
Me consta que fue así. Tengo amigos que forman parte del círculo de confianza de Kárpov y me confirman, mientras escribo estas líneas, que Kárpov mejora poco a poco, que ya respira por su cuenta y que puede comunicarse si habla en voz baja o escribe en un papel. Al médico que lo atiende le ha confesado que su pieza favorita es el caballo. Y ha pedido lectura: un libro de un general retirado, Anatoli Kulikov, antiguo Ministro del Interior de Rusia.
Para leer el artículo cumpleto por Manuel Azuaga en el Diario Sur...
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