Trump y la desclasificación E.T.

por Uvencio Blanco Hernández
24/02/2026 – La relación entre ajedrez, exopolítica y poder abre un territorio donde la especulación cultural se cruza con la geoestrategia contemporánea. Desde teorías sobre un origen extraterrestre del juego hasta recientes declaraciones de líderes políticos sobre fenómenos no identificados, el texto explora cómo el tema OVNI se reconfigura como asunto de soberanía, control narrativo y estabilidad global. El ajedrez aparece así como metáfora y lenguaje en debates que van mucho más allá del tablero. | Imágenes (IA): Uvencio Blanco

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E.T., exopolítica y ajedrez

Desde muy joven he mostrado interés por el tema extraterrestre. Al principio, con lecturas sobre eventos relacionados con avistamientos ovnis (ahora llamados UAPs o FANIs), luego con un campo más amplio, como la naciente exopolítica a finales del siglo pasado y, más recientemente, con las interacciones entre Entidades No Humanas (ENH) y figuras prominentes de la política, la religión, la ciencia y la tecnología.

Inclusive, aproximaciones al campo del ajedrez mediante la teoría de que el juego pudo tener un origen extraterrestre, expuesta por figuras como el gran maestro soviético-estadounidense Eduard Gufeld (1936-2002) y, posteriormente, por el expresidente de la República de Kalmukia y miembro de la Duma rusa, Kirsan Ilyumzhinov.

Entre bromas, el maestro Gufeld argumentaba en su libro Ajedrez: La búsqueda de la Mona Lisa que alienígenas regalaron el juego a los humanos hace milenios para que el ajedrez fuera el lenguaje de comunicación en un futuro encuentro y agregaba que el estudio de ajedrez titulado «La danza del elefante» era una prueba de la alta tecnología y genialidad alienígena.

Por su parte, Kirsan Ilyumzhinov, quien ejerció la presidencia de la FIDE entre 1996 y 2018, afirmó haber sido abducido por extraterrestres desde su residencia en Moscú en 2009.

Ellos le habrían enseñado que el ajedrez tiene un origen espacial y es un «juego cósmico». Él argumenta que la rápida expansión mundial del juego, incluso en la antigüedad, sugiere un origen superior. (ChessBase, 20/10/2023).

Con solo dos palabras

Ocurre que hace pocos días el expresidente de los Estados Unidos Barack Obama encendió un debate histórico relacionado con teorías conspirativas, encubrimientos, evidencias y hechos reportados sobre seres y tecnologías no humanas.

Según DW (Felipe Espinosa Wang, 17/02/2026), «son reales», respondió Barack Obama cuando el podcaster Brian Tyler Cohen le preguntó sobre vida extraterrestre. Obama luego aclaró que se refería a sus creencias personales y reveló: «Pero yo no los he visto. No los tienen retenidos en el Área 51. No hay ninguna instalación subterránea, a menos que exista una enorme conspiración y se lo hayan ocultado al presidente de Estados Unidos».

Al ser interrogado sobre este asunto, el presidente Donald Trump expresó que Obama había revelado información clasificada sobre extraterrestres, hecho que terminó de disparar las alarmas de la opinión pública. Pero, horas después, ocurrió lo inesperado: lejos de insistir en mantener el «secreto mejor guardado del gobierno», ordena al Gobierno que haga públicos los archivos sobre ovnis.

En su página de X Trump escribió:

En vista del gran interés mostrado, ordenaré al Secretario de Guerra y a otros Departamentos y Agencias pertinentes que inicien el proceso de identificación y divulgación de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados (OVNI), así como cualquier otra información relacionada con estos asuntos tan complejos, pero sumamente interesantes e importantes. ¡Que Dios bendiga a América!

Ahora bien, obsérvese que —quizás por vez primera— un presidente de los EE. UU. incorpora en su narrativa el término «vida extraterrestre». Asimismo, de ser firme esta decisión, ¿cuándo y qué alcance real tendrá dicha desclasificación?

Una historia reciente

En agosto de 2025, el Dr. Jon Kosloski, director de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) del Pentágono, reveló que, a pesar de haber investigado más de 1.600 reportes de ovnis y haber resuelto el 98% con explicaciones convencionales, admite que «existen casos que genuinamente lo desconciertan a él y a toda la comunidad de inteligencia». Y agregó que «hay casos interesantes que, con mi formación en física e ingeniería y mi tiempo en la comunidad de inteligencia, no entiendo».

En esa misma fecha, la congresista Anna Paulina Luna ha emergido como una de las voces más abiertas en el Congreso sobre el fenómeno extraterrestre. Afirmó que algunos UAP podrían corresponder a seres interdimensionales y asegura haber visto fotografías clasificadas de aeronaves que no fueron creadas por la humanidad. Relató una experiencia directa en la Fuerza Aérea, donde un piloto de F-16 quedó superado por un objeto desconocido.

Subrayó el estigma que enfrentan los militares al reportar estos casos, pues arriesgan su carrera y autorizaciones de seguridad. Además, vinculó ciertos fenómenos con referencias en textos bíblicos antiguos o apócrifos, sugiriendo que la humanidad ha registrado estas presencias desde tiempos remotos.

En conjunto, sus declaraciones exigen mayor transparencia gubernamental y reconocen que los UAP podrían representar tecnologías o entidades no humanas.

Asimismo, en una entrevista concedida por Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos, declaró creer en la posibilidad de vida extraterrestre y se comprometió a compartir información con el público en el futuro.

La jefa de Inteligencia de la administración Trump rompió el silencio al decir que «hay fenómenos sin explicación, como los drones avistados en New Jersey …y, cuando llegue el momento, diremos la verdad».

¿A cuál verdad se refiere Gabbard? ¿Existe una verdad sobre este tema, que la opinión pública desconoce?

Funcionarios del segundo gobierno de Donald Trump (2025– 2028) que cuentan con declaraciones públicas verificables sobre OVNIs/UAP o vida extraterrestre

Cargo (2025–)

Funcionario

Postura pública resumida

Enfoque dominante

«Por qué» (lectura geopolítica)

«Para qué» (función estratégica)

Presidente

Donald Trump

Dice no haber visto pruebas concluyentes de extraterrestres, pero ordenó desclasificar archivos UAP/OVNI.

Seguridad nacional + capital político

El fenómeno se enmarca como posible vulnerabilidad del espacio aéreo y como tema de alto interés social.

Proyectar control del «Estado profundo», ganar narrativa de transparencia y mantener el tema bajo autoridad ejecutiva.

Vicepresidente

J. D. Vance

Ha expresado fuerte interés personal; ha sugerido que algunos fenómenos podrían ser incluso espirituales, no solo tecnológicos.

Curiosidad abierta / cultural-estratégica

Reconoce que lo desconocido también opera en el plano simbólico y civilizatorio.

Mantener el tema en agenda sin comprometer conclusión oficial; conexión con su base sociocultural.

Directora de Inteligencia Nacional (DNI)

Tulsi Gabbard

Ha dicho que “podrían existir” y que su oficina seguirá buscando la verdad y compartiendo lo posible.

Gestión institucional de la incertidumbre

El DNI centraliza sensores, informes militares y aviación: no puede descartar el fenómeno.

Administrar la narrativa desde la inteligencia y evitar filtraciones desordenadas.

Secretario de Estado

Marco Rubio

Sostiene que los UAP deben tomarse seriamente como asunto de seguridad, sin afirmar origen extraterrestre.

Realismo securitario

Cualquier incursión aérea no identificada puede ser tecnología adversaria.

Traducir el OVNI a lenguaje aceptable del Estado: defensa e inteligencia.

Secretario de Salud (HHS)

Robert F. Kennedy Jr.

Se declara agnóstico, pero promueve transparencia gubernamental sobre UAP para restaurar confianza pública.

Transparencia institucional

El misterio erosiona la legitimidad del Estado moderno.

Usar apertura informativa como herramienta de cohesión social.

Funcionarios clave sin postura pública registrada

Pete Hegseth – Secretario de Defensa.- Ejecutor administrativo del proceso de desclasificación, pero sin opinión personal pública sobre extraterrestres.

Otros miembros del gabinete participan técnicamente en la recopilación de datos UAP (Defensa, DHS, Energía), pero no han emitido declaraciones propias sobre vida extraterrestre.

Desde una lectura estrictamente estratégica:

Ningún funcionario del segundo gobierno de Trump afirma oficialmente presencia extraterrestre. Todos los posicionamientos convergen en un mismo marco:

El fenómeno UAP es tratado como:

1. Problema de soberanía del espacio aéreo

2. Riesgo tecnológico potencial (China/Rusia/actores no estatales)

3. Vector psicológico y cultural de alto impacto social

Es decir:

No es un tema cosmológico.

Es un tema de poder.

En un sistema internacional donde la unipolaridad estadounidense intenta resistir el avance multipolar, el fenómeno OVNI/UAP se reinterpreta como:

Posible brecha de defensa

Posible ventaja tecnológica adversaria

Posible catalizador de inestabilidad cognitiva colectiva

Por eso la línea común del gobierno es:

Investigar

Centralizar información

Controlar narrativa

No validar hipótesis extraterrestres

Cuestión de poder

En nuestro podcast «Mensajeros del conocimiento», transmitido por el canal de YouTube de fecha 7/09/2025, presentamos el episodio 20: «Donald Trump y el tema de la desclasificación». Allí expresamos que:

No se puede predecir con certeza si el presidente Donald Trump desclasificará archivos secretos sobre OVNIS o reconocerá la existencia de inteligencias extraterrestres durante su mandato actual. La desclasificación de documentos de seguridad nacional es un proceso complejo que depende de múltiples factores, incluyendo consideraciones de seguridad, presiones políticas y la necesidad de mantener la confidencialidad de ciertas fuentes y métodos. Aunque el presidente Trump ha mostrado interés en el tema, como lo demuestran sus acciones en su primer mandato (creación de la Fuerza Espacial y la solicitud de informes de inteligencia sobre avistamientos), esto no garantiza que vaya a tomar una decisión de este tipo. La desclasificación podría tener repercusiones significativas en la seguridad nacional y las relaciones internacionales, lo que hace que cualquier decisión al respecto sea extremadamente delicada. En última instancia, que se tome una medida de este tipo dependerá de la evolución de las circunstancias y de un análisis de los posibles riesgos y beneficios.

Una pregunta pertinente

Entonces, en línea con lo expresado por Gabbard, en dicho episodio planteamos una pregunta adicional: dados los antecedentes del presidente Donald Trump respecto a sus ocasionales opiniones sobre este tema la fundación de la Fuerza Espacial de los EE.UU., a su solicitud de un Informe de los Servicios de Inteligencia sobre los avistamientos de OVNIS en 2020 y la posibilidad de existencia de Inteligencias Extraterrestres, ¿existe la posibilidad de que sea él, Donald Trump, quien, en cualquier momento de su mandato 2025 – 2028, desclasifique los archivos secretos sobre este asunto de seguridad nacional y reconozca la existencia de estas inteligencias ante el mundo?

Supuestos

Para tratar de dar respuesta a tal interrogante, comencemos haciendo un breve análisis de las suposiciones implícitas, presentes en la misma. El planteamiento presupone varias suposiciones que no son necesariamente ciertas:

La primera: que Donald Trump, por sus antecedentes con la Fuerza Espacial y su interés en los ovnis (UAP, según la terminología actual), tiene un conocimiento más profundo o un plan específico para desclasificar información sobre inteligencias no humanas.

Si bien es cierto que Trump creó la Fuerza Espacial y solicitó un informe sobre ovnis, la creación de la Fuerza Espacial se justificó públicamente por la necesidad de una rama militar dedicada a la guerra espacial, no por el contacto con alienígenas.

La solicitud de informes sobre UAPs es una tendencia bipartidista y un mandato del Congreso que comenzó con la Ley de Autorización de la Defensa Nacional de 2021, después de que Trump dejara el cargo.

Es posible que el interés de Trump sea genuino, pero no necesariamente indica que tenga más información o una agenda de desclasificación que otros presidentes.

La segunda: que los «archivos secretos» contienen una revelación definitiva y tangible sobre la existencia de inteligencias extraterrestres.

Esta es la suposición más grande y, posiblemente, la más débil. A pesar de décadas de especulación y testimonios, no hay evidencia pública verificada de que el gobierno de los Estados Unidos posea pruebas irrefutables de contacto alienígena, tecnología extraterrestre o cuerpos no humanos.

Los informes de inteligencia desclasificados hasta la fecha, como el de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, se centran en fenómenos aéreos no identificados que podrían tener explicaciones convencionales (sensores defectuosos, drones avanzados de otros países, etc.) y reconocen que la falta de datos completos impide una conclusión definitiva. La desclasificación de archivos podría no conducir a una revelación, sino simplemente a más preguntas.

La tercera: que Trump tendría acceso completo y sin restricciones a los archivos secretos sobre inteligencias extraterrestres.

Esto asume que toda la información está centralizada, que no está compartimentada y que el presidente de los Estados Unidos tiene poder total sobre su divulgación.

En la práctica, muchas operaciones están bajo control de entidades deep state (o estado profundo, como la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad o contratistas privados) y pueden estar legalmente blindadas.

La cuarta: que Trump tiene la voluntad política de desclasificar esta información. Aunque en 2020 él promovió el informe UAP y creó la Fuerza Espacial, no está claro si su interés es genuinamente exopolítico o meramente estratégico/militar.

La quinta: que el reconocimiento público de inteligencias extraterrestres es factible sin consecuencias geopolíticas, sociales o económicas mayores.

Esto supone una aceptación global inmediata o racional, lo cual está lejos de ser evidente.

La sexta: que existe información sustancial y verificable que pueda ser desclasificada. Esto parte de la hipótesis —no confirmada— de que los gobiernos realmente poseen pruebas concluyentes de inteligencias no humanas.

Contraargumentos

Ahora bien, ante esta expectativa de potencial desclasificación documental por parte de la administración Trump, evaluemos los siguientes contraargumentos:

1ro. «Si Trump no lo hizo en su primer mandato, ¿por qué lo haría ahora?»

Su administración entre 2017 y 2021 fue caótica, y si bien impulsó ciertas iniciativas, nunca llegó a desclasificar nada relevante. Eso sugiere una falta de interés profundo o una imposibilidad operativa.

2do. «El interés de Trump es populista, no científico»

Su interés en la Fuerza Espacial y en los ovnis podría ser una forma de conectar con una parte de su base electoral que se siente atraída por temas de conspiración y misterio, sin una intención real de desclasificar información que pueda tener implicaciones de seguridad nacional.

3ro. «En un sistema democrático, como el de los Estados Unidos, la desclasificación real no depende solo del presidente»

Hay estructuras de poder permanentes (inteligencia, defensa, contratistas) que operan al margen del ciclo político. La teoría del «presidente como marioneta» en ciertos temas de seguridad puede tener fundamento.

La desclasificación es un proceso burocrático y legal, no una decisión unipersonal. Un presidente no puede simplemente «ordenar» la desclasificación de todos los archivos de la noche a la mañana.

Existen protocolos de seguridad, leyes que protegen fuentes y métodos, y agencias como la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad y el FBI que se resistirían a una desclasificación masiva sin una justificación clara.

El presidente Trump podría enfrentarse a una oposición institucional masiva.

4to. «La amenaza de desestabilización global»

Una revelación de esta magnitud podría causar pánico, colapso de religiones y sistemas de creencias, y una desestabilización global sin precedentes. A menos que haya una amenaza inminente y palpable que justifique la revelación, un presidente, incluso uno con un historial de romper normas, probablemente priorizaría la estabilidad sobre la desclasificación.

5to. «La falta de evidencia contundente»

¿Qué desclasificaría exactamente? Desclasificar archivos que solo contienen avistamientos no confirmados o informes y declaraciones ambiguas podría ser contraproducente, ya que podría percibirse como una maniobra política vacía.

6to. «Desclasificar sería un suicidio político»

Un anuncio así traería consecuencias catastróficas: desestabilización religiosa, mercados, relaciones internacionales, etc. ¿Sería Trump, un político pragmático, quien voluntariamente desataría eso?

Factores clave

Por otra parte, la lógica de la propuesta sugiere una conexión directa entre el interés de Trump, su poder presidencial y la posibilidad de desclasificación. Si bien esta conexión no es inherentemente incorrecta, ignora varios factores clave:

Primero: el rol del Congreso. El impulso para la transparencia en este tema proviene en gran medida del Congreso, no del ejecutivo.

Políticos como Marco Rubio, quien, durante el primer mandato de Trump, fuera presidente de la Comisión de Seguridad del Congreso de los Estados Unidos y ahora su secretario de Estado, y Chuck Schumer, senador demócrata por Nueva York, han sido las figuras clave.

Por lo tanto, es más probable que la presión para una desclasificación real provenga de una ley o un mandato del Congreso, y no de un capricho presidencial.

Segundo: la naturaleza del poder presidencial. Ya hemos afirmado que en los Estados Unidos, un presidente tiene un inmenso poder, pero también está limitado por las instituciones y las normas.

En el caso de información clasificada de alto nivel, estas limitaciones son particularmente fuertes. Romper con ellas podría ser visto como una traición a la seguridad nacional por parte de las propias agencias de inteligencia y el establishment militar.

Tercero: motivos para el silencio. Si la información es tan importante como para ser clasificada durante décadas, es probable que las razones para mantenerla en secreto sean igualmente poderosas. ¿Están relacionadas con la tecnología, la seguridad o algo más? Trump necesitaría una razón muy poderosa para superar esta inercia.

Entonces, si el razonamiento parte de que Trump quiere dejar una marca histórica, es plausible. Pero eso no basta. Hay una diferencia entre intención y capacidad.

Por ejemplo, ¿existe correlación entre su promoción de la Fuerza Espacial y la revelación de inteligencias no Humanas?

No necesariamente. La Fuerza Espacial se concibe más como un dispositivo geoestratégico frente a China y Rusia (esto tiene que ver con el control de satélites, defensa cibernética orbital), no como respuesta a amenazas exóticas.

Además, el argumento puede estar sesgado por el deseo de revelación más que por las señales reales de inminencia.

Perspectivas

Siendo así, ¿cuáles serían las perspectivas alternativas?

Aquí vamos a considerar algunas maneras diferentes de enmarcar esta cuestión:

1ra. El marco geopolítico

Quizá Trump podría insinuar contacto o revelación, pero solo como herramienta de presión diplomática o propaganda (por ejemplo, para forzar transparencia de otros Estados, como Rusia o China, si sospecha que ellos tienen tecnología recuperada).

2da. El marco conspirativo

Desde una visión más crítica, Trump podría ser utilizado por ciertas facciones internas para hacer una «divulgación controlada» que sirva a intereses ocultos: justificar presupuestos, militarizar el espacio o manipular a la opinión pública.

3ra. El marco cultural-teológico

Trump, con su base religiosa conservadora, podría evitar cualquier movimiento que choque con el cristianismo fundamentalista, a menos que la revelación sea presentada bajo una retórica divina o mesiánica (por ejemplo, «el elegido para revelar la verdad»).

4ta. La revelación gradual

En lugar de una desclasificación masiva, podríamos ver una revelación gradual y controlada.

Esto ya está sucediendo a través de la publicación de informes sobre UAPs por parte del gobierno. Un segundo mandato de Trump podría acelerar este proceso, pero no necesariamente culminar en una revelación definitiva.

5ta. La falsa desclasificación

Podría haber una desclasificación de archivos que parecen importantes, pero que, en realidad, son «migajas» que no revelan la verdad completa.

Esto satisfaría a algunos, pero no abordaría las preguntas fundamentales, y podría incluso servir para desviar la atención de otros problemas.

Pero también pudiéramos hablar de una sexta perspectiva: la del «pato cojo» o «lame duck», según la cual la desclasificación de estos archivos podría ser un acto de legado en la última parte de su segundo mandato, cuando ya no tenga que preocuparse por las consecuencias políticas de sus acciones.

A manera de conclusión

Pudiéramos decir que:

La hipótesis de que el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desclasifique los documentos de alto significado e impacto relacionados con la existencia de Fenómenos Aéreos No Identificados, artefactos desconocidos e Inteligencias Extraterrestres, es intelectualmente estimulante, pero es más una posibilidad remota que una probabilidad real.

¿Podría Trump intentarlo?

Sí, especialmente si su narcisismo lo empuja a querer ser «el presidente que reveló la verdad del universo».

¿Es probable?

No con los datos actuales y a pesar de haberlo anunciado y «ordenado». Estimo que la maquinaria del Estado Profundo, los intereses corporativos, los temas geopolíticos y sus implicaciones globales lo hacen altamente improbable.

Pero, si algo ocurre, será filtrado lentamente, con lenguaje ambiguo, y presentado como hipótesis científica, no como declaración política formal.

De tal manera que el planteamiento es plausible desde una lógica simbólica, pero débil desde la lógica institucional y geoestratégica. Podría usarse como marco especulativo en ficción política o análisis de escenarios, pero no como predicción sólida sin caer en un sesgo de confirmación.

Fuentes

Associated Press. (2026, febrero 16). Obama shuts down alien buzz and says there’s no evidence they've made contact. AP News.

Blanco Hernández, U. ¿Y si el origen del ajedrez fuera extraterrestre? ChessBase. 20/10/2023.

Blanco Hernández, U. La revelación – Ellos están aquí. Amazon, Versión Kindle.

Bose, N., & Hunnicutt, T. (2026, 19 de febrero). Alien files incoming: Trump orders government release of UFO records. Reuters.

Falconer, R. (2026, 20 de febrero). Trump orders UFO files release after slamming Obama over alien comments. Axios.

Obama, B. (2026, febrero 15). My Conversation with Brian Tyler Cohen [Transcripción / entrada]. Medium (Barack Obama).

Time. (2026, 20 de febrero). Trump says government will declassify alien files. TIME.


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Uvencio Blanco Hernández, Venezuela. Comisión Ajedrez y Educación FIDE. Escritor, Investigador, Conferencista, Árbitro Internacional, Organizador Internacional, Entrenador, Profesor de Ajedrez ECU y Lead School Instructor FIDE.
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