Ajedrez en la cárcel

por Juan Antonio Montero
08/01/2021 – ​El Club Magic Extremadura Deportivo-Social mantiene en la región de Extremadura, en España, región que tiene poco más de un millón de habitantes, un programa social-ajedrecístico que se denomina “Nuestro ajedrez reinserta” en dos prisiones, cada una de ellas radicada en las capitales de las dos provincias extremeñas, Badajoz y Cáceres. Juan Antonio Montero, psicólogo, director del programa "Nuestro ajedrez reinserta, director del Club Magic Extremadura Deportivo-Social nos ha enviado un artículo ilustrado muy interesante sobre su trabajo. | Foto: cortesía de Juan Antonio Montero

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Ajedrez en la cárcel

Juan Antonio Montero. Psicólogo. Director del Programa “Nuestro ajedrez reinserta”. Club Magic Extremadura Deportivo-Social.

Siendo algo mayor la cárcel de Badajoz, entre las dos custodian a algo más de mil presos. La inmensa mayoría de ellos son hombres, patrón que se repite en España y en todas partes con ligeras variaciones: entre un 5 y un 10% son mujeres, no más. La inscripción para participar en los dos talleres de nuestro programa lógicamente es voluntaria, solo se ponen cortapisas a los internos conflictivos, y también por razones de espacio, por lo demás, cualquiera puede participar. En nuestro caso el porcentaje de mujeres es muy alto -se habla en algunos foros de discriminación hacia las mujeres en las cárceles: referido a talleres de cualquier tipo y de lo que nosotros conocemos, no lo ha habido nunca-.   

Dos internas del taller

Dos internas del taller

Realizando movimientos

Nuestro programa está financiado por la Fundación Jóvenes y Deporte, y esto no lo digo solo por hacer publicidad, me sirve para explicar cómo se gestionan este tipo de actividades en el sistema penitenciario español: un taller así forma parte de lo que se denomina “tratamiento penitenciario”: conjunto de actividades dirigidas a la consecución de la reeducación y reinserción social de los penados para conseguir en el futuro una mejor adaptación social. No son financiadas por la propia Administración: las hay de muchas clases (de contenido religioso, deportivo, educativo, encaminadas a superar adicciones) y las imparten en su mayoría fundaciones, asociaciones sin ánimo de lucro, entidades religiosas… Lo normal es buscar ayudas, donativos o subvenciones que ayuden a sufragar en todo o en parte la actividad.  

La directora gerente de la fundación, Sonia Bejarano

La directora gerente de la fundación, Sonia Bejarano con un cartel publicitario de la campaña

Nuestro programa comenzó en 2009 y se mantiene con bastante buena salud, realizándose durante nueve meses cada año con descanso de tres meses en verano. Ha aguantado incluso la embestida de 2020: aunque se suspendieron los talleres en marzo por el Covid, para compensar los reanudamos en agosto, y así prácticamente no se ha resentido: la media de veinte internos (presos) del taller se recuperó muy pronto.

La monitora del taller de Cáceres, Ainoa Jiménez

La monitora del taller de Cáceres, Ainoa Jiménez

Es difícil llevar la cuenta de los internos que han participado en “Nuestro ajedrez reinserta”, pero probablemente superen ya los mil doscientos. Catorce monitores (incluido quien escribe, que ha chupado mucha cárcel) han impartido los talleres desde que comenzaron, de ellos cinco mujeres, y los incidentes habidos han sido mínimos y nada importantes, lo cual sin duda es meritorio. Y el número de horas es considerable, no es una clasecita de una hora semanal: son dos sesiones a la semana de dos horas y cuarto de duración en cada cárcel, que sumadas, dan muchas horas al año. Que el sitio es conflictivo y que hay que guardar precauciones no se le escapa a nadie, salvo a los idealistas a tiempo completo: por eso creo que éste es uno de los éxitos del programa, la “tranquilidad” unida a la satisfacción, de los responsables de los centros penitenciarios, de los patrocinadores, de los internos y de quienes lo impartimos. Creo que de las fotos del taller de Cáceres del pasado diciembre cuando hicimos nuestra “fiesta” de clausura, podéis deducir el buen ambiente que se respira en el aula.

GM Manuel Pérez Candelario dando una exhibición de partidas simultáneas

Los talleres no funcionan como un curso normal, donde se comienza en tal fecha y se finaliza en tal otra: pongamos por ejemplo de septiembre a junio. Nada más lejos de la realidad: las altas y bajas en los talleres son la tónica habitual (por ello se recurre a las listas de espera) y esto porque a un preso le pueden conceder el tercer grado, puede obtener la libertad, puede también ser trasladado a otra cárcel, puede tener que ausentarse varias semanas o incluso meses porque tiene que ir de “conducción” (traslado provisional a otra cárcel, normalmente por celebrarse juicio en una provincia distinta), puede ser sancionado y perder momentáneamente el derecho a participar en talleres, puede simplemente dejar de acudir al taller y no sabes muy bien el porqué…

Pueden pasar muchas cosas. Y claro, tampoco es que la motivación (alguno por ejemplo solo quiere ir al taller porque hay también mujeres, o viceversa; o lo solicitan matrimonios para estar juntos); los intereses (los hay a los que no les interesa gran cosa el ajedrez, pero sí nuestros contenidos transversales que ya se conocen bien en prisión); o los niveles de conocimiento (algunos conocen algo el ajedrez pero la mayoría no saben o saben muy poco) sean muy homogéneos.

Manolo Pérez Candelario y dos alumnos de la clase

Por haber, los hay que hablan muy poco español. Entre quienes ya saben ajedrez, los hay que juegan con otros en sus respectivos módulos o con el propio compañero de “chabolo” (celda). Pero no es fácil encontrar a alguno que juegue muy bien; me explico: aunque jueguen mucho, la falta de técnica (de conocimiento de aperturas, de finales), hace que si te enfrentas con ellos, la partida resulte normalmente fácil de ganar: plantear una Siciliana en vez de jugar e5 contra el invariable 1.e4 de las cárceles, por ejemplo, produce casi inevitablemente que las negras se hagan con la iniciativa en muy poquitas jugadas. También se cierne la debacle cuando vas a la caza y captura de la dama, que sin demasiado fundamento muchos la sacan a pasear por el tablero desde el comienzo de la partida.

Ainoa impartiendo la clae y al fondo GM Manolo Pérez Candelario muy atento

Entrenamiento cognitivo

Entrenamiento cognitivo

El contexto de las cárceles es muy peculiar, y no basta con las buenas intenciones para que un taller funcione,  o para que en el aula al final no acaben solo cuatro presos muy frikis del ajedrez. Si se quiere algo a gran escala hay que tener en cuenta todos los factores, y yo creo, y por eso es el secreto de nuestro éxito (no solo la Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario del Ministerio del Interior español que nos concedieron en 2012), que el conocimiento del medio resulta de lo más necesario.

Sonia Bejarano

También y ya finalizo este artículo prometiendo otro para ahondar más en los contenidos, que el enfoque transversal del ajedrez es el que creemos que mejor funciona dadas estas circunstancias. Apunto solo esto refiriéndome a lo que nosotros hacemos: la mitad de la sesión se dedica a realizar ejercicios de “Entrenamiento cognitivo a través del ajedrez”, el método original de mi club, que realmente es un valor seguro: ejercicios de atención, de memoria, de razonamiento, basados todos en el ajedrez (se puede ver en las fotos cómo se desarrollan, resolviéndose en el tablero mural), que motivan a todos por igual, sean o no muy entusiastas del ajedrez.

Los dos grande propulsores del proyecto, Juan Antonio Montero y Manuel Pérez Candelario 

Y una segunda parte de juego, de enseñanza personalizada (con problemas de ajedrez, con tareas ajedrecísticas individuales), y de pensamiento estratégico ajedrecístico aplicado a la vida: uno muy celebrado, por ejemplo, es sobre el famoso Mate Pastor y cómo puede considerarse como algo muy pobre para el que lo practica habitualmente, y de miras muy cortitas: como un atraco en toda regla en realidad, y además cometido sobre un pobre incauto. Planteado así, alguno de los simpatizantes de este método expeditivo de ganar partidas suelen mirar para otro lado.

 

 

Juan Antonio Montero, psicólogo y presidente del Club de Ajedrez Linex Magic
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