La fuerza ajedrecística
Por Manuel López Michelone

Para Elo, era claro que dos jugadores que tienen más o menos el mismo nivel
de juego, tienen un 50% de probabilidad cada uno de hacerse con el triunfo. Lo
interesante de esta observación es, que es válido tanto para jugadores de cuarta
categoría como para los de elite. El sistema de Elo resultó tan eficiente, que
la Federación Internacional de Ajedrez, (FIDE por sus siglas en francés), lo
incorporó para así clasificar a los jugadores y, con ello, creó la posibilidad
de normar criterios para establecer las cantidades mínimas de puntos que un
jugador tenía que alcanzar, para poder obtener los títulos honoríficos de gran
maestro (GM), maestro internacional (MI) y maestro FIDE (MF). Curiosamente, por
ejemplo, los primeros cinco títulos de gran maestro se otorgaron “por dedazo”
después de un torneo que se jugó en San Petersburgo, en 1914. Los títulos fueron
conferidos por el Zar de Rusia, Nicolás II, y se entregaron a Lasker, Capablanca,
Alekhine, Tarrasch y Marshall. Dicho torneo fue ganado por Lasker, seguido del
genial cubano.
La FIDE, que nació en 1924, se unió a la idea de otorgar estos títulos a los
mejores jugadores en su momento. En 1950, 27 jugadores obtuvieron el máximo
título (aparte del de campeón del mundo):
Bernstein,
Boleslavsky,
Bondarevsky,
Botvinnik,
Bronstein,
Duras,
Euwe,
Fine,
Flohr,
Grünfeld,
Keres,
Kostić,
Kotov,
Levenfish,
Lilienthal,
Maroczy,
Mieses,
Najdorf,
Ragozin,
Reshevsky,
Rubinstein,
Sämisch,
Smyslov,
Stahlberg,
Szabó,
Tartakower y
Vidmar. Para 1972 había
sólo 88 grandes maestros, siendo 33 de Rusia (Unión Soviética). Sin embargo, con
el desarrollo del juego mismo y su influencia en prácticamente todas las
culturas, para julio del 2005 había ya aproximadamente 900 grandes maestros.
Obviamente los títulos no se dan más por asignación directa. Se requiere que
el jugador candidato cumpla con algunos requisitos: el "rating", de un gran
maestro tiene que ser o haber sido, al menos en alguna etapa de su carrera, de
2500 puntos Elo. Kasparov, por ejemplo, para tener una idea comparativamente,
tiene un Elo de 2830 puntos, el más alto alcanzado jamás e incluso todavía no ha
sido superado por nadie, pues como es bien sabido, el azerbayano se retiró del
ajedrez competitivo en 2005. Igualmente, el candidato debe obtener una cantidad
de puntos específicos en la justa en la que participa, cifra que se basa en el
Elo promedio del torneo. Esta actuación tiene que repetirla dos o tres veces, en
diversos torneos. Existen algo más de 25 categorías de campeonatos. La categoría
1 es la más baja para una justa con derecho a títulos internacionales. Los
jugadores más fuertes del mundo generalmente compiten en torneos de elite, cuya
categoría en general suele ser 20, 21, o más.
Cabe señalar que el rating no es una medida de recompensas y castigos, sino
que estamos hablando de una medida puramente estadística. El cálculo del mismo
no es muy difícil, pero para hacerle a los ajedrecistas la vida más cómoda, se
han escrito algunos programas que hacen estas matemáticas. Yo escribí hace
tiempo mi propia versión de una calculadora de rating, a la cual incorporé ahora
el calculo del desempeño de un jugador en un torneo (llamado, en inglés, performance),
de acuerdo a lo que teóricamente tenía que hacer y lo que realmente hizo.
Este cálculo del desempeño funciona así: el desempeño será el promedio del
rating de los rivales más cuatrocientas veces la diferencia entre los triunfos
del jugador y sus derrotas, dividido por el número total de partidas jugadas.
Expresado como ecuación tenemos:
Desempeño = Rating
Promedio + (400 * ((ganados –
perdidos) / partidas
jugadas))

Esto significa que si usted hace el 50% de los puntos en un evento, el
desempeño es simplemente el promedio del rating de sus adversarios. Si usted
obtiene una puntuación perfecta, entonces su desempeño será el rating promedio
de los rivales más cuatrocientos puntos. A quien le interese, simplemente pídame
el software a

y se lo enviaré gratuitamente.