Duelo de revancha Reshevsky – Najdorf (Capítulo V)

22/01/2010 – Después de ganar la maratónica décima partida en gran forma, el triunfalismo de los fanáticos de Najdorf creció pero muy pronto, en la siguiente partida, Reshevsky volvió a golpear y empató nuevamente el encuentro. El rápido empate en la décimo segunda mostró el recelo mutuo. La posición quedó con alguna ventaja para Reshevsky, pero éste prefirió guardar fuerzas para las partidas siguientes. De esta forma se mantenía la igualdad de puntos, con tres victorias y seis empates para cada uno en esta fase del duelo. La quinta entrega del estudio de Juan Morgado...

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Viernes, el 22 de enero de 2010

Duelo de revancha Reshevsky – Najdorf (Capítulo III)

Por Juan Morgado

10ª partida, 17 de junio

(10) Najdorf,Miguel - Reshevsky,Samuel Herman [E58]
Buenos Aires match Buenos Aires (10), 1953
[Juan S. Morgado]
1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 Ab4 4.e3 c5 5.Ad3 0–0 6.Cf3 d5 7.0–0 Cc6 8.a3 Axc3 9.bxc3 b6 10.cxd5 exd5 11.Ab2 c4 12.Ac2 Ce7 [12...b5 13.De1 Ae6 14.Ch4 Ce4 15.f3² Janosevic,D-Puc,S/Zagreb; 12...Ag4 13.De1 Ce4 (13...Axf3 14.gxf3 Dd7÷) 14.Cd2 Cxd2 15.Dxd2 Ah5 16.f3² Reshevsky, S-Petrosian,T/Zuerich 1953/Candidates; 12...Te8 13.Cd2 Ab7 14.Te1² Najdorf,M-Wexler,B/Mar del Plata] 13.Cd2 [13.Ce5 Af5 14.f3 Axc2 15.Dxc2 Cd7 16.a4 Cxe5 17.dxe5 Dc7 18.f4 f6 19.exf6 Txf6 20.Aa3 Te8 21.Tae1 Cg6 22.e4 Cxf4 23.exd5 Txe1 24.Txe1 Df7 25.De4 Cxd5 26.Dxc4 1/2–1/2 Najdorf,M-Reshevsky,S/Buenos Aires 1953/MCL] 13...Te8 14.Te1 Af5 15.f3 Axc2 16.Dxc2 Cg6 17.Cf1 Dd7 18.Te2 Ch5!? [18...h5!?] 19.g4?! [19.a4!?] 19...Cf6 20.Cg3 Ch4?! [20...h5 21.Df5 hxg4 22.Dxd7 Cxd7 23.fxg4 Cf6 24.h3 Ce4‚] 21.Tf1 h5 22.Cf5 Cg6 23.h3 Te6 24.Ac1 Tae8 Aqui reshevsky ofrece tablas, que son rechazadas por Najdorf. 25.Tg2 hxg4 26.hxg4 Ch7 27.Rf2 Db5 28.Ad2 Cgf8 29.Th1 g6 30.a4 Db3 31.Dxb3 cxb3 32.Cg3 b5 33.a5 Ta6 34.Ta1 Tc8 35.Ce2 Tc4 36.Cf4 Ta4 37.Tb1 Td6?! [37...Ta2 38.Rg3 Cf6 39.Txb3 T6xa5 40.Ac1 Txg2+ 41.Rxg2²] 38.Txb3 g5 39.Ch5?! [39.Cd3 Txa5 40.Tb2 Tda6 41.Rg3 Cg6 42.Cc5‚] 39...Txa5 40.Tb2 a6?! suspendida por primera vez. [40...Tda6 41.Rg3‚] 41.c4! Ta1 42.cxb5± Tb6 43.Ac3 axb5 44.Txb5 Txb5 45.Axa1 Ta5 46.Ac3 Ta2+ 47.Rf1 Txg2 48.Rxg2 Cg6 49.Rf2 f6 50.e4 dxe4 51.fxe4 Rf7 52.Re3 Chf8 53.Ab4 Cd7 54.Aa5 Cdf8 55.Ad8 Cd7 56.Ac7 Cdf8 57.Rd3 Cd7 58.Rc4 Ce7 59.Cg3 Cg6 60.Cf5 Cdf8 61.Ad6 Re6 62.Rc5 Rd7 63.Cg7 Ch7 64.Ch5 Ch8 65.Cg3 Cf7 66.Cf5 Cxd6? [66...Ch8 67.Rd5+-] 67.Cxd6+- Cf8 68.d5 Cg6 69.Cc4 Cf4 70.Cb6+ Rc7 71.d6+ Rd8 72.Rd4 Cg6 suspendida por segunda vez. 73.Cc4 Cf4 74.Rc5 Cd3+ 75.Rd5 Rd7 76.Cb6+ Rd8 77.Re6 Cf2 78.Rf5 Re8 79.Cd5 Rd7 80.Cxf6+ Rxd6 81.e5+ Re7 82.Cd5+ Rd7 83.e6+ Rd6 84.e7 Rd7 85.Rxg5 Ce4+ 86.Rf5 Cd6+ 87.Re5 Cf7+ 88.Rf6 Cd6 89.Cb6+ Re8 90.Cd5 Rd7 91.g5 1–0

Carlos Guimard, Mundo Deportivo

¡Najdorf vio muy lejos!

Esta partida fue la más larga. Demandó 3 sesiones y algo así como 11 horas. ¡Magnífico, Najdorf! Nuestro campeón condujo los temas con profundidad, y mejorando la partida nº 8, jugando 13.C2D en lugar de 13.C5R, con el plan de P4R, combinado audazmente con un ataque al enroque, fruto de 19.P4C, avance en otros casos muy arriesgado, pero éste, necesario y eficaz pues impide ...P4AR, desaloja el caballo y apuntala la ofensiva. Reshevsky ofreció más tarde el empate, y Najdorf lo rechazó, aun cuando el final se complicaba peligrosamente. Me refiero a la jugada 32.C3C P4CD!, réplica aguda que exige suma atención. Las blancas frenan los intentos agresivos con 35.C2R, y siguen manteniendo mejor final. ¡Vio muy lejos Najdorf! Al suspenderse, y en forma automática, el Campeón Argentino obtenía un peón de ventaja. Después, la lucha se proponga por la resistencia del maestro norteamericano, quien, siempre perdido, quiere llegar al final de las razones. Con esta victoria, Najdorf pasó al frente por un punto. [Carlos Guimard, Mundo Deportivo, 22 de junio de 1953]

La Prensa I y II

¡Najdorf pasa al frente!

La igualdad en el score aumentó la intensa expectativa de los aficionados, y esto pudo comprobarse anoche, pues mucho antes de la hora establecida para la iniciación del juego, gran cantidad de personas formaba en filas en la calle Solís, esperando poder entrar al salón de juego. (…) En el encuentro de anoche correspondió al argentino buscar el juego, eligiendo la apertura de Peón Dama. Reshevsky contestó con la Defensa Nimzowitch, que se desarrolló igual que la 8ª partida hasta la jugada 12ª, después de lo cuál Najdorf modificó la continuación preparando la ruptura central. Esta maniobra fue impedida por las negras, y entonces las blancas buscaron audazmente el ataque contra el enroque enemigo por medio del decidido avance de de los peones de ese lado. Tendidas así las líneas, debieron las negras defenderse con mucha atención, máxime cuando se abrió la columna torre rey, circunstancia que Najdorf aprovechó para disponerse a ocuparla con sus torres, en procura de un ataque decisivo. Debe consignarse que en la jugada 24ª hubo un ofrecimiento de tablas de Reshevsky, que fue rechazado por Najdorf. Ante el peligro, Reshevsky buscó compensaciones en el flanco de la dama, lo cual hizo que el argentino cambiase de plan, llevando todos sus esfuerzos a presionar en el citado flanco. La lucha se hizo cada vez más difícil para las negras, en cuyas circunstancias el norteamericano ofreció dos veces más tablas, rechazando Najdorf. Después de un cambio de damas la posición de las blancas se hizo muy promisoria, y al llegarse al momento de la suspensión, aun cuando no puede afirmarse categóricamente que el juego está perdido para Reshevsky, éste deberá efectuar una penosa defensa para salvar los peligros, si ello es posible. Sellaron las blancas la jugada 41ª. [La Prensa, 18 de junio de 1953]

Aunque ya anticipamos que no era fácil encontrar el procedimiento ganador. Najdorf jugó anoche con gran precisión, bloqueando cada vez más la posición de su adversario, y después de cambiar las torres con una bonita maniobra, consiguió un final de dos piezas menores con un peón de ventaja. Siguió el juego en forma dificultosa, pues el maestro norteamericano hizo esfuerzos desesperados para salvar la partida, pero finalmente pudo obtener una situación en la que ya se puede anticipar su triunfo. Se suspendió nuevamente en la jugada 72ª. [La Prensa, 19 de junio de 1953]

Dos inexactitudes de Reshevsky en las jugadas 37ª y 39ª le dieron a Najdorf una duradera iniciativa, que culminó con la ganancia de un peón a poco de continuar. El argentino ganó finalmente en 91 jugadas, aunque las últimas 20 estuvieron de más, ya que su victoria era muy fácil. Ahora Najdorf aventaja a Reshevsky 5½:4½. [Análisis de Juan S. Morgado]

Amílcar Celaya, Noticias Gráficas

Najdorf podrá ganar un peón con su jugada secreta

¡Este Najdorf es incorregible! Anteanoche, contento porque había alcanzado a Reshevsky en el score, nos prometió que ya no se arriesgaría más en las partidas, que respetaría lo que él llamó la íntima verdad ajedrecística. Hizo todo lo contrario. Se jugó entero apenas la partida salió del planteo. Preparó el avance central P4R, que hubiera sido catastrófico para Reshevsky si lo hubiera permitido. Como el Gran Maestro norteamericano, con una serie de maniobras muy ingeniosas, impidió esa jugada decisiva, entonces el Campeón Argentino no aguantó más. Todos sus planeas de prudencia se vinieron al suelo con estrépito. Lanzó sus peones del enroque, que protegían a su rey —¡al rey, la pieza capital del ajedrez, perdida la cuál se pierde la partida!— en un ataque de loco o de genio sobre las abroquelada ciudadela del monarca enemigo, y llevó el rey propio al centro del tablero para hacerlo participar de la refriega. Era como si un boxeador, no contento con golpear a su adversario con las manos, utilizase también la mandíbula como arma agresiva. Repetimos: la jugada 19ª de Najdorf es de un loco o de un genio. ¡Se hace el harakiri! Y después de abrir el vientre a su monarca de madera, nos dijo con una magnífica y tremenda decisión:

—¡No quiero tablas! ¡O lo hago pedazos, o me gana!—

El Salón de Actos Presidente Perón estaba colmado de bote en bote, y aún quedaba mucha gente en la calle, sufriendo las inclemencias de una noche invernal, pero siguiendo con un interés inusitado las alternativas de la lucha, que explicaba sobre el frente de la calle Solís el ajedrecista de 1ª categoría José María Suárez. Toda esa concurrencia sufrió un estremecimiento cuando Najdorf, a la jugada 19ª, se hizo el harakiri. Las opiniones eran diametralmente opuestas. El ex Campeón Argentino Isaías Pleci, comentarista oficial de turno en el salón Presidente Perón, criticó sin reatos esta maniobra de Najdorf. El señor Suárez hizo lo mismo ante los aficionados que padecían frío en la calle Solís. Un tremendo rumoreo reveló la desorientación de la nutrida concurrencia, de dentro y de fuera de la Caja Nacional de Ahorro Postal. ¿Sería posible que Najdorf se estrellase contra la roca defensiva que el es Gran Maestro norteamericano? Pero el público, y sobre todo los entendidos, empezaron por examinar con más detenimiento el arriesgado ataque de Najdorf. No era, por cierto, tan descabellado ni tan sin tino. Guimard fue el primero en atreverse a decir lo que pensaba:

—Puede ser que esté equivocado, pero a mí me gusta la posición de Najdorf—
En el mismo sentido se expresaron Pedro Martín, el compañero del Campeón Argentino en su entrenamiento de Córdoba, y Alfredo Espósito. Hasta Oscar Panno, la gran esperanza argentina, el muchacho de 17 años que ganó el torneo de 1ª categoría del club Argentino aventajando al Gran Maestro Pilnik y al Maestro Internacional Rossetto, venció la timidez propia de su adolescencia, y confesó también:

—Creo que Najdorf está mejor—  

El Campeón Argentino tenía, en efecto, posición peligrosa, sí, pero indiscutiblemente superior. Najdorf supo muy bien lo que hacía cuando practicó el harakiri a su monarca. Reshevsky sintió en el aire que las papas quemaban, y ofreció tablas por primera vez en la jugada 25ª. Najdorf las rechazó. La noticia de este rechazo fue recibidas con una salva aplausos por los espectadores de la calle Solís, calados por el frío de la noche. El maestro norteamericano volvió a ofrecer tablas en la jugada 30ª, en el instante mismo en que le planteaba al Campeón Argentino el problema crucial de la partida, es decir, si Najdorf sacrificaba un peón para concentrar todas sus fuerzas en el flanco rey, o si cambiaba damas para llegar a un final aparentemente favorable para Reshevsky, puesto que le dejaría peligrosísimos peones pasados en el flanco de la dama, pero cuyo último pronóstico era humanamente imposible de acertar. El ofrecimiento formulado frente a esta opción tan responsable era como para tentar a cualquiera. ¡Najdorf volvió a rechazarlo! Y se produjo, entonces, el tercero y último ofrecimiento de tablas del maestro norteamericano, que ya colmó la medida. Najdorf, apremiadísimo por el reloj, se hallaba en trance de perder la partida por excederse en el tiempo reglamentario. Estaba meditando con angustia su 35ª jugada, y entonces Reshevsky, interrumpiendo el hilo de los pensamientos de su adversario, y mientras corría el reloj de Najdorf, ¡volvió a ofrecerle tablas! Le dijo el Campeón Argentino:

—¡Por favor, por favor! Ahora no, en otro momento!—

Respondió Reshevsky:

—Es que después ya no le voy a proponer tablas—

Najdorf, desesperado, hizo en escasos segundos varias jugadas dificilísimas, y llegó justo, justo, a cumplir sus 40 movidas reglamentarias en el término establecido. Un segundo más, y habría perdido esta partida por tiempo. ¡Fue una joya del tablero! Luego de la jugada 40ª, el Campeón Argentino selló su jugada secreta. A nuestro entender esta jugada es 41.P4AD!, amenazando una de las torres enemigas con un alfil. Luego, cuando Reshevsky retire esa torre, Najdorf responderá 42.PxPC y ganará un peón sin remedio para Reshevsky, pues a 42...T3CD Najdorf contestaría con 43.T1CR!, con el propósito de llevarla a 1CD, y no vemos cómo, en tal caso, se defendería el peoncito atacado. Sus posibilidades de triunfo son, pues, considerables.

Es lógico, por lo tanto, que esperamos para esta noche a las 19 en el Club Argentino, una nueva, espectacular y brillante victoria del Campeón Argentino, que condujo el combate como un verdadero genio del tablero. Se llevó por delante todos los principios y todos los dogmas ajedrecísticos, para ofrendar a su patria, que es también la patria de su esposa y de sus hijitas, un triunfo más entre los muchos que ya le ha brindado. Lo merecía. Abrigamos, sin embargo, un temor que nos acongoja. Najdorf no duerme, y ya ha perdido 4 kilos desde que empezó el match. La tensión nerviosa a que vive sometido puede estallar en cualquier momento.

En cuanto a los reiterados ofrecimientos de tablas de Reshevsky en posiciones inferiores, nos parece que deberían reglamentarse de alguna manera. Disponer, por ejemplo, que esos ofrecimientos se hagan, no directamente al jugador, sino a los fiscales, quienes los transmitirían al adversario. [Amílcar Celaya, Noticias Gráficas, 18 de junio de 1953]

Carlos Guimard, La Razón

Najdorf tiene leve ventaja

Las posiciones empatadas después de 9 juegos eran un motivo suficiente para atraer y entusiasmar a los aficionados, que vivieron momentos de grata emoción al contemplar el desarrollo de la partida, de indudable calidad, y al enterarse de los reiterados ofrecimientos de tablas de Reshevsky –tres veces– a partir de la jugada 25ª, que fueron rehusados otras tantas veces. Otra vez fue una Defensa Nimzowitch, igual a la 8ª partida hasta el movimiento 13, donde Najdorf ensaya C2D!, de indudable mayor eficacia para el desarrollo de un plan general de orden estratégico: movilización en el flanco rey, preparando P4R, o, como ocurre en la partida como consecuencia de las maniobras tácticas de la defensa, P4CR.

Obtuvo Najdorf una magnífica posición de ataque, y reshevsky paró muy bien las amenazas, provocando un final en el que se encuentra inferior, pero donde hay mucho juego. Con todo, nos parece que la posición del blanco brinda chances de triunfo. Las blancas dejaron su jugada 41ª bajo sobre, y disponen de la fuerte continuación 41.P4AD! La defensa es muy difícil. Esperamos buenos acontecimientos de la posición de Najdorf. [Carlos Guimard, La Razón, 18 de junio de 1953] Reshevsky 4½:5½ Najdorf

11ª partida, 20 de junio

(11) Reshevsky,Samuel Herman - Najdorf,Miguel [D45]
Buenos Aires match Buenos Aires (11), 1953
[Juan S. Morgado]
1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cf3 Cf6 4.Cc3 e6 5.e3 a6 6.Ad3 dxc4 7.Axc4 b5 8.Ab3 c5 9.0–0 Ab7 10.De2 Cbd7 11.Td1 Ae7 12.e4 cxd4 13.Cxd4 Dc7 14.a3 [14.Ag5 Cc5? (¹14...h6) 15.Tac1 b4 16.Axf6 gxf6 17.Ca4² Panno,O-Keller,D/ Moscow] 14...0–0 15.Ag5 Cc5 16.Tac1 h6 17.Ah4 De5 18.Ac2 Tac8 19.Cf3 Dh5 20.h3 g5 21.g4 Dg6 22.Ce5 Dg7 23.Ag3 Tfd8 24.De3 a5 25.Txd8+ Axd8 26.b4 axb4 27.axb4 Ca4? [27...Ccxe4 28.Cxe4 Cxe4 29.Axe4 Txc1+ 30.Dxc1 Axe4=; 27...Ccd7 28.Ad3 Ab6 29.De1 Cxe5 30.Axe5 Ac7 31.Axc7 Txc7 32.Axb5 Cxe4 33.Cxe4 Txc1 34.Dxc1 Axe4 35.Ac6²] 28.Cxb5± Ab6 29.Da3 Cxe4? [29...h5 30.Ab1± (30.Dxa4? Cxe4 31.Da3 Cxf2„) ] 30.Axe4 Txc1+ 31.Dxc1 Axe4 32.Cd6 Ad5 33.Ce8 Df8 34.Dc8 Dxb4 35.Cf6+ Rg7 36.Dg8+ 1–0

Amílcar Celaya, Noticias Gráficas

Con la gran victoria de anoche Reshevsky alcanzó a Najdorf

Los ajedrecistas norteamericanos le dicen a Reshevsky El Leopardo. Anoche asistimos a una partida en la que El Leopardo lanzó uno de sus zarpazos más filosos y terribles. Sobre el debilitado enroque de Najdorf, sus dos caballos y su dama hicieron fechorías que culminaron en un violento mate. Había bastado una sola jugada débil del Campeón Argentino para que el norteamericano aplicase el poderoso ataque que le dio el triunfo. La afluencia de público anoche en el Club Argentino, donde se disputó el cotejo, fue enorme. Todas las instalaciones estaban colmadas.

Se habilitó también un gran tablero mural en la planta baja, en el que un ajedrecista de 1ª categoría explicaba las alternativas al público. Y pronto la concurrencia rebasó la capacidad de este gran hall, y se agolpó en la entrada de la calle Paraguay. La lucha fue extraordinariamente compleja. Una maniobra de la dama de Najdorf, que en nuestro concepto no fue muy feliz, quitó a esta pieza del Campeón Argentino gran parte de su actividad, mientras se acrecentaba la acción de la dama enemiga, que amenazó incursionar con entradas decisivas en el flanco derecho (Sic) de las negras.

Para no jugar pasivamente, lo que hubiera constituido, a la larga, una muerte lenta, Najdorf respondió, con mucho brío 24...P4TD!, obligando a Reshevsky a contrarreplicar con la misma agresividad, 26.P4CD. Éste fue el momento crucial de la partida, el momento en que el Campeón Argentino no acertó con el plan preciso, que le hubiera asegurado, por lo menos, las tablas, para permitirle mantenerse con un punto de ventaja.

Najdorf, después de una extensa reflexión, tan larga que acercó su reloj, que se hallaba con 40 minutos de ventaja, al del norteamericano, respondió 27...C5T?, que fue el error fundamental de la partida. El principio del fin. En cambio, si el Campeón Argentino hubiera jugado 27...CDxP! habría ganado el peón central enemigo, y repelido con éxito el ataque subsiguiente de Reshevsky. Comprendiendo, por el murmullo y los rostros de los espectadores, que no había hecho la jugada esperada, Najdorf  nos declaró, al tiempo que volvía a sentarse frente al tablero:

—No tomé el peón porque me hubiera dado mate en 15 jugadas—

Pero el Campeón Argentino estaba equivocado. Su extenso análisis mental presentaba una falla.
Luego de 37.DxPA++, una precisa puntilla del Gran Maestro norteamericano, su victoria fue saludada con grandes aplausos, que se repitieron cuando Reshevsky abandonó los salones del Club Argentino para retirarse a su domicilio. La concurrencia, que en gran parte no se había retirado del hall del piso bajo, premió así la labor inobjetable del terrible Leopardo. ¡Nobleza obliga!
Cuando le preguntamos a Najdorf la razón de su derrota, nos respondió:

—Me equivoqué. Omití una jugada en mis análisis. De lo contrario, la partida hubiera resultado tablas—

Así es de ingrato del ajedrez. La más insignificante omisión, la más tenue inadvertencia, son suficientes para estropear la labor estratégica de muchas horas. Si en alguna ocasión había motivos para predecir el triunfo de Najdorf, era anoche. Su médico, el doctor Skliar, nos dijo que, por primera vez en el curso del match, se presentaba a jugar una partida en condiciones normales. Estaba tranquilo, hasta había dormido, él , que viene siendo afectado por un pertinaz insomnio. Jugó con desenvoltura y facilidad, mientras Reshevsky meditaba profundamente sus jugadas, y perdía tiempo en el reloj. Y de pronto, a causa precisamente de lo lúcido que se sentía, se embarcó en un análisis interminable, con mil variantes y subvariantes, y ramificaciones innúmeras, y sobrevino la omisión fatal. Decía el gran Lasker:

—¡Análisis largo, siempre equivocado!—

El leopardo, que tenía sus garras escondidas, las sacó a relucir, e hizo el resto. A raíz de un desacuerdo de opiniones que se había suscitado el día anterior con respecto a las condiciones del encuentro, el señor Najdorf nos pidió que dejásemos constancia de que él está conforme con la dirección del match. [Amílcar Celaya, Noticias Gráficas, 21 de junio de 1953]

La defensa Eslava mostró un aspecto distinto

Un aspecto completamente distinto a las anteriores tiene esta partida. Se inicia con el PD y se contesta al gambito con la defensa Eslava, que ya se jugó en el Siglo XV, pero no se crea que se trata de una línea de juego, por antigua, sin vida. En la jugada 12ª cambia peones en 4D y que dan dos columnas abiertas, que Reshevsky aprovecha rápidamente para emplazar su artillería, aún a costa de ceder sun pareja de alfiles (16.TD1A!). Najdorf no acepta ese ofrecimiento de cambio, e inicia una complicación con 16...P3TR, para seguir con una defensa muy activa.

Muy complejo se presenta el juego, y y el desarrollo completo de las blancas parece otorgarle muy buenas chances en el caso en que se produzcan combinaciones directas, muy posibles al decidirse Reshevsky a avanzar audazmente los peones del flanco rey. Najdorf se ve obligado siempre a realizar las mejores jugadas, y puede en algún momento zafar de la presión y obtener la igualdad. Erró el camino, y Reshevsky remató el juego de una manera magnífica, ganando una de las mejores partidas del match. [Carlos Guimard, Democracia, 22 de junio de 1953]

Carlos Guimard, La Razón

¡Qué lástima!

Reshevsky jugó anoche una muy buena partida, y si bien hubo algunas jugadas que pueden ser objeto de crítica, cualquier inexactitud se justifica por lo complejo de la lucha. Ambos jugaron como dos valientes, y para el maestro visitante el problema era más serio. Perdiendo esta partida, el match estaría prácticamente definido. Arriesgó y salió con bien.

Nuestro Campeón jugó todo el tiempo una partida que le era particularmente difícil, y en la jugada 17ª, audazmente, elige una defensa activa. Llegamos a la jugada 27ª, en el momento de recoger el fruto de su ingeniosa labor, y allí se equivoca y deja pasar su mejor oportunidad. En lugar de 27... C5T, con  27...CDxPR, sacrificando una pieza en algunas variantes, parece  que lo que menos se consigue es el empate. Podría jugarse así: 28.CxC CxC 29.AxC TxT+ 30.DxT AxA 31.D8A D3A!! 32.P3A A4D! 33.C7D D8T+ 34.R2C D7T+! –una jugada intermedia que en sus análisis le pasó por alto a Najdorf; es importante que el alfil blanco abandone la diagonal 2TR-8CD– 35.A2A D1T –ahora las blancas no tienen ninguna interclusión en 8CD con el A, que sería ganadora– 36.C8C AxP+ 37.R3C A7R!! es suficiente para hacer tablas (N. de la R.: en esta posición, 37...Ah1!! y ganan las negras). ¡Qué lástima! Hubiera sido un lindo broche para esta gran partida.

El match adquiere ahora el tono de la emoción, y hasta los más pequeños detalles juegan un papel de suma importancia. Iguales en el score, y con las últimas dos partidas de gran calidad, el acontecimiento adquiere su verdadera fisonomía. Por eso, cuando escuchamos a Najdorf anoche referirse a detalles de la organización, a la labor de los fiscales, del juez del match Dr. Rafael Castells Méndez, y aplaudir por todo lo actuado, nos dijimos: la palabra galante en medio del fragor de la lucha ajedrecística siempre está presente en los contendores. [Carlos Guimard, La Razón, 21 de junio de 1953]  

La Prensa

Reshevsky recupera el aliento

Los amplios salones del Club Argentino resultaron insuficientes para la gran cantidad de aficionados que concurrieron a presenciar el desarrollo del cotejo, y aunque la institución había habilitado un gran salón de actos en la planta baja con un tablero mural, muchos fueron los que debieron quedarse en la calle para seguir el desarrollo de la partida en otro tablero colocado al frente del edificio. El juego fue iniciado por Reshevsky con el Peón Dama, respondiendo el argentino con la Defensa Eslava, línea de juego que se practica por primera vez.

Por trasposición de movidas se llegó a una de las posiciones conocidas del Gambito de la Dama Aceptado, ejerciendo las blancas una presión sostenida por las columnas abiertas de dama y alfil dama. Las negras buscaron compensaciones con una maniobra central, colocando el caballo dama en cuatro alfil, pero las blancas anularon la tentativa. En la jugada 16ª Reshevsky ofrece una pieza, pero Najdorf no aceptó el sacrificio, dado que habría sobrevenido sobre su enroque un ataque muy fuerte. A pesar de todo, conservaron las blancas un buen dominio posicional, con sus piezas mejor dispuestas para el ataque, y Najdorf tuvo que realizar una defensa muy cuidadosa para evitar peligros inmediatos.

Poco después se produjo una interesante complicación, cuando ambos maestros avanzaron sus peones a cuatro caballo rey, sacando mejor provecho de la situación el norteamericano, máxime cuando Najdorf no eligió el camino más favorable. Finalmente, con un ataque enérgico contra el rey negro, Reshevsky se adjudicó el triunfo al colocar a su adversario en posición de mate inevitable. [La Prensa, 21 de junio de 1953] El score quedó igualado 5:5. Del análisis del juego, surge que Najdorf se equivocó seriamente en la jugada 27ª, perdiendo un peón, en momentos en que disponía de dos buenas alternativas para igualar, una de ellas capturando un importante peón central. Reshevsky 5½:5½ Najdorf

12ª partida, 21 de junio

(12) Najdorf,Miguel - Reshevsky,Samuel Herman [D29]
Buenos Aires match Buenos Aires (12), 1953
[Juan S. Morgado]
1.d4 d5 2.c4 dxc4 3.Cf3 Cf6 4.e3 e6 5.Axc4 c5 6.0–0 a6 7.De2 b5 8.Ab3 Ab7 9.a4 Cbd7 10.axb5 axb5 11.Txa8 Dxa8 12.Cc3 b4 13.Cb5 Db8 14.e4 cxd4 15.Td1 [15.Cfxd4 Cc5 16.e5 Cfd7 17.Af4 Cxb3 18.Cxb3 Ae7 19.Td1 Aa6 20.Cc7+ Dxc7 21.Dxa6 0–0= Kopylov,N-Flohr,S/Moscow 1951/URS-ch] 15...d3 16.Dxd3 Axe4 17.De2 Axf3 18.gxf3 Ae7 19.Cd4 Db6 [19...0–0 20.Cxe6 fxe6 21.Axe6+ Rh8 22.Axd7=] 20.Aa4 0–0 21.Cxe6 fxe6 22.Axd7 Cxd7 23.Txd7 Dc6 24.Dd1 Ac5 25.Td3 e5 ½–½

La Nación

Sacrificio de peón muy táctico

Najdorf eligió una variante del Gambito Dama Aceptado basada en el sacrificio de un peón a cambio de ganancia de tiempos. La partida cobró, a partir de la jugada 14ª, una vivacidad superior a las anteriores, con un número de variantes filosas y de gran complicación. Su tema es acentuadamente táctico. Después de varias jugadas, algunas de las cuáles podrían objetarse o ser sustituidas, se produjo un cambio de piezas y el maestro norteamericano cedió el peón que llevaba, para poder enrocar. El material quedó entonces reducido a D, T, A y 4 peones por bando, mejores los peones negros, pero con muchas perspectivas de empate. El juego se declaró tablas en la jugada 25a. [La Nación, 22 de junio de 1953]

Carlos Guimard, Democracia

Una falsa maniobra de Najdorf permitió que Reshevky arribara a este final

Se presentó una posición particularmente difícil. Najdorf quiso, a todo trance, organizar un ataque directo, y no se preocupó por peón más o peón menos, y hasta permitió que su enroque quedara desguarnecido. Las fuerzas blancas, con sus amenazas directas sobre la posición del monarca adversario, controlaban el combate. Reshevsky jugó muy bien la defensa, parando todos los golpes, y después de algunos cambios generales, donde las blancas recuperaron material, se llegó a una posición de equilibrio. Terminada la partida, Najdorf nos manifestó que él creía tener ganado el juego sacrificando una pieza con 20.CxPR PxC 21.AxP C4A 22.A4A, y considera que la pieza está ampliamente compensada. Las negras, sin enroque, tardarán mucho en poner en juego su torre, y los alfiles blancos dominan completamente la posición. Organizar el ataque decisivo es una cuestión puramente técnica, de acuerdo al concepto de nuestro Campeón. [Carlos Guimard, Democracia, 22 de junio de 1953]

Amílcar Celaya, Noticias Gráficas

Najdorf atacó con ímpetu arrollador, y Reshevsky se defendió admirablemente

¡Es tan distinta la realidad –en el ajedrez como en la vida– de las apariencias! ¿Qué fue, según las apariencias, la 12ª partida por el Campeonato Mundial de Occidente? Tablas en pocas jugadas. Un oasis de descanso entre los combatientes violentos. En realidad, fue algo completamente distinto. Najdorf, desde las primeras escaramuzas, estaba dispuesto a ganar a todo trance, y para lograrlo, maniobró con empuje arrollador, dispuesto a sacrificar material, con tal de vencer a Reshevsky. Sus maniobras, todas menos una, fueron de un riesgo tremendo. Se lo dijimos, y nos contestó:

—El que tenga miedo, que no juegue al ajedrez—

La corta partida de anoche, plena de dinamita, tuvo también un elevadísimo valor teórico. No han transcurrido nada más que 14 jugadas, y Najdorf no aguanta más: avanza 14.P4R, sacrificando un peón, que puede ser capturado, no por una, sino por dos piezas enemigas. Quiere vencer o morir, aunque Caissa, la diosa del ajedrez, dispondría al cabo de muy pocas jugadas, de otra cosa. El sacrificio es perfectamente correcto, y por eso lo calificamos con un signo ! veamos cómo a reshevsky no le hubiese convenido capturar el peón ni con el C ni con el A. Si 14...CxP 15.C5C CxC 16.AxC, amenazando otro sacrificio, AxP, seguido de un rápido mate. Y si 14...AxP 15.C5C A3C 16.P5D!, con ataque arrollador. Reshevsky, conciente de su responsabilidad, se guarda muy bien de aceptar el envenenado presente. Una novedad absoluta es 15.T1D!? Kopylov y Krogius habían capturado CRxP y CDxP.

El analista soviético Kuzminitch se pronuncia por 15.CDxP A4A 16.AxP!? PxA 17.CxP R2A 18.CR5C+ R3C 19.P5R. Hubiera sido magnífico verlo a Najdorf demostrando sobre el tablero el valor de este brillante ataque, si es que lo tiene... Luego de 19...D3C, el maestro norteamericano ha efectuado una serie de jugadas únicas en todo el tablero para neutralizar el empuje arrollador del Campeón Argentino. Y ahora se le presenta a Najdorf  un terrible dilema: jugar como lo hizo, o bien sacrificar un C por dos peones, para que el rey negro no se enrocase nunca más, y soportase una presión inextinguible, apuñalado por la pareja de alfiles blancos. Nos dijo:

— Abrigo la íntima convicción de que ese sacrificio era ganador. Reshevsky no se habría podido mover. Pero me pareció demasiado responsable, en el estado actual del match. Si ayer hubiera hecho tablas la partida que debí empatar, y por consiguiente, hubiera llevado un punto de ventaja, tengan ustedes la seguridad de que me hubiera arriesgado. Pero en el estado actual del score, no me atreví a darle una pieza de ventaja nada menos que a Reshevsky—

Este combate puede compararse a una bomba de tiempo, que por milagro no estalló. [Amílcar Celaya, Noticias Gráficas, 22 de junio de 1953]

La Prensa

Ataques y contraataques

Se disputó en el Club Argentino, comenzando con un Gambito de la Dama, optando Reshevsky, con las negras, por aceptar el peón del gambito. El planteo se desarrolló dentro de las líneas usuales de dicha apertura, y en la jugada 16ª el argentino inició una combinación que tuvo como base principal la entrega de un peón. El sacrificio fue aceptado por Reshevsky, y entonces obtuvieron las blancas un ataque bastante fuerte contra el rey enemigo por la circunstancia de que las negras no habían enrocado. La situación se tornó sumamente complicada y con bastantes amenazas para las negras, pero el norteamericano maniobró con su acostumbrada serenidad, y encontró las réplicas precisas para anular la ofensiva del adversario, conquistando en la parte final ligeras perspectivas favorables. Pero fue entonces Najdorf quien se defendió con acierto, y al llegarse a la jugada 26ª, ambos contendientes resolvieron dar por tablas la partida.

En esta forma se mantiene la igualdad de puntos 6:6, con tres victorias y seis empates para cada uno. [La Prensa, 22 de junio de 1953] El análisis muestra que fue una partida corta pero de mucho fuego táctico. El sacrificio de peón de Najdorf implicó además dejarse doblar peones en el flanco rey, pero la presión de las piezas blancas impidió el enroque negro, y cuando éste tuvo que efectuarse, se liquidaron varias piezas y la posición quedó con alguna ventaja para Reshevsky, que prefirió guardar fuerzas para las próximas partidas. Reshevsky 6:6 Najdorf

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Copyright Juan Sebastián Morgado

El duelo Reshevsky vs. Najdorf en 1953

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