Ajedrez, fútbol y Regla de Bilbao (II)

09/11/2007 – En este segundo artículo se analiza el óptimo resultado que desde el punto de vista de la competitividad se ha alcanzado en el Copa Mundial a Ciegas de Bilbao 2007 con el nuevo sistema de puntuación de 3 puntos por victoria y 1 por tablas. El nivel de partidas con lucha ha estado muy por delante del que acostumbran los torneos de ajedrez más importantes del circuito internacional. Finalmente, se explican los efectos positivos de la Regla de Bilbao tanto desde un punto de vista teórico como práctico y se responde a los aspectos más polémicos. La segunda parte del artículo...

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Ajedrez, fútbol y Regla de Bilbao (II)

Por Josu Fernández

En el mundo del ajedrez debiéramos considerar con bastante más atención y reflexión el hecho de que el fútbol siendo el principal deporte del planeta por importancia económica y número de licencias, que mueve miles de millones de euros y cuenta con decenas de millones de practicantes, tuvo que adaptarse incorporando el sistema de puntuación (3/1/0) en sustitución del (2/1/0) anterior, para impulsar el afán de victoria y disminuir la actitudes defensivas "antideportivas", a fín de favorecer la calidad de la competición y la belleza del deporte como espectáculo.

Igualmente es preciso tener en cuenta que la sencillez es otro factor fundamental de un buen sistema de puntuación. Los aficionados y el público en general deben poder visualizar y comprender fácilmente las tablas de clasificación y los resultados que subyacen. En caso contrario ese sistema jamás será aceptado socialmente. Simplemente fracasará.

Consecuentemente con éllo y con lo señalado en el artículo anterior, este año en Bilbao en la competición de la “Copa Mundial a Ciegas” en el marco del Festival Internacional de Ajedrez “Villa de Bilbao” hemos incorporado a la "Regla de Sofía" un nuevo sistema de puntuación, que otorga, como en el fútbol, 3 puntos por partida ganada, 1 por empatada y 0 por perdida, frente al clásico (1/0,5/0). La Regla de Bilbao tiene la importante ventaja adicional de ser perfectamente comprendida por todos sin ningún problema ni dificultad.

La Regla de Bilbao, al igual que las normas de puntuación de la FIFA, pretende impulsar y favorecer la competitividad, incentivar el esfuerzo por la victoria y penalizar las actitudes deportivas más conservadoras. Es cierto que ello implica que las tablas con lucha, al igual que los empates en el fútbol en partidos abiertos sin tácticas ultradefensivas, sean valorados en una proporción menor, 1 a 3 en lugar de 1 a 2. Pero no se debe olvidar que hoy en día los empates en el fútbol, después de un gran partido, o en nuestro caso las tablas en ajedrez, se valoran de igual manera, sean éstas en 12 jugadas en menos de 20 minutos o en 90 movimientos después de una partida agotadora. Lo que debemos analizar con objetividad es si un cambio en el sistema de puntuación como el propuesto conlleva globalmente efectos positivos para el ajedrez o no.

Los resultados de Bilbao han sido enormemente significativos. De las 30 partidas jugadas entre los 6 contendientes, solo un 30% (9) terminaron en tablas, es decir la mitad que en el conjunto de los torneos antes citados. Únicamente un 7% (2) de las partidas terminadas en tablas concluyeron antes de 30 movimientos, y el resto un 23% (7) lo hicieron por encima de los 45 movimientos. No hubo ninguna partida finalizada en tablas entre 31 y 45 jugadas.

 
Partidas
Victorias
%
Tablas
%
Torneos 2006 -07
532
209
39%
323
61%
Bilbao 2007
30
21
70%
9
30%

Torneos 2006-07: Mundial de México (2007) y Wijk ann Zee, Linares-Morelia, Sofía, Dortmund y AeroSvit (2006 y 2007)

 
T<=30
%
T (31-45)
%
T>45
%
Torneos 2006 -07
142
27%
90
17%
91
17%
Bilbao 2007
2
7%
0
0%
7
23%

T <= 30

número de tablas con 30 o menos movimientos

T( 31 - 45)

número de tablas con 31 a 45 movimientos

T > 45

número de tablas con más de 45 movimientos

Podemos decir de forma concluyente que un 93%, prácticamente la totalidad de las partidas jugadas en Bilbao se disputaron con una gran competitividad (con resultado de victoria o tablas) mientras que en los dos últimos años en los mejores torneos mundiales este indicador asciende solamente al 57%

Además de todo lo expuesto previamente, es innegable que desde un plano estrictamente teórico la Regla de Bilbao incorpora incentivos evidentes para promover el juego de ataque frente al juego defensivo. Por una parte, con el nuevo sistema de puntuación 1 victoria equivale a 3 tablas (3 puntos), mientras que con el anterior 1 victoria es lo mismo que 2 tablas (1 punto). Por otro lado, se mantiene el espíritu de competitividad hasta el final. No solo se incentiva la lucha, el combate sino que esto se hace hasta el último momento.

Pongamos un ejemplo, supongamos que en la ronda final de un torneo a doble vuelta entre 8 jugadores se enfrentan los jugadores A y B. El jugador A lidera la clasificación con 6 victorias, 4 tablas y 3 derrotas, y sus puntos de acuerdo a los dos sistemas de puntuación serían por tanto 8 (6*1+4*0,5) o 22 (6*3+4*1=22). Mientras que el jugador B ocupa la segunda plaza con 6 victorias, 1 tablas y 6 derrotas, por tanto tiene 6,5 puntos(6*1+0,5*1) o 19 (6*3+1*1) según sea el sistema de puntuación que se considere (1/0,5/0) o (3/1/0). Ambos jugadores que hicieron tablas en su primera partida van destacados de los demás.

Pues bien, con la regla clásica: El jugador A es matemáticamente campeón sin necesidad de disputar la última ronda. Nada puede hacer B ya que como mucho alcanzaría 7,5 puntos si ganase la última partida y quedaría a medio punto de A, pues solo hay un punto en juego. Sin embargo, con la Regla de Bilbao, al haber 3 puntos en juego, si el jugador B ganase a A en la última ronda lograría 22 puntos (19+3) y, como en su duelo particular había empatado la primera partida, quedaría campeón del torneo. La emoción, la lucha, el afán de victoria se mantendría hasta el final de la competición. Puede el lector imaginar fácilmente casos más abiertos con más jugadores afectados compitiendo hasta la última partida.

Por último, no quisiera concluir este artículo sin hacer una consideración sobre dos aspectos de la Regla de Bilbao que han generado cierta polémica y que conviene despejar de manera meridiana.

El primero de éllos, parte de la constatación de que si se aplica la Regla de Bilbao a torneos y competiciones ya celebrados, las clasificaciones no sufrirían cambios destacables. Se pude hacer la prueba tanto en fútbol como en el ajedrez y comprobará el lector que con uno u otro sistema de puntuación el orden de la clasificación es prácticamente el mismo. Entonces la cuestión sería ¿para qué cambiar?

Es evidente que si lo de que se tratara con el nuevo sistema de puntuación de la Regla de Bilbao fuese fomentar sin más el juego de ataque, bastaría ponderar la victoria con mucho más peso. Por ejemplo una victoria podía valer 100 puntos y un empate un solo 1 punto. Entonces lo que ocurriría es que el propio deporte, bien sea fútbol o ajedrez, se desnaturalizaría absolutamente. No importaría arriesgar sin sentido y perder, porque una victoria compensaría todas las derrotas previas. Habríamos evitado que el juego fuese básicamente a la defensiva pero estaríamos en una situación aún peor. El objetivo debe ser por tanto que el juego combine el impulso a la victoria con la preocupación por una defensa eficaz.


Veselin Topalov visitando al equipo "Monarcas" de Morelia

Por eso mismo, que la puntación de la Regla de Bilbao sea robusta en el sentido de no tener consecuencias “ex ante” en la clasificación final es precisamente lo que le da el valor y la credibilidad, y es por lo que en el fútbol ha sido elegida. La Regla de Bilbao afecta a la percepción que los jugadores tienen de sus preferencias en orden a establecer estrategias de juego competitivas. Su actitud ante el tablero y su estrategia serán distintas con los dos sistemas de puntuación y el resultado en consecuencia podrá ser diferente pero lo que da credibilidad a la Regla de Bilbao es que a priori no beneficia a ninguno de los jugadores.

La segunda crítica, se refiere al hecho de que en una competición a doble vuelta, si bien con el sistema de puntuación clásico las tablas sin lucha es una posibilidad bastante real, con el nuevo lo que ocurre es que el espíritu competitivo aún queda más en entredicho, pues los jugadores obtendrían un mayor beneficio pactando la derrota y victoria, lo que les supondría 3 puntos a cada uno, en lugar de acordar dos empates que les llevaría a obtener solo 2 puntos para cada jugador (2*1). Luego, se dice, se prima el acordar la victoria y la derrota, sustituyendo el pacto de tablas por el pacto de dejarse ganar uno cada vez.

Ante este argumento se debe señalar que es evidente que los jugadores no pactan previamente tablas con una conversación al efecto. Eso es un error conceptual. No hay pacto expreso. Esto sería un fraude, una trampa, que estoy seguro que no se da salvo alguna mínima excepción en jugadores de cierto nivel y en todo caso nunca entre los Grandes Maestros del Circuito Internacional. Lo que sin embargo, sí ocurre en la práctica, tal como hemos analizado anteriormente, es que las estrategias de los dos jugadores en una partida les puede conducir a ambos a evaluar de acuerdo al criterio Minimax de la Teoría de Juegos que la mejor de las opciones es jugar a no ganar, a hacer tablas.


Bu Xiangzhi, Judit Polgar y Topalov durante la Copa Mundial a Ciegas en Bilbao 2007

Al haber llegado cada uno de forma independiente a seleccionar como mejor estrategia la de alcanzar tablas, y jugar en consecuencia de la forma más eficiente que permita obtener ese resultado, la partida termina con un alto grado de probabilidad en empate, sin ningún pacto previo ni componenda entre los dos jugadores.

Además, lo que resulta a todas luces inverosimíl si no media un comportamiento realmente mafioso, es acordar dejarse ganar en una partida para que unas rondas más tarde el que ha ganado le devuelva el regalo al que se ha dejado vencer. Eso sería una especie de contrato para cometer fraude en el que tiene que haber absoluta connivencia y confianza entre dos verdaderos delicuentes deportivos, que repito estoy absolutamente convencido que no se da en los Grandes Maestros.

En definitiva, la Regla de Bilbao, que incorpora a la Regla de Sofía (para evitar tablas pactadas) el sistema de puntuación implantado por la FIFA en las competiciones futbolísticas, nace con el objetivo de dar un salto adelante para acabar con las prácticas poco competitivas, a fin de que el noble deporte, arte y ciencia que es el Ajedrez continúe desarrollando su belleza y nos permita seguir disfrutando de felices e inolvidables momentos en nuestra vida. Los jugadores, aficionados, organizadores de competiciones y torneos, y los responsables federativos tienen la palabra.


Josu Fernández, Economista, Graduado en Estadística e Investigación Operativa y
Director de Organización del Festival Internacional de Ajedrez Villa de Bilbao


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