¿Qué peligro tiene la vida en general?

por Frederic Friedel
12/06/2024 – En esta sección comparamos los riesgos que entraña jugar una partida de ajedrez en comparación con otras actividades que puede realizar una persona. Por ejemplo, recorrer 40 kilómetros en bicicleta, correr un maratón, escalar el monte Cervino o casarse con Enrique VIII. La evaluación se da en unidades de micromort, que pueden utilizarse para calcular de forma general los riesgos a los que se exponen las personas en la vida cotidiana. Artículo por Prof. Dr. Christian Hesse y Frederic Friedel. | Imagen: Willie Benegas Doug Pierson en Mountainmadness.com

The surprising 3.d3 against the Caro-Kann The surprising 3.d3 against the Caro-Kann

We boldly confront the Caro-Kann Defense with the upcoming move 1.e4 c6 2.Nf3 d5 3.d3!? With this highly strategic choice, we disrupt Black’s typical patterns and comfort zones and enter an early endgame full of chances for you.

Más...

Statistical risk assessment

Por Prof. Christian Hesse y Frederic Friedel

Tal y como informamos en la primera parte de esta serie de artículos, intentaremos evaluar el riesgo de jugar al ajedrez, utilizando una unidad desarrollada por Ronald Howard en la década de 1970. Se llama micromort: «micro» significa una millonésima parte, y «mort» es la palabra francesa para muerte. Por tanto, un micromort es una millonésima parte de la muerte estadística. Si un millón de personas están expuestas a un riesgo de esta magnitud, por término medio morirá una de ellas. Los estadísticos y matemáticos utilizan el micromort para cuantificar el concepto de riesgo. 

Para entender esta minúscula porción de riesgo, es mejor desglosarla al nivel de una sola persona: un micromort es el riesgo de un varón de 25 años de Europa Central de levantarse por la mañana y no sobrevivir al día, por la razón que sea. Eso le ocurre a uno de cada millón de jóvenes de 25 años. Para las mujeres de 25 años el riesgo es ligeramente inferior. Y en otras partes del mundo también es diferente: ligeramente superior o inferior, según el lugar.

El riesgo diario para un varón de 25 años en Europa Central se duplica cada siete años. A los 32 años es de dos micromort, a los 39 de cuatro micromort. A los 60 años es de aproximadamente 30 micromort. A los 90, te enfrentas a 500 micromort y a los 100, tienes 1500 micromort en tu contra, todos los días. Curiosamente, ese es casi exactamente el riesgo al que se enfrenta un recién nacido el primer día de su vida (de nuevo en Europa Central). Si el recién nacido sobrevive a este primer día, el riesgo desciende drásticamente al principio, y luego más lentamente, hasta alcanzar un mínimo de un cuarto de micromort a los diez años. A partir de esa edad, empieza a aumentar de nuevo.

También se puede medir el riesgo de determinadas actividades en la escala de micromortes según los datos. Fumar tres cigarrillos añade un micromort al riesgo diario. Y fumar 30 cigarrillos diarios durante 40 años acorta la esperanza de vida una media de diez años. Si desglosamos las estadísticas de cigarrillos a un solo cigarrillo, cada cigarrillo acorta la vida unos 10 minutos. Así, con 30 cigarrillos al día durante 40 años a partir de los 17, la esperanza de vida se sitúa en el mismo nivel que en el siglo pasado.

Hoy en día, la esperanza de vida media de la población mundial es de 73,2 años, según datos de la OMS. Esto supone un enorme aumento del 25% respecto a 1975, cuando sólo era de 59 años en todo el mundo. En África incluso se logró un aumento de casi el 25% entre los años 2000 y 2023.

Estadísticamente, las siguientes actividades aumentan el riesgo en un micromort:

  • Viajar en avión durante 7000 millas
  • Viajar en tren durante 6000 millas
  • Conducir un coche durante 300 millas
  • Conducir una motocicleta durante 25 millas
  • Recorrer 10 millas en bicicleta
  • Pasar 3 horas en una mina de carbón
  • Beber agua de Miami durante un año
  • Vivir a menos de 30 km de un reactor nuclear durante 15 años
  • Comerse 100 filetes a la brasa

Otros riesgos que provocan un aumento de la puntuación micromort son:

  • Correr un maratón: 8 micromort
  • Saltar en paracaídas (por salto): 7 micromort
  • Salto BASE (por salto): 430 micromort
  • Dar a luz por cesárea: 170 micromort
  • Someterse a una operación de bypass 16.000 micromort
  • Escalar el Cervino: 2840 micromort
  • Intentar ascender al Everest: 38.000 micromort
  • Casarse con Enrique VIII: 500.000 micromort

Entonces, en términos de micromort, ¿cómo de peligrosa es una partida de ajedrez?

Como no queremos limitarnos a hacer conjeturas, sino utilizar un modelo estadístico y datos para una aproximación basada en datos, nos centramos primero en las partidas de grandes maestros. Hacemos esto porque los mejores datos para nuestros propósitos están disponibles para las partidas «lentas», de ajedrez clásico, de grandes maestros. No se tienen en cuenta las partidas rápidas, relámpago o por internet, sino sólo aquellas con controles de tiempo largos. Supongamos que tales partidas tienen una duración media de cuatro horas.

Además, en 1950 había 27 grandes maestros, en la actualidad hay 2065 grandes maestros. Supongamos que el aumento del número de grandes maestros a lo largo de estos 75 años ha sido lineal y no polinómico o exponencial.

Supongamos además que la mayoría de los GM juegan entre 50 y 100 partidas lentas al año y, por tanto, tomemos el punto medio de 75 como el número medio de partidas lentas jugadas por los GM al año. Supongamos también que esta media de 75 partidas lentas al año para un GM medio es válida para todo el periodo de 75 años desde 1950 hasta 2024.

Y, por último, supongamos que el 90% de las partidas que juega un GM son contra otros GM y sólo el 10% contra MI o jugadores de menor categoría.

Para un profano en la materia, parecen muchas suposiciones, cada una de las cuales es susceptible de error y, por lo tanto, se desviará en cierta medida. Y algunas incluso pueden ser muy erróneas. Por lo tanto, uno podría pensar que los cálculos basados en todos estos supuestos inexactos serán aún más inexactos en vista de la propagación de errores con intensificación de errores o incluso explosión de errores.

Sin embargo, no será así, ya que algunas de las estimaciones dadas subestiman el valor real y otras probablemente lo sobreestimen. Por lo tanto, lo más probable es que no se produzca una superposición de errores, sino una compensación y reducción de errores. 

Supongamos que hubo cinco grandes maestros que murieron durante una partida de ajedrez (o tras ella), a saber, Bogoljubow, Simagin, Purdy, Bagirow y Gipslis, todos los cuales fallecieron por un ataque al corazón o un derrame cerebral durante una partida o poco después. Con estas suposiciones, el riesgo de que un GM juegue una partida lenta y muera es de 0,9 micromort, que redondeamos a 1 micromort.

Comparamos esta cifra con el riesgo que corre el público en general de morir de un ataque al corazón o un derrame cerebral. Para Alemania, este riesgo es de 2,4 micromort al día. Para toda la población de la Unión Europea, es de 6,6 micromort. Para la población de EE.UU. es de sólo 1,9 micromort.

Suponiendo además que para un maestro internacional e incluso para los jugadores aficionados, la tensión emocional y por lo tanto también física del cuerpo (especialmente el corazón y el cerebro) durante una partida lenta es más o menos comparable a la de los GM, se podría tomar esta aproximación de riesgo de 1 micromort también para los ajedrecistas que no son GM. Al menos podemos suponer que probablemente no sea mayor que eso.

Dicho de otro modo, se puede concluir para Alemania y EE.UU. que el riesgo de morir de un ataque al corazón o un derrame cerebral inducido por una partida lenta de ajedrez es menos de la mitad en comparación con pasar el tiempo correspondiente no en el tablero de ajedrez, sino viviendo un día normal con sus correspondientes riesgos cotidianos de ataque al corazón y derrame cerebral. Así que, en este sentido, el ajedrez es bueno para nosotros y reduce claramente los riesgos.

En la tercera parte de esta serie examinaremos, cómo afecta a la esperanza de vida jugar al ajedrez con regularidad. También especularemos sobre cómo los resultados estadísticos que obtenemos podrían explicarse por factores que están presentes en los jugadores de ajedrez en comparación con una población no ajedrecista.

Christian Hesse es doctor por la Universidad de Harvard y formó parte del profesorado de la Universidad de California en Berkeley hasta 1991. Desde entonces es Catedrático de Matemáticas en la Universidad de Stuttgart (Alemania). Posteriormente ha sido investigador visitante y conferenciante invitado en universidades de todo el mundo, desde la Universidad Nacional de Australia, en Canberra, hasta la Universidad de Concepción, en Chile.

Hace algunos años, Christian fue autor de «Expeditionen in die Schachwelt”, una colección de unos 100 ensayos que el periódico vienés Der Standard calificó de «uno de los libros sobre ajedrez más intelectualmente centelleantes y recomendables jamás escritos». El libro ha aparecido en inglés con el título The Joys of Chess. Está prologado por el excampeón del mundo Vishy Anand:

"A rich compendium of spectacular highlights and defining moments from chess history: fantastic moves, beautiful combinations, historical blunders, captivating stories, and all this embedded into a plentitude of quick-witted ideas and contemplations as food for thought."

Traducción al castellano: Nadja Wittmann (ChessBase)


Ex editor jefe de la página de noticias de ChessBase en inglés. Estudió Filosofía y Lingüistica en las universidades de Hamburgo y Oxford. Del mundo académico pasó al periodismo científico, produciendo documentales para la televisión alemana. En 1986 fue uno de los fundadores de ChessBase.
Debate y comentarios Envíe sus comentarios a los editores