Platón afirmó que el ajedrez fue creado por el dios egipcio Thot

por Uvencio Blanco Hernández
29/07/2020 – Platón, antiguo filósofo griego, cuyas obras han impactado a la civilización occidental hasta nuestros días, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles; sostuvo que el ajedrez o “petteia” tenía su origen en una ciudad egipcia vecina y que había ingresado en territorio griego entre los siglos V a IV a. C. En dicha obra, se puede leer: "Me contaron que cerca de Naucratís, en Egipto, hubo un Dios, uno de los más antiguos del país, el mismo á que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis. Este Dios se llamaba Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados, y, en fin, la escritura”. Artículo por el Dr. Uvencio Blanco. | Gráfico: Nadja Wittmann (ChessBase)

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El Ánfora de Exekias

La ciudad del Vaticano alberga diez museos más importantes del mundo de la arqueología; todos conteniendo obras de arte pertenecientes a épocas muy remotas de la civilización humana.

Específicamente, en el Museo Gregoriano, fundado por el papa Gregorio en el año 1839, ampara en sus nueve salas, una significativa cantidad de objetos y monumentos traídos de Egipto por la mayoría de los emperadores romanos. Otra parte de ellos, proviene de la propia Roma y de Villa Adriana en Tivoli, ubicada a unos 30 kilómetros de la misma.

Entre las piezas más destacables se encuentran las estatuas del Serapeum de la villa de Adriano en Tivoli; la estatua de la Reina Tuaa, la madre de Ramsés II. Igualmente, momias egipcias, sarcófagos, estatuas, joyas. inscripciones jeroglíficas y jarrones.

Entre los jarrones allí exhibidos, sobresale el Ánfora de Exekias. La misma, representa a Aquiles y Áyax jugando a los dados; una obra maestra ejecutada mediante la técnica de “figuras negras” que ha sido datada entre los años 540-530 a. C.; esto es, durante el período arcaico.

11908 - Vatican - Etruscan Museum (3482657480)

Autor: Xiquinhosilva; Fuente Vaticano - Museo Etrusco

Precisamente esta ánfora del museo Gregoriano del Vaticano, representa un alto límite en la historia del arte cerámico griego, al mostrar a dos de los más grandes de sus guerreros, divirtiéndose al pie de las murallas de Troya.

Según algunos especialistas, ese momento sugiere que los juegos de mesas, similares a algunos de los actuales como el backgammon, las damas, los dados y quizás, el ajedrez, fueron pasatiempo favorito de los antiguos griegos. Inclusive, con tableros tallados en madera o piedra; algunos de ellos, grabados en el propio suelo.

En esta dirección hay arqueólogos que opinan que, en el templo consagrado a la protectora de la ciudad de Atenas, la diosa Atenea, llego a jugarse en sus espacios aledaños.

Otros juegos de mesa conocidos para la época eran el Tavli, similar al backgammon y el Pentagrama.

Platón, Fedro y el ajedrez

Aquí es importante señalar que Platón (427 – 347 a.C.), antiguo filósofo griego, cuyas obras han impactado a la civilización occidental hasta nuestros días, fundador de la Academia, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles; sostuvo en su obra Fedro -escrita haca el año 370 a.C., que el ajedrez o “petteia” tenía su origen en una ciudad egipcia vecina y que había ingresado en territorio griego entre los siglos V a IV a. C.

En dicha obra, se puede leer:

“Me contaron que cerca de Naucratís, en Egipto, hubo un Dios, uno de los más antiguos del país, el mismo á que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis. Este Dios se llamaba Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados, y, en fin, la escritura”.

Aunque como consecuencia de una posible traducción defectuosa, como afirman algunos estudiosos, quizás el termino correcto pudo haber sido damas y no ajedrez; lo cierto es que esta hipótesis revela que –probablemente- el origen del juego de ajedrez se encuentra en Egipto y consiguiera remontarse a más 1500 años antes de nuestra era.

Esta afirmación de Platón no puede ser considerada temeraria, ya que la mayor parte de las relaciones, culturales y comerciales de la Grecia de aquella época, estaban conectadas con Egipto y no con China, India o Persia.

Además, ya henos afirmado que precisamente Egipto, es la única región del mundo donde existe la mayor cantidad de imágenes y esculturas de madera en estrecha relación con el tablero de ajedrez.

Apoyando esta conjetura, Lafora (1960) añade que, entre los griegos, Platón sostuvo que el juego de ajedrez fue inventado por el dios egipcio Thot. Esto se explica como consecuencia de la probabilidad de haber adquirido el conocimiento del juego por los griegos de su tiempo, en particular por aquellos que viajaron por Asia Menor y Asiria, regiones en las que los griegos mantenían estrecha relación con Egipto.

Siendo así, es probable que los griegos aprendieran de los asirios y después de los romanos. Más tarde, hacia los siglos II y III, los egipcios llevaron el juego de ajedrez a la India y China y posteriormente, lo extendieron a través de algunas rutas comerciales.

Pérez de Arriaga y el valioso legado de su coterráneo Brunet i Bellet

En este sentido, el investigador español Joaquín Pérez de Arriaga (Bilbao, 1932), refiere que José Brunet i Bellet en su libro "El Ajedrez: investigación sobre su origen” (Barcelona - España, 1890), nos legó una interesante obra dedicada a conocer el origen del ajedrez.

En la referida obra, Brunet i Bellet desarrolló y documentó la hipótesis de que el ajedrez tuvo su origen en Egipto; trasladándose luego hacia a Grecia y Roma, para más adelante diseminarse por la India y Persia.

Su brillante y extensa exposición, apoyada por las distintas pruebas de las que dispuso, no dejaba lugar a dudas. Como es natural, las siguientes consideraciones son deudoras de lo expuesto por este autor y se ha contado con algunos datos de nuevos hallazgos arqueológicos, históricos o cronológicos que coadyuvan a la coherencia de su presunción.

En este sentido, Pérez Arriaga sostiene que, en el caso de Egipto, los restos arqueológicos que ahora tenemos a nuestra disposición, nos obligan a considerar su antigüedad desde las primeras dinastías, hacia el año 3.000 a.C.; ¡hace 50 siglos!, hasta el momento en que tiene lugar la invasión musulmana; esto es en torno al año 640 en el que los juegos que podemos llamar preajedrez serán una importante aportación.

Cuando se habla del preajedrez egipcio, no hay que olvidar que existían numerosas posibilidades, según nos demuestran los restos arqueológicos disponibles con tableros cuadrados de número de casillas distintas, rectangulares, redondos u otras formas irregulares y –posiblemente- también con distintas reglas de juego. Ese es el patrimonio de juegos de tablero que los egipcios transmitieron a los musulmanes y que éstos organizaron en un conjunto de juegos que posteriormente incorporaron a su cultura.

Por ejemplo, el panel de la tumba de Hezyre en Saqqara es el resto arqueológico más antiguo que se conserva relacionado con un posible juego de tablero, ya que puede verse al difunto ante un tablero, con una especie de piezas altas, con un rival del más allá que el artista no se atreve a representar; tal y como sucederá en las pinturas de las tumbas en siglos posteriores; por ejemplo, la de Nefertari.

Pérez Arriaga nos informa que Hezyre era un funcionario de alto rango y murió gobernando el faraón Zóser (–2.667 a –2.648) de la Dinastía III (–2.686 a –2.613); y la tumba puede fecharse hacia el año 2.650 a.C.; lo que nos permite suponer que ese tipo de juegos de tablero con piezas altas ya se practicaban durante las primeras dinastías, hacia el año 3.000 a.C.

Además, coincide con Brunet i Bellet quien supone que los griegos y romanos aprendieron a jugar al ajedrez en Egipto, en el ejercicio de su dominio en este país durante tres siglos; mucho antes de la llegada de los árabes. Su argumento se basa en piezas y tableros pintados dentro de las cajas de momias en las tumbas de los faraones, en una serie de monumentos antiguos egipcios y columnas. Considera también que entre 3000 y 3500 años a.C. este juego se generalizó en gran medida en Egipto.

Probablemente sea por estas consideraciones, que cuando se habla del preajedrez (o, protoajedrez) en Egipto, hay que recordar la reflexión de José Ortega y Gasset en su obra “El Espectador”: “nosotros, en cuanto jugadores de ajedrez, somos el futuro de Egipto”.

Fuentes:




Uvencio Blanco Hernández, Venezuela. Comisión Mundial de Ajedrez para las Escuelas FIDE Entrenador y organizador.
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