Carta abierta del GM Vadim Milov

11/08/2005 – El pasado año, la FIDE organizó su campeonato del mundo por eliminatorias en Trípoli (Libia). No todos los posibles participantes pudieron acudir. Aunque la organización mundial del ajedrez y aparentemente también las autoridades libias aseguraron que se facilitarían visados a los jugadores israelíes, ninguno los obtuvo. Uno de ellos, Vadim Milov, pleiteó contra la FIDE y perdió. Milov nos ha enviado sobre este asunto una carta abierta

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Carta abierta

 

Estimados amigos del ajedrez y colegas:

Con esta carta abierta me gustaría llamar la atención sobre la situación en torno al Campeonato del Mundo disputado en Trípoli (Libia) en junio de 2004. La opción de Libia fue extraordinariamente controvertida desde el principio ya que, debido a su situación política, el país no había organizado grandes acontecimientos deportivos durante décadas. Pero, dado que Libia ofreció una cantidad de 2,2 millones de dólares para el torneo, se entiende que la FIDE estuviera contenta por encontrar finalmente un patrocinador para el Campeonato del Mundo. Es ampliamente conocido que los anteriores campeonatos del mundo por el sistema de KO celebrados en 1997, 1999, 2000 y 2001 no tuvieron patrocinador y el fondo de premios lo aportó el Presidente de la FIDE. El continuo fracaso de la FIDE a la hora de encontrar patrocinador explica el significativo lapso de tiempo entre 2001 y 2004. La FIDE estaba incluso más contenta por realizar el torneo en Libia, ya que el fondo de premios era de 1,5 millones de dólares y los 700.000 dólares restantes (!) se anunciaron como gastos de la FIDE para organizar el torneo. Además, la FIDE recibió su habitual 20% del fondo de premios de 1,5 millones de dólares, lo que significa otros 300.000 dólares, con lo que la FIDE obtuvo 1 millón de dólares de la competición.

Sin embargo, ¿estaban todos los jugadores contentos por ir a Libia? ¿Qué me dicen de los israelíes, considerando especialmente que ningún ciudadano israelí ha entrado en Libia en toda la historia? Primero parecía que la FIDE había encontrado una buena solución, celebrando el campeonato del mundo en dos paises: Libia y Malta. Pero el 27 de abril de 2004 la FIDE anunció que todas las partidas del campeonato se celebrarían en Trípoli y que todos los jugadores, sin importar su nacionalidad, serían admitidos. Aquí quiero cambiar brevemente del ajedrez al fútbol. Libia era uno de los candidatos a albergar el campeonato del mundo de fútbol en. Sólo posteriormente los organizadores libios dejaron claro que no iban a dejar entrar en el país a los israelíes (en caso de que se clasificasen) La FIFA no es la FIDE y, por ello, Libia fue retirada de la puja por  organizar el campeonato de fútbol. Aquellos lectores interesados pueden encontrar más información sobre ello en la web News 24. Otra cosa interesante sobre ese artículo es la fecha: 15 de mayo de 2004. Significa que al mismo tiempo que Libia no aceptaba admitir a los israelíes en 2010, estaban aceptando hacerlo en 2004.

Volviendo al ajedrez, el único documento en el que los libios mencionaron a los israelíes en relación con el torneo de Trípoli es la rueda de prensa del hijo de Gaddafi (el presidente del Comité Olímpico Libio) el 5 de mayo de 2004, donde a la pregunta de un periodista de AP sobre si los israelíes estaban realmente invitados, dijo: "No invitamos y no invitaremos al enemigo sionista a este campeonato". Esto se repitió posteriormente en varios periódicos. Un comentario tan agresivo no es sorprendente. Más sorprendente, sin embargo, fue ver que la FIDE insistía en que los comentarios de Gaddafi eran un simple malentendido, que los israelíes serían bienvenidos, que la FIDE había recibido garantías, etc. Las "garantías", no obstante, no constaban en papel y sonaban bastante poco convincentes. Creo que es bastante obvio que la FIDE invitó a los israelíes a Libia son que los propios libios lo supiesen. La cita de Gaddafi mencionada arriba es probable que proviniese de una persona que no sabía nada de tal invitación, a la que la pregunta del periodista pilló por sorpresa. La actual cúpula de la FIDE ha hecho algunas cosas sospechosas en el pasado, para decirlo finamente, pero invitar a los israelíes a Libia es realmente excepcional. Este asunto causó pesarosas condenas y protestas generalizadas en el mundo del ajedrez. Muchas federaciones nacionales protestaron contra la celebración del campeonato en Libia y muchos destacados grandes maestros decidieron también boicotear el torneo en Libia.

No es necesario presentar a la gente de la FIDE pero una persona debe mencionarse especialmente en este caso. Se trata de Israel Gelfer. Años atrás, cuando se tomó la decisión sobre la Olimpiada de 1986, muchas federaciones nacionales se opusieron a la plica de Dubai porque Israel ni iba a permitírsele participar allí. Hoy, casi 20 años después, aún me quito el sombrero ante todos aquellos equipos e individuos que decidieron no acudir a aquella Olimpiada porque a un equipo no se le permitía estar allí por razón de su nacionalidad. La Olimpiada de Dubay, al final tuvo lugar. ¿Por qué? Porque el representante de la Federación de Ajedrez de Israel en la FIDE Gelfer abiertamente declaró que a Israel no le importaría participar en la Olimpiada y le deseo éxito a Dubai. La motivación de Gelfer no se conoce oficialmente, pero su carrera en la FIDE ha crecido desde entonces.

No fui el único jugador con pasaporte Israelí que se suponía iba a tomar parte en el campeonato, pero el resto de jugadores rehusaron firmar sus contratos. En lo que a mi respecta, decidí firmar el contrato y accedí a ir a Libia. Pero pronto la discriminación se hizo obvia: los acompañantes de Israel fueron vetados en el campeonato. Nunca oí que a los deportistas no se les permitiera llevar entrenadores de la misma nacionalidad, cuando en cambio se les permitía acudir a ellos mismos. Según lo explicó la FIDE: "las normas actuales no obligan a los organizadores a invitar a los acompañantes". Tan simple como eso.

De acuerdo con las normas de la FIDE, los jugadores se suponía que recibirían la invitación oficial de las autoridades libias para poder tomar el avión y conseguir el visado en el aeropuerto de Trípoli. Ir a Trípoli no es agradable para nadie, pero ¿que le parece siendo israelí sin visado? No obstante, acepté todas las condiciones. La FIDE estipuló en varios documentos que la preparación y edición de visados sería una formalidad. Y en realidad fue una formalidad para los demás participantes, pero no para mi. A medida que se aproximaba en campeonato, a pesar de mis peticiones, los organizadores de Libia nunca se pusieron en contacto conmigo. La FIDE una y otra vez me aseguraba que la invitación estaba en camino, pero a falta de pocos días para el campeonato era el único jugador que aún no tenía la necesaria invitación. La recibí durante la mañana del 18 de junio, el día de la ceremonia inaugural del campeonato del mundo. La invitación estaba acompañada por una carta personal de Ilyumzhinov diciendo que la FIDE estaba preparada para pagar mis gastos de viaje (Ni que decir tiene que en aquel instante ya había tenido que abandonar todos mis planes de viaje). Pronto quedó claro que el primer vuelo posible que podía tomar era al día siguiente y llegaría a Trípoli solo unas horas antes de la partida. Encontré completamente imposible jugar en tales condiciones. La discriminación era obvia y por eso decidí acudir a los tribunales.

Mi reclamación no era contra Libia, ya que desde mi punto de vista ellos no hicieron nada que contradijese su política. La reclamación fue contra la FIDE, que a pesar de sus promesas fracasó claramente en permitirme competir en condiciones de igualdad. Tratando de justificarse, la FIDE sacó a colación todas las excusas posibles y así necesité ayuda de otros jugadores para reunir las pruebas necesarias. Probablemente el caso más flagrante de no querer cooperar fue el de M. Gurevich, que quería llevar a su novia a Trípoli. Primero ella recibió la invitación de Libia, pero cuando los organizadores descubrieron que tenía pasaporte israelí enviaron otro fax: "la invitación está cancelada". Me contó este hecho y cuando le pedí que hiciera una declaración escrita para el juzgado, al principio estuvo de acuerdo, pero luego dijo que M. Gurevich le había prohibido hacerlo. Tras esto cambié mi opinión sobre él. Sin embargo, hubo gran cantidad de jugadores que me facilitaron información muy útil, escribieron declaraciones o añadieron su firma a ellas. Para mi fue un gran honor y he aquí a quienes quiero agradecer una vez más su apoyo: B. Gelfand (que además de su declaración, me ofreció apoyo económico), V. Topalov, A. Shirov, A. Karpov, B. Macieja, R. Dautov, A. Graf, S. Tiviakov, V. Anand, R. Ponomariov, V. Ivanchuk, A. Khalifman, B. Gulko, A. Greenfeld, A. Wojtkiewicz, el abogado israelí Galai Sharir, M. Hochstrasser en nombre de la Federación Suiza, la Federación de USA y muchos otros que simplemente me desearon éxito.

Según el compromiso del jugador firmado por los participantes en el Campeonato del Mundo, presenté la reclamación en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (Court of Arbitration for Sport, CAS) de Lausanne. La vista tuvo lugar en febrero de 2005. Naturalmente, el ciudadano israelí I. Gelfer estaba entre los testigos de la FIDE. "¿Por qué ha venido a declarar ante este tribunal, Mr. Gelfer?" fue la primera pregunta que se le hizo. "Porque quiero apoyar a mis cómplices y porque mi bolsillo es más importante para mi que ninguna otra cosa de este mundo" debería haber sido la respuesta correcta. "Estoy aquí para decir la verdad", dijo en cambio. "¿Por qué no fue usted mismo a Libia? ¿Cree que se le permitiría ir?", le pregunté yo mismo. "No estoy seguro, supongo que sí. Pero no tenía nada que hacer allí", replicó.

Ahora estoy casi seguro de que incluso la invitación que recibí en el ultimo momento sería insuficiente para viajar en cualquier caso, ya que sólo contenía mi nombre y ni siquiera el número de pasaporte. El abogado de la FIDE dijo al respecto que en por orden de Gaddafi el embajador libio iría desde Berna al aeropuerto de Zürich para asegurarse de que se me permitiese subir al avión. Cuento esto para mostrar el tipo de justificaciones que la FIDE es capaz de dar.

Pero el laudo emitido por el CAS a finales de abril fue completamente diferente de lo que yo esperaba. Mi reclamación fue rechazada. Aquí podría decir algunas palabras sobre la objetividad, sobre la ignorancia de hechos importantes y el sentido común, pero creo que será suficiente con citar unas pocas frases del propio laudo. Párrafo 72: "Mientras que el demandado (FIDE) acometió esfuerzos extraordinarios ... hubiera sido razonable que el demandante (V. Milov) hubiese estado a la altura de los mismos y participado, incluso en circunstancias ligeramente agraviantes... El tribunal concluye que hubiera sido aceptable para el reclamante viajar a Trípoli ... y jugar el encuentro de su primera ronda el mismo día". Entre los "mejores esfuerzos" de la FIDE, el tribunal considera el enviarme la invitación en el último momento y las "circunstancias ligeramente agraviantes" son el plan de viaje el 19 de junio, el día de la primera ronda, publicado en otro sitio del laudo: salida desde Zurich a las 07:10 (Probablemente tras reunirme con el embajador de Libia), cambiar de avión en Roma a las 10:15 y llegada a Trípoli a las 12:15. La partida empezaría hacia las 15:00. Además, el tribunal expresó su confianza de que debido a la gran diferencia de puntuación con mi oponente, 2460 frente a 2680, "... es muy probable que el reclamante hubiera ganado la partida de la primera ronda". Y ello en un torneo por KO, jugado con un calendario muy ajustado, donde los jugadores a menudo quedan eliminados por el más leve error. Tenía también rotundas declaraciones sobre este tema, pero el tribunal prefirió creer a la FIDE. La cita de Gaddafi mencionada anteriormente referida a los enemigos sionistas, la explicó tranquilamente el tribunal como rumores publicados en la prensa israelí. Como guinda, este tribunal carece del procedimiento normal de apelaciones, probablemente porque sus jueces no cometen errores.

Cuando escribo estas líneas o pienso sobre la situación, sólo hay una palabra en mi mente: VERGÜENZA. Vergüenza por organizaciones como la FIDE y por las instituciones que, apoyándola en esas circunstancias, alientan tales cosas en el futuro.

Vadim Milov
Biel, Suiza



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