestro Rossetto obtuvo el título en su ciudad natal tras vencer al ingeniero Aguilar.

H. Rossetto vs. Pedro Aguilar. Bahía Blanca 1935

1. e4 Cf6 2.e5 Cd5 3.c4 Cb6 4.d4 d6 5.f4 dxe 6.fxe Af5 7.Cc3 e6 8.Ae3 Cc6 9.Ae2 Dd7 10.Cf3 0-0-0 11.0-0 Ag4 12.Cd2 Af5 13.Cb3 f6 14.exf gxf 15.a4 Tg8 16.a5 Db7 17.Tf2 Cd7 18.Af3 Cde5 19.a6 Ag4 20.axb+ Rb8 21.Axc6 Cxc6 22.d5 exd 23.cxd De7 24.dxc6 Txd1+ 25.Cxd1 Dxe3 26. Cxe3 1-0

Casi sin ablande llegó a Buenos Aires en 1936. Aprendió rápido el oficio de ajedrecista profesional, jugaba por dinero.


Rossetto en su primer Campeonato Argentino a los 19 años

Enseguida se acomodó para vivir en las luces de la gran ciudad y cinco años más tarde ganaría el primero de sus cinco campeonatos argentino superior. Como un turbión supo abrirse paso frente a los mejores del mundo pero la vida le tenía reservada una sorpresa. En 1945 viajó a Estados Unidos para participar de un torneo Panamericano. Deslumbrado por aquel mundo, su estada alcanzó otros seis meses más. El maestro conoció Hollywood y se volvió artista. Compartió noche, tragos y ajedrez con Humphrey Bogart.


Humphrey Bogart (a la derecha) con su mujer Lauren Bacall a su lado jugando al ajedrez

"Jugamos varias partidas. Él era presidente de un club de ajedrez. Era muy simpático y para nada duro como aparecía en las películas", dijo.

También entabló amistad con Marlene Dietrich, Charles Boyer, Carmen Miranda, Margarita Xirgú y Bing Crosby.


Rossetto jugando y con la compañía de Marlene Dietrich


Rossetto jugando y Carmen Miranda, con pañuelo y short a rayas observando

“A él le interesaban los pura sangre, no lo corceles de madera” decía con humor Rossetto. “A mí me buscaba Bing Crosby para que lo asesorara en la compra de caballos argentinos porque él tenía un haras en Estados Unidos”.

A su regreso a la Argentina volvió al ajedrez con la fuerza de un titán. En 1950 logró el título de maestro internacional, participó con éxito mayúsculo en las olimpíadas de esa década y en 1958 en el Interzonal de Portoroz descubrió el talento de Bobby Fischer. La partida terminó en tablas.

“No podía creer lo que estaba viendo frente al tablero. Ese chiquilín jugaba de manera fantástica y quedé deslumbrado por su razonamiento. Fuimos amigos con Fischer. Éél conoció mi casa y a mi familia.”, recordó Rossetto.

R. Fischer vs. H. Rossetto. Interzonal Portoroz (3), 1958.
1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0-0 b5 6.Ab3 Ae7 7.Te1 0-0 8.h3 d6 9.c3 Ca5 10.Ac2 c5 11.d4 Dc7 12.Cbd2 cxd4 13.cxd4 Ab7 14.Cf1 Tac8 15.Te2 Cc6 16.Cg3 Tfe8 17.Ag5 g6 18.Tc1 Db8 19.Dd2 a5 20.a3 exd4 21.Cxd4 Cxd4 22.Dxd4 Tc4 23.Dd1 Cd7 24.Axe7 Txe7 25.Td2 Tc6 26.b4 Dc7 27.Ce2 axb4 28.Cd4 Tb6 29.axb4 Dc4 30.Ab3 Dxb4 31.Tb2 Rg7 32.Tbb1 Axe4 33.Ac2 Axc2 34.Txc2 Da4 35.Ta1 Db4 36.Cc6 Txc6 37.Txc6 Te6 38.Tb1 De4 39.Tcc1 Te5 40.Dc2 Db7 41.Tb3 Cc5 42.Tb4 Ce6 43.Dc3 Rg8 44.Dc8+ Dxc8 45.Txc8+ Rg7 46.g3 Td5 47.Tb8 Cd4 48.Rg2 h5 49.Tb2 Rf6 50.Td2 Re5 51.Tf8 Ce6 52.f4+ Re4 53.Txd5 Rxd5 54.Txf7 b4 55.f5 gxf5 56.Txf5+ Rc4 57.Txh5 b3 58.Tf5 b2 59.Tf1 Rc3 60.h4 Rc2 61.Tf2+ Rc3 62.Tf1 Rc2 63.Rf3 d5 64.Tf2+ Rc3 65.Tf1 Rc2 66.h5 b1D 67.Txb1 Rxb1 68.h6 Rc2 69.h7 Cg5+ 70.Re3 Cxh7 71.Rd4 Cf6 72.g4 Cxg4 73.Rxd5 ½-½

Dos años después, en 1960 Héctor Roseeto se consagraría gran maestro. En Buenos Aires se disputó el Magistral 150° Aniversario; Rossetto además de alcanzar el título de GM se dio el gusto de vencer al ruso Víktor Korchnoi, ganador de esa competencia.


Korchnoi y Rossetto en 1960

H. Rossetto vs. V. Korchnoi. Buenos Aires Buenos Aires (6), 30.06.1960

1.d4 d5 2.Cf3 Cf6 3.e3 g6 4.Ad3 Ag7 5.0-0 0-0 6.Cbd2 c5 7.c3 Cfd7 8.De2 Cc6 9.h3 Te8 10.Ab5 a6 11.Aa4 b5 12.Ac2 Ab7 13.Td1 e6 14.Cf1 Dc7 15.Ad2 Tac8 16.Tac1 e5 17.dxc5 Cxc5 18.b4 Ce4 19.Ae1 Cd6 20.e4 Cxe4 21.Axe4 dxe4 22.Cg5 f5 23.a4 Cd8 24.axb5 axb5 25.Dxb5 Dc6 26.Dxc6 Axc6 27.h4 Af6 28.c4 h6 29.Ch3 Axh4 30.b5 Aa8 31.Td6 Ce6 32.Ce3 Rf7 33.Ta1 Ae7 34.Td7 Rf6 35.Ab4 Axb4 36.Txa8 Cc5 37.Cd5+ Re6 38.Te7+ Txe7 39.Txc8 Cb7 40.Cxb4 Td7 41.Ca6 Td1+ 42.Rh2 Ca5 43.b6 Tb1 44.c5 Rd5 45.Cg1 Tb2 46.Ce2 Txe2 47.Cb4+ Rc4 48.c6 Tb2 49.c7 Rxb4 50.Ta8 Tc2 51.Txa5 Rxa5 52.b7 Txc7 53.b8D Tc6 54.Dxe5+ Ra6 55.Rg3 h5 56.Rf4 Rb6 57.Db8+ Rc5 58.Re5 Rc4 59.De8 Tc5+ 60.Rf4 Rd3 61.Dxg6 Re2 62.Da6+ Re1 63.Da1+ Re2 64.Db2+ Rf1 65.f3 Tc8 66.Re3 Rg1 67.fxe4 fxe4 68.g4 1-0


La posición final de su partida contra Korchnoi

El vasto palmarés ajedrecístico de Rossetto exhibía victorias ante los ex campeones mundiales Alexander Alekhine y Max Euwe, y ante otros grandes como B. Ivkov, L. Pachamn, W. Uhlman, O. Panno y muchos más.


Rossetto jugando contra Najdorf


Rossetto junto a tres ex campeones del mundo: Smyslov, Spassky y Petrosian

También el maestro Héctor Rossetto tuvo una vida que superó el límite de las casillas del tablero. Su relación con relevantes figuras de la política.

El día que conoció a Evita

“El equipo olímpico que viajó a Dubrovnik en 1950 fue recibido previamente por Eva Perón en su despacho. Ella nos prometió ayudarnos para realizar una gira por varios países luego de la Olimpiada, en caso de que obtuviéramos una buena colocación. Nosotros cumplimos y ella también. Después viajamos por cuatro países y ganamos todos los matches”.

“A mi regreso me volvía reunir con ella y me consiguió esta casa en la que vivo con mi esposa Mecha y en la que nacieron mis hijos. Pero, por favor, deje aclarado que lo de la casa fue un préstamo y que lo pagué hasta el último centavo”, pidió el maestro, con la mirada profunda que irradiaban sus ojos claros y esa voz aguardentosa con la que les daba mayor énfasis a sus palabras.

Con el Mariscal Tito

“En Yugoslavia conocí al Mariscal Tito; nunca voy a entender que alguien como él tuviera una enorme boquilla de oro y utilizara a un secretario para que le encendiera el cigarrillo”.

Su amistad con Ernesto Che Guevara

En 1964 estaba jugando el Magistral Capablanca en Cuba: mi rival era el maestro Silvino García. De pronto en medio de la partida levanté la vista y lo vi llegar al “Che”. Inmediatamente me levante para saludarlo y le dije, Un gusto conocerlo, Comandante. El me miró fijo y me respondió: «Usted será quien no me conoce, yo conozco muy bien al maestro Rossetto; era hincha suyo cuando jugaba partida rápidas en la confitería Rex de la avenida Corrientes en Buenos Aires »". Desde aquel día nació una amistad entre ambos de la que el maestro Rossetto disfrutó hasta el último día de su vida. Entre sus tesoros de vida está una caja de madera para guardar las piezas de ajedrez, con la leyenda III Magistral Capablanca y el nombre Héctor Rossetto.


Rossetto en el Magistral Cablanca ante Silvino García, obsrva el Che

En 1972 Rossetto ganó su quinto y último campeonato argentino. Poco a poco se fue alejando de la noche y el ajedrez. En la década del noventa fue contratado para brindar simultáneas en las escuelas de la ciudad de Buenos Aires, pero su salud en jaque llegó a impedirle permanecer de pié. Pese a que fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad, Rossetto no contaba con ninguna jubilación. Es más el año último el gobierno de esta ciudad le había suspendido una partida de dinero (subsidio otorgado por el concejo Deliberante) pese a los reclamos judiciales hechos para su restitución.


Recortes de notas al maestro Rossetto


Rossetto en una partida contra el maestro Raimundo García


Rossetto frente al tablero

Sufrió en carne propia la soledad del olvido. Aacaso por ello su velorio fue sencillo, con poca gente a su alrededor. Como si sus pares se hubieran olvidado de él o los jóvenes nunca hubieran escuchado o conocido su historia.

A modo de homenaje sus familiares desplegaron en una de las salas del Club Argentino los premios y recuerdos de la vida del gran maestro. Frente a su féretro un mural gigante dibujaba la posición final de su partida con Korchnoi.

Desde ayer su nombre quedó inmortalizado. El hombre de infancia desangelada, juventud turbulenta y vejez con obstáculo. Una leyenda del ajedrez argentino, con una inquebrantable pasión sostenida durante más de 80 años.

En la ceremonia privada llevada a cabo en un cementerio de Pilar, sin la presencia de sacerdote, los familiares y amigos del gran maestro Rossetto se despidieron recordando anécdotas y andanzas del “viejo” ajedrecistas. El había panificado en vida que su despedida debía ser así.

Quizás la emoción mayor pasó cuando su hija, la actriz Cecilia Rossetto entonó las estrofas de la canción “De las simples Cosas”.


Rossetto con su hija Cecilia

Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas,
lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño muere por sus hojas
al fin las tristeza es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.

Uno vuelve siempre, a los viejos sitios donde amó la vida
y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas
Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo.

Uno vuelve siempre, a los viejos sitios donde amó la vida
y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas
Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo.

Demórate aquí en la luz mayor de éste nuevo día,
donde encontrarás con el parasol la mesa tendida
Por eso muchacha no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo.

Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas,
lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño muere por sus hojas
al fin las tristeza es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.

Por Juan Fernando Velasco, fuente: musica.com

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