Una visita memorable: Irina Bulmaga triunfa en La Habana

por Irina Bulmaga
06/05/2022 – “Es temprano en la noche y estoy en La Habana. Un Chevrolet rojo, descapotable, nos devuelve al emblemático Hotel Nacional. El océano está a nuestra derecha, las animadas calles del casco viejo a la izquierda, y no puedo evitar pensar que este es un sueño del cual pronto despertaré”, escribe Irina Bulmaga tras un exitoso viaje a La Habana, donde consiguió una notable victoria en el grupo Premier del Memorial Capablanca. | Foto: Panorámica de la ciudad desde el castillo del Morro

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Incredulidad y emoción

Havana, Cuba

Es temprano en la noche y estoy en La Habana. Un Chevrolet rojo, descapotable, nos devuelve al emblemático Hotel Nacional. El océano está a nuestra derecha, las animadas calles del casco viejo a la izquierda, y no puedo evitar pensar que este es un sueño del cual pronto despertaré...

El viento hace que mi pelo vuele en todas direcciones, al igual que mis pensamientos. Al pasar por delante de un moderno hotel veo a un hombre con un elegante sombrero y una maleta que se registra mientras da un sorbo a lo que identifico como un mojito. Justo delante del hotel hay una plaza y un monumento en honor a la Revolución, alrededor del cual unos jóvenes dan patadas a un balón. “You can't take me down/ You can't break me down”, me susurra la letra de una canción. Cerrando los ojos, respiro profundo y me doy cuenta de que por fin vuelvo a sentirme viva. La pandemia, los malos resultados, la guerra, la decepción con la humanidad y un profundo disgusto hacia todo lo que creía saber de mí y del mundo: me siento lista para dejar todo eso atrás. Otra respiración profunda y otra canción se abre paso en mi cabeza, “But your heart is as black as night”...

Al abrir los ojos, veo un edificio de estilo colonial que quizás fue majestuoso en su momento, pero que ahora se está cayendo de a poco. “Como tu ajedrez”, susurra mi cerebro. Pero no, esta vez no. Envío al cerebro los destellos de satisfacción de un bonito final que gané hace unos días y me prometo disciplinarlo más tarde. De vuelta al triste edificio. Parece completamente abandonado, pero de repente me doy cuenta de que sale una luz y colores brillantes de una de sus ventanas: se lee Salsa Studio. ¿Cuándo fue la última vez que tuve ganas de bailar? Con mis alfiles quizás, hace unos días.

Creo que el impacto de nuestras experiencias depende sobre todo de nuestros pensamientos y expectativas. Algunos odian un lugar, otros se enamoran del mismo. Sabía que La Habana me iba a tocar el corazón mucho antes de recibir la invitación para jugar en el torneo. ¿Cómo? Bueno, como viajera entusiasta que soy, encerrada en casa durante la pandemia, vi algunos vlogs de viajes a países en los que nunca había estado. Cuba fue el que se quedó en mis sueños y estimuló mi imaginación. ¡Qué extraños son los caminos de la vida! Casi dos años después, volví a mi apretada agenda de torneos y recibí la invitación para participar en la categoría Premier del Memorial Capablanca.

Probablemente puedan imaginar la mezcla de incredulidad y emoción que sentí al leer ese correo electrónico. Sabía que debía hacer lo que fuera necesario y abrir espacio en mi calendario para que mi sueño se hiciera realidad. ¿No es precisamente eso lo que a menudo olvidamos hacer? Nunca es el momento adecuado: siempre hay alternativas más seguras y lógicas. Recientemente me he dado cuenta de que no “tengo” por qué hacer las cosas que no me agradan, y que no tengo ninguna deuda moral más que la de ser fiel a mí misma. Así que fui a Cuba, y no me arrepiento de esa decisión ni por una fracción de segundo.

Morro Castle, Havana

Desde el castillo del Morro (dar clic para agrandar)

Una experiencia memorable

Tuve una experiencia fantástica desde el comienzo de la aventura, al hacer los trámites para obtener el visado, pues conocí a personas realmente agradables en la Embajada de Cuba en Rumanía. La señorita Deborah Ojeda, la embajadora, me dio la bienvenida personalmente, y me dio a entender que el ajedrez es muy respetado en Cuba. También me gustaría agradecer a la embajadora de Rumanía en Cuba, Theodora Magdalena Mircea, quien se tomó la molestia de ir a la sede del torneo y felicitarme por haberme llevado el trofeo. ¡Fue una sorpresa muy agradable e inesperada! Volviendo a los días anteriores a mi llegada, mi gran experiencia continuó con un viaje sin inconvenientes hasta La Habana. Al llegar, disfruté del ambiente del histórico Hotel Nacional, ganando partida tras partida, no sin algo de suerte, pero manteniendo siempre la calma. Esto fue algo muy interesante. Me sentí fantásticamente en paz conmigo mismo aquí: una sensación muy olvidada.

La partida más difícil fue la que tuve en la quinta ronda, justo antes del día de descanso. Enfrenté a la WIM Miranda Llanes Yerisbel (que ocupó el segundo puesto) con las piezas negras y conseguí una ventaja tras la apertura. No aproveché mi ventaja y me encontré defendiendo un final realmente desagradable durante más de cien movimientos. Conseguí las tablas y sentí que nada podía impedirme ganar el torneo a partir de ese momento. Mi oponente también debió sentirse inspirada después de nuestra partida, ya que ganó todos sus encuentros restantes.

Irina Bulmaga

Tuve un bonito día de descanso, en el que junto con Surya Ganguly y Oliwia Kiolbasa visitamos algunos de los lugares más interesantes de La Habana. Energizada y llena de nuevas impresiones, gané las siguientes tres partidas para asegurar la victoria en el torneo a falta de una ronda, con 7 puntos de 8. Con un empate en la última ronda, aumenté mi Elo en 23 puntos gracias a un rendimiento de 2593 puntos.

El Memorial Capablanca es un torneo tradicional, que llegó este año a su 55ª edición. Sin embargo, por primera vez se organizó el grupo Premier como un evento exclusivo para mujeres. Creo que fue una gran idea y espero que continúe durante muchos años, inspirando a las jóvenes de Cuba, ¡y no sólo para que se dediquen al ajedrez como profesión!

El grupo Élite lo ganó el Gran Maestro estadounidense Hans Moke Niemann, de 18 años, que también obtuvo 7½ puntos de 9 posibles. Nunca conocí personalmente a Hans, pero al verlo de cerca y seguir sus partidas en los últimos dos años, no puedo dejar de admirar su ingenio y su fantástica voluntad de progresar, y de hacerlo sin nunca cruzar los límites del juego limpio. Siempre con un traje elegante y una sonrisa confiada, uno puede sentir que está ahí para ganar y que no se contentará con ningún otro resultado.

[Reproducir todas las partidas del grupo Premier]

Surya Ganguly, Oliwia Kiolbasa

Compartiendo con Surya Ganguly y Oliwia Kolbasa

Adormecimiento y valentía

Malecon, Havana

¿Fue lo mismo para mí? No estoy segura. La parte de la sonrisa confiada, tal vez... Pero estaba más preocupada en conectar conmigo misma. Lo que noté desde los primeros momentos es que Cuba es completamente diferente a todos los países en los que he estado antes. Me sentí bastante triste al principio, y la sensación persistió durante todo el viaje. Si uno conoce un poco la historia del país, puede entender que la vida nunca ha sido fácil para los cubanos. Como me dijo un lugareño mientras caminaba por la explanada del Malecón [en la foto], no queda casi nada de las tradiciones indígenas previas a la colonización española. Hoy en día, Cuba tiene más influencias españolas, africanas y soviéticas, una mezcla bastante inusual. Lo que me entristece es que la gente que vive allí sigue teniendo una vida muy difícil. Un día, le pregunté a otro lugareño cuál era la mejor profesión para tener en Cuba. Bromeando, me respondió: “Presidente”. En tono más serio, me explicó que los que mejor viven son los militares. A día de hoy, casi toda la economía está controlada por el Estado y si uno se une al ejército, obtiene mejores viviendas, asistencia sanitaria y otras facilidades.

También noté que la economía se basa en gran medida en el turismo. Un lugareño medio puede contar con unos ingresos mensuales de unos 2000-4000 CUP, lo que equivale a unos 20-40 euros. Sabiéndolo de antemano, esperaba encontrar precios muy bajos para todo. ¡Qué equivocada estaba! Paseando por la ciudad, nunca pude tomar un trago en una terraza por menos de 350 CUP.

En cuanto a una buena comida en un restaurante, el costo ronda los 1500-2000 CUP. ¿Cómo podría permitírselo un lugareño? Pues no pueden, a no ser que tengan un familiar que trabaje en el extranjero y les envíe dinero (lo que es muy difícil), o si tienen un negocio dirigido precisamente a los turistas.

Pregunté cómo es que no hay cambios; después de todo, la gente debe querer una vida mejor. No es fácil. El acceso a la información solía ser un lujo hasta hace muy pocos años. En ese entonces, para tener una hora de acceso a Internet, había que pagar la mitad de un ingresos mensual promedio. Las cosas han cambiado en este sentido, y una conexión a Internet no es tan inusual hoy en día, pero estamos hablando de los últimos 3-5 años. Otra cosa que me chocó bastante es que si uno salía del país para trabajar en el extranjero, aparentemente perdía su ciudadanía y todo su patrimonio que quedaba en Cuba. Según tengo entendido, eso también ha cambiado recientemente, pero el panorama general sigue siendo el mismo. La gente que quiere una vida mejor lo arriesga todo para salir del país y no volver jamás, y esa es la razón por la que existe un enorme éxodo de la población. Me recordó en cierto modo al país donde nací, Moldavia...

Mi intención no era centrarme en las penurias de los cubanos. Debía informar sobre el torneo. Pero me parece injusto retratar sólo un festival de ajedrez bien organizado...

A mi modo de ver, cuando un país se dedica a aguantar y aguantar, esto influye en la forma de ser de la gente. Cuando uno debe oprimir sus pensamientos, sentimientos y necesidades durante generaciones, se adormece o se vuelve intrépido. Pude sentir cierto adormecimiento en la generación más vieja, y pude sentir el intrépido deseo de libertad en la generación más joven. Me encantó ser testigo de emociones desenmascaradas, independientemente de su naturaleza. Me hizo pensar que la vida es mucho más fácil en otros países, pero no lo apreciamos. La diferencia es que nos adormecemos conscientemente, sin que nos obliguen. Leemos las noticias, estamos conectados a las redes sociales las 24 horas del día y nos olvidamos de lo que es la vida.

La Habana me robó el corazón con su belleza salvaje y triste, y estoy agradecida por ello, ya que me recordó lo buena que es mi vida.

Havana, Cuba

Ajedrez callejero en La Habana

Irina Bulmaga, Jose Raul Capablanca

Visitando la tumba de Capablanca


Irina Bulmaga tiene el título de WGM/MI. Nació en Moldavia y juega bajo la bandera de Rumanía. Se coronó Campeona de Moldavia como jugadora más joven de todos los tiempos cuando tenía 14 años. Es integrante del equipo olímpico femenino de Rumanía desde el año 2010.