
Tras el colapso de la Unión Soviética, la Federación Rusa de Ajedrez se encargó de mantener un alto estándar en sus competiciones nacionales para mantener a sus jugadores motivados localmente. El formato de la Superfinal pasó de un torneo abierto a uno por eliminación y, finalmente, a un cerrado entre doce jugadores (el número de participantes varió entre 2011 y 2014). De hecho, Garry Kasparov ganó el primer cerrado nacional hace ya catorce años. La lista de ganadores también incluye a Sergei Rublevsky, Ian Nepomniachtchi, Alexander Grischuk y, por supuesto, Peter Svidler.
Por lo tanto, llegar a ser parte del campeonato nacional es algo importante para los jugadores rusos, y el paso final para conseguirlo es la Higher League. Es por esto que no sorprender que aquellos que estaban cerca de la punta en la segunda mitad del torneo hayan comenzado a calcular sus chances ronda a ronda, evaluando cuidadosamente cuándo arriesgarse y cuándo elegir una opción más segura.
Tras su impresionante 4½/5 inicial, no era difícil predecir cuál sería la estrategia de Alexey Sarana. El joven de 18 años empató el resto de sus partidas para quedar primero y obtener un pase a su primera Superfinal. La magnitud de su logro puede ser ilustrada fácilmente por el hecho de que todos los rivales que enfrentó tenían un rating más alto que el suyo (de hecho, comenzó el torneo en la parte baja del listado por rating). Los ajedrecistas rusos ya afianzados en la élite con seguridad recordarán este hecho cuando tengan que enfrentar al debutante en el evento final.
Sarana no cedió en la segunda mitad del torneo | Foto: Dmitry Kryakvin / Federación Rusa de Ajedrez
Sarana no fue el único que sumó los 6½ puntos necesarios para asegurarse un boleto a la final sin necesidad de calcular las valoraciones de desempates. Grigoriy Oparin alcanzó al líder en la séptima ronda y empató sus últimos dos encuentros para llevarse la medalla de plata. Su victoria con negras sobre Pavel Ponkratov estuvo llena de emoción. Oparin, de hecho, estaba perdiendo según los módulos en algún momento de la partida, pero la posición abierta del rey blanco fue el factor clave al final:
Ponkratov acaba de jugar 33.Dc3, cubriendo la casilla a1, pero las negras solo necesitan a la dama y el alfil para dar mate. Oparin jugó 33...Ta1! de cualquier manera y Ponkratov abandonó. Tras 34.Dxa1, una secuencia de jaques termina en mate: 34...Df3+ 35.Rg1 Af2 36.Rf1 Ag3+ 37.Rg1 Df2+ 38.Rh1 Dxh2#.
Grigoriy Oparin y su oponente de la séptima ronda, Mikhail Kobalia, clasificaron a la Superfinal de este año | Foto: Dmitry Kryakvin / Federación Rusa de Ajedrez
En condiciones tan luchadas, es natural que los últimos puestos clasificatorios se hayan decidido de acuerdo a los criterios de desempate. Este año, seis jugadores empataron con 6/9 puntos y solo tres de ellos irán a Satka a jugar la Superfinal. El que se llevó la medalla de bronce, además del pase, fue Ernesto Inarkiev. Para él, esta será su séptima participación en el principal torneo de Rusia, su tercera de forma consecutiva. Aunque no se destacó en las últimas dos ediciones, con seguridad todavía recuerda el tercer puesto que alcanzó en 2006.
La victoria clave de Inarkiev llegó en la octava ronda, cuando superó a Igor Lysyj en 29 jugadas después de atacar al rey enemigo desde el comienzo de la partida. Vale la pena reproducir todo este encuentro:
Ernesto Inarkiev es un regular de las Superfinales | Foto: Dmitry Kryakvin / Federación Rusa de Ajedrez
Los tres medallistas terminaron invictos, mientras que los otros dos clasificados a la final tuvieron que sobreponerse tras una derrota en algún punto del evento. Denis Khismatulin cayó ante Sarana en la ronda cuatro, mientras que Mikhail Kobalia se recuperó de una derrota contra Oparin en la ronda siete con una victoria ante la conocida Defensa Caro-Kann de Alexey Dreev. En la posición final, las negras simplemente no pueden salvar a su caballo:
Esta será la sexta Superfinal de Khismatulin, mientras que Kobalia debutará en el prestigioso torneo al igual que el joven Sarana.
Oksana Gritsayeva jugó un torneo ejemplar y se quedó con el claro primer puesto después de ganar cinco y empatar cuatro partidas. Además de la medalla de oro, se llevó 36 puntos de rating, lo que la acerca a la marca de los 2400. La jugadora de 38 años desplegó un juego posicional sólido para superar a sus oponentes.
Oksana Gritsayeva fue la clara ganadora | Foto: Dmitry Kryakvin / Federación Rusa de Ajedrez
Dos Anastasias terminaron a medio punto de la ganadora y ambas incluyeron impresionantes rachas en sus desempeños. Anastasiya Protopopova ganó cinco partidas consecutivas entre las rondas tres y siete, mientras que Anastasia Bodnaruk terminó el torneo con una racha de cinco victorias seguidas para clasificar a su sexta Superfinal consecutiva. La victoria final de Bodnaruk sobre la líder del arranque Elena Tomilova fue una aguda Francesa con enroques en flancos opuestos:
Tomilova, quien arrancó con cuatro victorias, no tuvo una buena segunda mitad, pero obtuvo un lugar en la final de cualquier manera. Alisa Galliamova fue la otra participantes que terminó con 6/9 y clasificó.
Bodnaruk, Gritsayeva y Protopopova recibiendo sus trofeos | Foto: Dmitry Kryakvin / Federación Rusa de Ajedrez