"Si tuviera que definir a Kasparov..."

por Juan Antonio Montero
31/01/2015 – Martí Perarnau fue deportista olímpico en Moscú 1980 compitiendo en salto de altura, modalidad en la que fue Campeón de España y plusmarquista nacional. Compaginó su carrera deportiva con el periodismo. Creó el programa "Estadio 2" desde TVE en Cataluña. En la novena entrega de la revista "Ajedrez social y terapéutico" se publica una interesante entrevista a Martí Perarnau...

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Revista "Ajedrez Social y Terapéutico" Nº 9

Entrevista a Martí Perarnau

Escritor - Atleta olímpico (Moscú 1980) y Orden Olímpica del COI - Productor publicitario

“Si tuviera que definir a Kasparov, no utilizaría términos muy diferentes a los que podría utilizar para definir a Guardiola”

Usted ha practicado con éxito el deporte individual –el salto de altura- y es un experto en el deporte de equipo. ¿Cuáles cree que son las diferencias en cuanto a los conceptos estratégicos en uno y otro caso?

En primer lugar, los picos de forma. El atletismo es un deporte de máximos y el fútbol, un deporte de umbrales. En el fútbol nunca se pretende que los once jugadores estén al 100 % de su estado de forma. No se pretende porque la fuerza del colectivo siempre supera la suma de las individualidades, salvo en equipos desastrosos. El componente estratégico del fútbol compensa otros factores. Un deporte individual como el atletismo -y posiblemente también el ajedrez en determinados momentos- exige un pico de forma más elevado al deportista. El entrenador siempre diseña y propone la estrategia a seguir, pero en el colectivo pueden darse ejecuciones dispares.

En el individuo es sí o no. Ejecute bien la estrategia o la ejecute mal. No hay ningún compañero tras el que refugiarse.

El ajedrez es un deporte individual, donde sin embargo el jugador maneja un equipo de piezas con distinto valor y distintas funciones. ¿Podría decirnos qué refl exión estratégica le induce este hecho?

No conozco a ningún ajedrecista que tras una derrota dijera: “Me falló el alfi l” (aunque quizás sí responsabilizó a sus analistas). El jugador maneja ese equipo de piezas y todos sabemos que son sus prolongaciones sobre el tablero, no poseen vida propia (aunque a veces lo parezca). En el fútbol, el entrenador analiza y ejecuta planes como el ajedrecista, pero sus piezas tienen vida propia y modifi can siempre la estrategia diseñada, incluso cuando la cumplen. Hay entrenadores
que sí verbalizan esos errores de sus jugadores.

Sin embargo existe un paralelismo entre ajedrez y fútbol pese a que unas piezas no tengan vida y las otras, sí. Quienes las distribuyen y ordenan conocen las capacidades de cada una de ellas. El ajedrecista, de manera precisa. El entrenador de fútbol, de forma aproximada. Ambos coinciden en el acto volitivo de diseñar una estrategia concreta.

Las primeras páginas de “Herr Pep” las dedica a la relación entre Guardiola y Kasparov. A raíz de haber escrito sobre ello, ¿ha llegado usted a trazarse una impresión personal sobre el porqué de los éxitos de Kasparov? No ya como ajedrecista, sino desde un plano mental y estratégico.

A Kasparov siempre lo he asimilado con el concepto “energía”. Un jugador energético, desbordante, volcánico, capaz de hacer confluir ese caudal vital y enfocarlo hacia su actividad en el tablero. Si tuviera que definir a Guardiola no utilizaría términos muy diferentes a estos, precisamente. Kasparov me parece un hombre de una vitalidad superlativa que posee
la capacidad de alinear toda su energía en pos de un objetivo y no cejar hasta lograrlo. También capaz de analizar cualquier ámbito de su interés y rastrearlo con perspicacia. Tengo la impresión que ha sabido emplear las herramientas aprendidas
en el ajedrez para conocer en profundidad otras materias.

Usted retrata a un Guardiola enamorado de su profesión, trabajador y con gran sentido estratégico. Para un ajedrecista, los conceptos de análisis, iniciativa, anticipación, creación de debilidades, son muy familiares. ¿Qué papel desempeñan nociones
como estas en el método de Pep Guardiola?

Son conceptos fundamentales que él ha llegado a dominarlas a través de la experimentación y no del conocimiento académico. Su formación es extremadamente empírica. Como jugador aprendió del entrenador Johan Cruyff y cuando quiso convertirse él mismo en entrenador se dedicó a observar a otros técnicos y sus métodos. El propio Guardiola se define como “ladrón de ideas”: alguien que aprende de lo que ve y con dicho conocimiento construye su propio corpus metodológico.

Con los años ha atribuido una importancia mayúscula al análisis (propio y del rival), al conocimiento de las fortalezas de su equipo y las debilidades del contrario, a la búsqueda de superioridades en determinadas zonas del campo (siempre está pidiendo a sus jugadores que busquen al “hombre libre”) y, por descontado, su vocación de juego siempre es llevar la
iniciativa a partir del balón y el ataque. Como no podía ser de otro modo, tras profundizar en muchos deportes que le han inspirado (balonmano, fútbol sala…) ahora está refl exionando con el ajedrez.

¿Encuentra usted rasgos comunes entre Kasparov y Guardiola?

La energía vital, la pasión sin medida, la competitividad extrema, cierto carácter volcánico y también, aunque quizás no deseen reconocerlo, la voluntad de trascender, no tanto como individuos, pero sí que lo hagan sus postulados. Resulta muy
interesante revisar los encuentros que tuvieron ambos en Nueva York y que detallo en el libro porque de ellos se desprende la búsqueda de respuestas por parte de Guardiola y cómo las encuentra en Kasparov, pese a las reticencias iniciales. Y cómo, en realidad, ambos han vivido experiencias muy similares en cuanto al desgaste que supone la competición de máximo nivel.

El club Magic realiza desde hace años programas de ajedrez dirigidos a personas con problemas de integración social. Uno
de ellos se realiza con personas sin techo. ¿Se le ocurren fórmulas estratégicas para trabajar con personas en esta difícil situación?

Sería una imprudencia por mi parte aventurar alguna fórmula. Solo puedo anotar dos breves comentarios. De un lado, los programas que usted menciona parecen muy interesantes. ¿Son útiles? Lo pregunto desde el desconocimiento: si realmente ayudan a esas personas en tan difícil situación me parece maravilloso y encomiable. De otro lado, ¿por qué no? El deporte
en general siempre ha generado grandes beneficios, tanto físicos como anímicos, a sus practicantes y les permite elevar su autoestima. Desde la ignorancia debo reconocerle que parece una fórmula excelente.

Su vida ha estado siempre vinculada al deporte. Dentro de su magazine deportivo edita la revista del Club Perarnau, de la que me complace comentar que dedica la portada y 20 páginas del número 13 a Magnus Carlsen. Para terminar: ¿Cómo cree que perciben el ajedrez el resto de deportistas, los que están fuera del propio ajedrez?

Creo que hay dos estereotipos. Hay quienes dudan de que se trate de un deporte (vieja y estéril polémica) al no tratarse de
una disciplina “física”. Y quienes lo perciben como “demasiado intelectual”. Afortunadamente muchísimos deportistas lo ven
con menos apriorismos o, simplemente, lo practican. A mi entender, es un deporte magnífi co, de una riqueza elevada. Estimulante, complejo, enriquecedor. Y con esa capacidad encantadora de trasvasar sus experiencias y conceptos a otras disciplinas. No me pareció casualidad que Kasparov y Guardiola se entendieran de forma tan armónica…

Gracias por su amabilidad y enhorabuena por su trayectoria.

Martí Perarnau fue deportista olímpico en Moscú 1980 compitiendo en salto de altura, modalidad en la que fue Campeón de España y recordman nacional. Compaginó su carrera deportiva con el periodismo, dirigiendo las secciones deportivas de varios periódicos y creando el programa Estadio 2 desde Televisión Española en Cataluña. Experto en gestión deportiva, dirige su propia productora de publicidad y el magazine deportivo www.martiperarnau.com Ha escrito en 2014 “Herr Pep”, libro dedicado al primer año como entrenador de Josep Guardiola en el Bayern de Munich, donde habla sobre el pensamiento estratégico del
extraordinario entrenador catalán, y se refi ere también a la curiosa y sorprendente relación entre el entrenador y el legendario campeón Kasparov.

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Juan Antonio Montero, psicólogo y presidente del Club de Ajedrez Linex Magic
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