Topalov reitera los reproches de fraude

17/12/2006 – En una entrevista para el periódico ABC, Veselin Topalov ha reiterado sus reproches e insiste en que Kramnik hizo trampas en el duelo por el Campeonato del Mundo en Elista. Comenta que su equipo fue amenazado desde el principio y sospecha que Kramnik ha recibido ayuda de personas de la KGB, gente ajena al mundo de ajedrez y que quizás ni el propio equipo de Kramnik supiera de ello. Entrevista con Topalov...

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«El Kremlin nunca reconocerá que mató al espía ruso, ni Kramnik que hizo trampas»

Entrevista a Topalov por Federico Marín Bellón (ABC)

Topalov es un campeón simpático. Sólo se pone tenso cuando se le nombra a Kramnik. Dice que durante el Mundial en Kalmikia (Rusia) llegó a sentir miedo cuando fue amenazado y cerraron el aeropuerto

BILBAO. Aunque ha ganado el duelo, Veselin Topalov acaba de perder en Bilbao la última partida a ciegas con Polgar. Algo contrariado, prefiere no acudir a la cena oficial con los organizadores, pero accede a conceder la entrevista prometida.

Marín: Hábleme del duelo a ciegas.

Topalov: Vine relajado y las partidas han sido espectaculares. La calidad ha sido muy alta.

Marín: ¿Cómo fueron sus comienzos en España?

Topalov: Fue una época romántica. Silvio Danailov y yo vinimos aquí porque hay más torneos.

Marín: ¿Ya pensaba ser campeón?

Topalov: Cuando uno gana el campeonato del mundo sub 14 ves que tienes talento, pero a tanto no aspiraba.

Marín: Se podría decir que es el campeón salido de la calle.

Topalov: Sí, tengo un estilo callejero. Estuve un año jugando abiertos y nos pateamos España.

Marín: Lo conocí en 1994, en Alcobendas, y el éxito no lo ha cambiado.

Topalov: Eso es lo bueno de empezar desde abajo.

Marín: ¿Cómo fue el encuentro con Kramnik?

Topalov: : Muy tenso, aunque objetivamente dominé la mayor parte.

Marín: ¿Qué ocurrió antes de la quinta partida?

Topalov: Conseguimos los vídeos de lo que hacía Kramnik entre jugada y jugada. Él iba muchísimas veces al baño y su comportamiento era muy sospechoso.

Marín: Le acusan de intentar desequilibrarlo porque él iba ganando.

Topalov: Nunca quisimos parar el encuentro. Había claros indicios de trampa. Tú ves la cinta y da miedo. No es sólo cuantas veces iba al servicio, sino cómo iba. Muchas veces salía, se presentaba ante el tablero y jugaba al toque (sin pararse a reflexionar).

Marín: Él alega problemas de salud.

Topalov: Mentira. Yo bebía más y no iba tanto al servicio. El caso es que apelamos y el comité, que nos dio la razón, fue despedido.

Marín: Ellos dicen que era inconcebible que el equipo rival tuviera acceso a vídeos privados.

Topalov: Ellos también veían mis vídeos. Seguían todos mis pasos y los de la gente que estaba conmigo. Y si él no hace nada ilegítimo, ¿cuál es el problema?

Marín: Illescas dijo que usted exageró, y mintió, sobre el número de veces que Kramnik iba al servicio.

—No sé cuántas veces iba. En mi equipo sólo pudieron ver las cintas una vez y luego desaparecieron.

Marín: Quizá se basaron en indicios.

Topalov: Cuando se hizo la inspección de los baños apareció un cable de red escondido en el techo de escayola.

Marín: Eso nunca se supo.

Topalov: Nos lo callamos por muchas razones.

Marín: ¿Fue un error no contarlo?

Topalov: No podría decirlo. Era una situación muy tensa. Si lo anunciábamos el match se cancelaba, y yo quería jugar y ganar el dinero prometido. Además, había amenazas.

Marín: ¿Por parte de quién?

—En principio anónimas, pero cerraron el aeropuerto. Es fácil hablar desde aquí, pero cuando uno está en Rusia te planteas cómo salir. ¿Caminando? Y olvídate, por supuesto, del dinero. Así que nos callamos y siguió el match.

Marín: ¿Notaba algo desde el tablero?

Topalov: Allí estás concentrado. El problema de Illescas es que él tampoco sabía lo que pasaba, porque Kramnik no le dijo nada a nadie de su equipo.

Marín: ¿Le ayudaban desde fuera?

Topalov: Sí. Eran rusos, pero ajenos al mundo del ajedrez.

Marín: Luego su equipo es inocente.

Topalov: Creo que sí. No están implicados; por eso dudan y niegan.

Marín: ¿Le ayudaron desde el KGB?

Topalov: La suerte es que no estaba implicado ningún profesional y los que le decían las jugadas eran aficionados o del KGB. Si le das a Illescas ese trabajo me machacan.

Marín: ¿Ha hablado con Kramnik?

Topalov: El Kremlin nunca reconocerá que envenenó al espía ruso, lo que parece obvio, ni Kramnik que hizo trampas.

Marín: ¿Llegó a sentir miedo físico?

Topalov: Sí, y creo que no volveré allí.

Marín: Pasemos al match de revancha. Usted mismo considera improbable que se vaya a jugar.

Topalov: El problema es que Kramnik quiere tener el título sin defenderlo sobre el tablero. Siempre quiere algún privilegio. Ni siquiera creo que llegue a jugar en México.

Marín: En Kalmikia hubo control antidopaje, ¿verdad?

Topalov: Nos hicieron uno, pero el laboratorio estaba en Moscú.

Marín: ¿Qué opina del presidente de la FIDE, Kirsan Ilyumzhinov?

Topalov: Es un hombre de negocios, que simplemente necesita tener a un ruso campeón. No es nada personal. Tenía la orden.

Marín: ¿Cree que Kramnik siguió haciendo trampas después de destaparse el escándalo?

Topalov: Personalmente, creo que sí y que el nuevo método fue mejor.

Marín: ¿También en el desempate?

Topalov: Ahí tenían un sistema que no fallaba. En la cuarta partida, incluso cuando ya me tenía ganado, Kramnik hizo una jugada que sólo se le ocurre a una máquina. Luego, tenía derecho a un día de descanso, pero ni enfermo lo pidió. Si te van a pasar las jugadas, mejor jugar cuanto antes. Pero lo hicieron mejor que la chapuza de los cables.

Marín: Si esto es verdad, ¿qué va a pasar en unos años, cuando las máquinas sean aún más fuertes?

Topalov: Si esto sigue así, con la tecnología de los rusos, Kramnik va a ser invencible en un match.

Marín: ¿No hay forma de impedirlo?

Topalov: Antes del desempate, cuando el miembro de mi equipo le pasó el control…

Marín: ¿...de aparatos electrónicos?

Topalov: Sí, con un escáner. El tío estaba temblando, visiblemente. Creo que tenía alguna cosa en el cuerpo y le preocupaba que se descubriera. Yo sé que es mi opinión personal, que sólo son indicios. La prueba definitiva para mí es el cable.

Marín: Pero en la segunda partida usted lo barrió del tablero, aunque luego falló en el remate.

Topalov: Fue precisamente porque él jugaba como la máquina. Seguía comiendo piezas rapidísimo, con total tranquilidad, cuando mi ataque era peligrosísimo. No me lo podía creer. Si ves la posición con la máquina, le encantan las negras, aunque están perdidas, hasta que ya es demasiado tarde. ¿Cómo podía tener él tanta confianza?

Marín: ¿Antes del encuentro sospechaban ya algo así?

Topalov: Lo tuvimos en cuenta y pensamos que, en el peor de los casos, nos llevábamos el dinero. El problema fue que nos enteráramos. Si no te das cuenta, te limitas a jugar. Si te enteras, te hace polvo. No puedes dormir y le das vueltas y vueltas.

 

«Vallejo tiene buenas ideas, volvió loco a Kramnik»

Marín: ¿Cómo fue su trabajo con Paco Vallejo durante el Mundial?

—Terminé muy contento. Espero que podamos repetir.

Marín: ¿Qué le aportaba el jugador español como ayudante?

—Paco volvió loco a Kramnik. En la partida nueve, en la once y en la tercera del desempate empleé ideas de Vallejo, siempre con buen resultado. Empaté una y gané dos, creando muchos problemas.

Marín: ¿Lo eligió porque Paco le ha ganado alguna vez, porque le gusta su estilo juego..?

—Se ve que tiene buenas ideas en las aperturas. Me fue de gran ayuda.

Marín: ¿Hasta dónde cree que puede llegar el jugador español en su carrera personal?

—Me alegra que haya ganado el Campeonato de España sin demasiados problemas. Estoy convencido de que el trabajo conmigo será beneficioso para él. Ya ha ocurrido antes con otros ajedrecistas.

Marín: ¿Qué tal vive en Salamanca?

—Estoy satisfecho. De momento no pienso cambiar. Yo estoy contento en todas partes, menos en Rusia.

Cortesía de Federico Marín Bellón, ABC.


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