Calendario de Adviento: 22 de diciembre

por Michael Dombrowsky
22/12/2016 – En Alemania y algunos otros países es costumbre tener "calendarios de Adviento". Entre el 1 y el 24 de diciembre, cada día se puede abrir una puerta. La idea es tener una pequeña alegría diaria antes de la Nochebuena. Hay calendarios de muchas formas, con chocolates, con sorpresas caseras o pequeños regalitos colgados de una cuerda numerados. Nos ha parecido una bonita tradición y queremos que nuestros lectores puedan disfrutarla. Para abrir la puerta del 22 de diciembre...

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La puerta de hoy

Max Euwe – Alexander Alekhine en Ámsterdam en 1926

El jueves por la mañana, Max Euwe está disfrutando del desayuno junto con su esposa. Acaba de recibir un telegrama con la noticia de que Alexander Alekhine le ofrece las tablas. Confirmó su aceptación inmediatamente y se la mandó mediante un mensajero. La partida aplazada no va a continuar y tiene por delante un día libre. La siguiente partida del suelo solo está programada para mañana, día de Noche Vieja.

Con una taza de café en la mano, se acerca a su despacho. En el escritorio se encuentra un tablero de ajedrez en el que aún está visible la posición en la que se había aplazado la partida. Pero dicha partida ahora ya forma parte de la historia. Antes de ponerse manos a la obra para preparar la segunda partida, se reclina en su silla recordando el año 1926. ¡Vaya año tan fabuloso y exitoso que ha sido!

Había comenzado con la habilitación. La Universidad de Ámsterdam le había dado el título de doctor por su trabajo científico en el ámbito de las variantes diferenciales. Después, en primavera, se había casado con Carolina. A la postre, tras un largo paréntesis para terminar sus estudios, también había vuelto a tener éxitos en el ajedrez. Una victoria en Weston, un balneario cerca de la ciudad de Bristol, y también había ganado el Campeonato de Holanda en Utrecht. Eso había sido otro incentivo para él para seguir por esa vía.

Cuando su club de ajedrez, la Vereinigd Amsterdamsch Schaakgenootschap (Asociación de Ajedrez de Ámsterdam) le había ofecido organizar un duelo contra un jugador de la elite mundial para él, se quedó muy entusiasmado. El presidente del club, Theodoor van Hoorn no solamente era un estupendo jugador de ajedrez, sino que todavía era mejor como organizador de torneos. Le parecía que el maestro de 25 años se había ganado tal oportunidad. La Sociedad de Ajedrez de Ámsterdam no solo era el club más antiguo (fundado en 1822) de los Países Bajos, sino que también era el que tenía mayor número de afiliados y como muchos de los miembros del club disfrutaban de buena posición económica, las cosas iban bien.

La búsqueda de un maestro de ajedrez conocido resultó más complicada de lo esperado. Primero preguntaron al Dr. Emanuel Lasker. Pero el excampeón berlinés rechazó la oferta por falta de tiempo. Después preguntaron a Efim Bogoljubov, pero el que había sido vencedor en Moscú 1925 (con 1,5 puntos más que Lasker, Capablanca, Marshall, Tartakover, Torre y Reti) y en Wroclaw 1925 (con dos puntos de ventaja por delante de Nimzowitsch y Rubinstein), tenía una pretensiones extraordinarias en cuanto a sus honorarios. Incluso para un club adinerado como la Sociedad de Ajedrez de Ámsterdam, sus exigencias superaban el presupuesto. En el tercer intento se dirigieron a Alexander Alekhine y este sí aceptó.

Se acordó que el duelo se disputaría a 10 partidas, entre Navidad y Año Nuevo. La primera partida se programó para el 22 de diciembre de 1926, la segunda para el día 24 y así, con un ritmo de una partida cada dos días. Para los eventuales aplazamientos, se disponía de un día intermedio. Alekhine quería utilizar este duelo como preparación para su lucha por el título mundial contra José Raúl Capablanca. Por esa razón, puso la condición de que se utilizara el mismo ritmo de juego previsto para disputar el título mundial.

Machgielis Euwe (todo el mundo lo llamaba "Max") aceptó esa condición. Para él, este duelo no era otra cosa que la posibilidad de ascender al ajedrez de la elite mundial y había advertido a sus seguidores que no esperasen demasiado. Hasta entonces, había tenido resultados flojos en los torneos en los que jugaba Alekhine. Por ejemplo, en 1921 en Budapest y en La Haya. Ambos torneos habían sido ganados por Alekhine y Euwe tan solo ocupó el sexto puesto (en Budapest) y el noveno (en La Haya).

En Bad Piestany 1922 había quedado noveno por detrás de jugadores como Bogoljubow, Aljechin, Spielmann, Grünfeld y Reti. En Londres quedó en la parte inferior de la tabla por detrás de Capablanca, Alekhine, Vidmar, Rubinstein, Bogoljubow, Reti, Tartakower y Maroczy, en el undécimo puesto. Por lo tanto, su pronóstico para el duelo contra Alekhine era funesto: Euwe suponía que iba a perder 2,5 : 7,5.

Tras unas tablas en la primera partida, el 24 de diciembre Euwe se acercó al Concertgebouw de buen humor. La sala de conciertos estaba al lado del Rijksmuseum y se jugaba en un pequeño salón. Claro que al jugar con blancas, Euwe pensaba que iba a tener más posibildades, pero la cosa salió de manera diferente:

La partida

 

Cuando después también perdió la tercera partida, se temía lo peor para Euwe. Pero el holandés se recuperó. Tras tres tablas, ganó las partidas séptima y octava e igualó el marcador. Unas tablas en la novena partida significarían una partida decisiva a continuación. Alekhine ganó y dejó el marcador del duelo en 5,5:4,5. Aún así, fue un resultado que sirvió para reforzar la confianza de Max Euwe en si mismo.

Para Alekhine, ese duelo también había deparado una conclusión importante de cara al duelo por el título mundial en 1927 en Buenos Aires: no le había gustado en absoluto el ritmo de juego, que aún era poco usual. Había pasado apuros de tiempo (a veces tremendos) en casi todas las partidas.

Ninguno de los dos maestros podía adivinar que unos 10 años más tarde se volverían a enfrentar en dos duelos por el Campeonato del Mundo en Holanda con 55 partidas.

Texto: Michael Dombrowsky
Traducción: Nadja Wittmann (ChessBase)

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Michael Dombrowsky ha trabajado como periodista durante casi 40 años para diversos periódicos y revistas en Alemania. Tras haberse jubilado, ha comenzado a escribir libros. El primer libro de ajedrez que ha publicado se llama "Berliner Schachlegenden" (Leyendas berlinesas de ajedrez).
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