Ziryab y el orígen persa del ajedrez

por Uvencio Blanco Hernández
07/08/2020 – Cuando los árabes conquistaron y ejercieron su dominio en Persia, a mediados del siglo VII, la popularidad del ajedrez creció; de tal manera que, ya para el S. VIII aparece el juego a cuatro o ajedrez persa. Hay que recordar que el ajedrez había llegado a la Península Ibérica de la mano del cantor persa Ziryab (789-857), procedente de Bagdad y quien recaló en Córdoba en la corte de Abderramán II (792-886). Artículo por Dr. Uvencio Blanco.

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Es indispensable la enseñanza de la historia del ajedrez a nuestros niños y jóvenes con el objeto de conocer al ser humano en relación con el juego y su vida en sociedad. Les debemos mostrar la historia, leyendas e invenciones relativas a este milenario juego, asociadas con el desarrollo de las distintas civilizaciones que han venido construyéndose a lo largo del tiempo.

De esta manera les hacemos conscientes de que somos parte de la gran corriente de la historia humana, de un proceso de transformación y adaptación social que se inició hace miles de años y por el que han transitado muchos pueblos distintos a los nuestros.

Algunos especialistas estiman que el verdadero origen del ajedrez no está en territorios de la India o Egipto, sino en Persia. Esta tercera hipótesis señala la aparición del juego en la Persia del siglo VI de nuestra Era y su posterior distribución en todos los territorios dominados por el Imperio Bizantino; tal y como propone la hipótesis india.

Es de señalar que un tratado épico de Pahlavi, relativo al fundador del Imperio persa sasánida, menciona el ajedrez con el nombre de chatran-g, como uno de los muchos logros de la leyenda y del héroe Ardashir I; fundador del Imperio (226 – 242).

Por otro lado, el poema persa Karnamak-i-Artakhshatr-i-Papakan, escrito en el siglo VI, es uno de los registros literarios más antiguos sobre el ajedrez. Es a partir de este siglo en el que su evolución está mejor documentada y ampliamente aceptada en el mundo académico.

Cuando los árabes conquistaron y ejercieron su dominio en Persia, a mediados del siglo VII, la popularidad del ajedrez creció; de tal manera que, ya para el S. VIII aparece el juego a cuatro o ajedrez persa.

En 711 los musulmanes se habían apoderado de Toledo; así, las poblaciones conquistadas, judías y cristianas, llegan a conocer el juego del ajedrez. Y, hacia el 842 es publicado el primer tratado de ajedrez árabe. Parece que el papel que jugó el ajedrez en la cultura oriental fue tal que, como ocurre con el arte, el juego imitaba la vida.

Tal era el desarrollo del pensamiento musulmán para esa época que pocos años más tarde, en 859, una joven princesa llamada Fátima al-Fihri fundó la primera universidad en Fez - Marruecos; sitio del cual comenzaron a promoverse estudiantes graduados en diferentes áreas del conocimiento. Así mismo, su hermana Mariam fundó una mezquita adyacente al edificio original y uniendo ambos complejos se creó la Universidad y Mezquita al-Qarawiyyin; la cual aún funciona. Además del estudio del álgebra y la astronomía, allí llegó a jugarse al ajedrez.

Sin embargo, es probable que el registro más antiguo de la cultura del ajedrez sea un juego que tuvo lugar en el siglo X, donde eventualmente se jugó una partida entre un joven estudiante y un historiador de Bagdad.

De allí que, Cabaleiro Larrán (2018) nos sugiere que: “los primeros teóricos del ajedrez fueron los de la escuela de Bagdad, donde primero se anotaron las partidas, se estudiaron las aperturas (tabiyat en árabe) y se estudiaron los primeros problemas (mansuba en árabe). También fueron los pioneros de las partidas a ciegas, en concreto la primera partida la jugó el juez islámico Sa’id Ibn Jubair (665-714). Asimismo, los árabes crearon la expresión jaque mate o shah mat.

Igualmente, debemos reseñar que el tratado del que fuera un jugador destacado como Alijat, Ar-Razi, titulado Latif fi ‘sh-shatranj (La Elegancia en el Ajedrez) data del siglo IX, en el 847, cuando la corte abasí estaba en la actual ciudad iraquí de Samarra. Allí se lee que “La primera referencia que tenemos del juego de ajedrez en Europa es muy temprano en el siglo XI, en Cataluña”, señala Freeman Fahid, en alusión al condado de Urgell.

Se refiere así al conde Ermengol I (974-1010), donde figura en el primer documento en el que se cita el juego, al mencionar “mis trebejos de ajedrez”, en concreto en su testamento. Hay que recordar que el ajedrez había llegado a la Península Ibérica de la mano del cantor persa Ziryab (789-857), procedente de Bagdad y quien recaló en Córdoba en la corte de Abderramán II (792-886)”.

El desarrollo histórico-cultural del ajedrez, al igual que la literatura, ayudó a los historiadores a recrear batallas, ampliar los horizontes y agudizar las mentes; por ejemplo, en el siglo XI, Ferdowsi describe a un Rajá que representó sus batallas pasadas sobre un tablero de ajedrez.

También en el Museo Británico hay una traducción de este episodio, en el cual se puede leer: “Un día, un embajador del rey de Hind llegó a la corte persa de Chosroes, y después de un intercambio de cortesías orientales, el embajador produjo ricos regalos de su soberano y entre ellos había una elaborada tabla con piezas de ébano y marfil curiosamente talladas.

A los cortesanos se les mostró el tablero y después de un día y una noche en profunda reflexión, uno de ellos, Bozorgmehr, resolvió el misterio y fue recompensado por su soberano encantado".

Cabaleiro Larrán (2018) nos señala que “Los primeros teóricos del ajedrez fueron los de la escuela de Bagdad, donde primero se anotaron las partidas, se estudiaron las aperturas (tabiyat en árabe) y se estudiaron los primeros problemas (mansuba en árabe). Igualmente fueron los pioneros de las partidas a ciegas, en concreto la primera partida la jugó el juez islámico Sa’id Ibn Jubair (665-714).

Por su parte Freeman Fahid indica que “La primera referencia que tenemos del juego de ajedrez en Europa es tan temprana como en el siglo XI, en Cataluña”, en alusión al condado de Urgell. Se refiere así al conde Ermengol I (974-1010), donde figura en el primer documento en el que se cita el juego, al mencionar “mis trebejos de ajedrez”, en concreto en su testamento.

En tal sentido, hay que recordar que el ajedrez había llegado a la Península Ibérica de la mano del cantor persa Ziryab (789-857), procedente de Bagdad y quien recaló en Córdoba en la corte de Abderramán II (792-886)”.

Posteriormente los árabes asimilaron el juego y lo difundieron por las vías comerciales de Occidente. En ese momento se lo conocía con el nombre de Shatranj, pero en Bizancio le dieron el nombre de Zatrikión. De esta manera, comenzó su viaje al oeste llevándolo al norte de África y Europa, e incluso, los territorios que ahora se conocen como España e Italia. Esto ocurrió hacia finales del S. IX y X. Territorios desde el cual se extendió al resto del continente llegando por la zona norte a Escandinavia e Islandia.

Finalmente, el juego de ajedrez, al igual que todas las otras tendencias culturales, se ha transformado significativamente desde los tiempos del chaturanga. Un ejemplo de ello es que las piezas de ajedrez solían ser figuras de arte adornadas que representan animales. Así los conjuntos islámicos normalmente estaban hechos de arcilla simple y piedra tallada; sin embargo, las últimas tendencias islámicas han conducido a piezas de ajedrez con formas abstractas y con nombres asignados, ya que el islam prohíbe que los seres humanos y los animales sean representados en el arte.

Fuente: "Ajedrez, patrimonio cultural de la humanidad" (Blanco, U. 2020).



Uvencio Blanco Hernández, Venezuela. Comisión Mundial de Ajedrez para las Escuelas FIDE Entrenador y organizador.

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