Valores pedagógicos del ajedrez

por Uvencio Blanco Hernández
23/11/2021 – Uno de los ámbitos del conocimiento que mayor atención ha suscitado en las últimas décadas, es el relacionado con la educación en valores. Motiva un gran interés educativo y social lo que le ha llevado a formar parte de contenidos específicos en los currículos escolares de todos los niveles educativos. Artículo por Dr. Uvencio Blanco. | Foto: Nadja Wittmann (ChessBase)

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Su importancia es tal, que en 2015, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), presentó el programa para el Desarrollo Sostenible en el cual propuso 17 Objetivos de desarrollo sostenible. Estos objetivos conllevan un espíritu de colaboración para elegir las mejores acciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras. Los mismos proporcionan orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países en conformidad con sus propias prioridades y los desafíos sociales y ambientales del mundo en general.

Según Ramirez Silva (2019), es aspiración de la ONU que los diferentes gobiernos diseñen sus políticas públicas con base en estos 17 objetivos, acción que los pueblos deben respetar y cumplir estos lineamientos siempre y cuando, dentro de estas agendas se apele fuertemente a la educación en valores, con la que nos quite la venda de los ojos para dejar de concebir una vida desde el individualismo y protejamos el bienestar de todos.

Este autor considera que la educación en valores es trascendental para que nuestra libertad no sea contemplativa únicamente, sino que actúe en nosotros mismos para alcanzar un estado justo y equitativo.

Cuando hablamos de valores ¿a qué nos referimos?

Establecer una definición precisa del significado del término valores no es fácil en virtud de la gran variedad de concepciones, tendencias y escuelas filosóficas existentes. Sin embargo, podemos dar algunas definiciones que consideramos pertinentes al presente estudio.

Guerrero (1998), indica que “ .. los valores son estudiados por la Axiología (del griego axios = valor) que constituye la teoría filosófica que conceptualiza las nociones de lo valioso, en el campo de lo que es bello, estético, verdadero; como esencias y cualidades contenidas en las creaciones humanas”.

Rahts y otros (1967), estiman que “ .. un valor representa algo para la existencia humana”. Igualmente, Mantovani (1962), considera que “ .. el ser humano es un ser dotado de voluntad y cultura, cuyo proceso de convertirse en persona es lo que lo incorpora a participar en el mundo de los valores”.

Por su parte, Herrera (1997) considera que “ .. los valores son cualidades por las que un individuo es estimado y aceptado”. Agrega que los valores pueden clasificarse en morales, sociales, intelectuales, técnicos y vitales.

Según esta escritora los valores tienen como objeto común “el perfeccionamiento del hombre”. En consecuencia, los valores morales perfeccionan al hombre en sí mismo, los sociales en su relación con los demás, los intelectuales en el aspecto razón, los técnicos en el mejoramiento de la calidad de vida y los vitales en su aspecto físico-biológico”.

En concordancia con ello, los valores: justicia, solidaridad, sabiduría, creatividad y deporte, son ejemplos bien representativos de cada una de estas clases.

En un enfoque histórico concerniente al origen de los valores, Gervilla Castillo (1998) sostiene que:

Desde que el hombre es hombre siempre ha deseado el valor y ha rechazado el contravalor o antivalor. En la prehistoria, cuando los primeros humanos buscaban el alimento, se refugiaban de la lluvia, cubrían su cuerpo o se preparaban para la pelea, deseaban o rechazaban, según los casos, objetos, acciones, personas o situaciones. El valor y el antivalor eran ya algo esencial e inherente a su misma vida. Conscientes de ello, los antiguos filósofos: Sócrates, Platón, Aristóteles ... ya se ocuparOI\ de la sabiduría, la verdad, la justicia o del amor como valores necesarios para vivir honestamente como personas y para el buen funcionamiento de la sociedad. La literatura de todos los tiempos, las leyes, las costumbres, el arte, las canciones, etc. han fomentado o rechazado unos u otros valores o antivalores. La razón es bien sencilla: es    imposible una vida humana al margen de los valores. El hombre, por naturaleza, anda hambriento del bien como de la comida, del sexo o del descanso.

La discusión en torno a los valores del hombre y su repercusión en la sociedad es uno de los temas más interesantes des fines del pasado siglo. Este debate es relevante porque estamos convencidos de que la evolución del espíritu humano está en relación directa con el crecimiento moral y ético de los individuos, antes que el conocimiento y la sabiduría, propiamente dichas. Es por ello que algunos sistemas educativos del mundo han enfatizado su interés en hacer del proceso educativo una actividad más significativa para sus ciudadanos.

Consideramos que los valores morales y éticos son los pilares fundamentales del desarrollo de nuestras sociedades. Términos como: familia, libertad, amistad, paz, amor, patriotismo, solidaridad, servicio, honestidad, belleza, lealtad, estudio, trabajo, salud, justicia, sabiduría y verdad; son entendidos en la mayoría de las naciones como valores.

Por otra parte, entre los objetivos que esperaba lograr la reforma educativa, que se adelantaba en varios de los países del hemisferio occidental a finales del siglo pasado y comienzos del presente, están los relativos a “educar para la vida” y “para la vida en democracia y convivencia social”. Estos objetivos representan, a su vez, a un conjunto importante de valores morales y éticos que esperan verse aprehendidos por los jóvenes ciudadanos: respeto mutuo, libertad de expresión, solidaridad identidad nacional, etc.

La importancia de los valores en el ajedrez escolar

Ya hemos visto, que el deporte está conceptualizado como valor en nuestra sociedad contemporánea; aún más ¡un valor del tipo vital! Igualmente, el concepto de creatividad es un tipo de valor técnico por su indiscutible papel en el mejoramiento de la calidad de vida. Así mismo, los valores disciplina y orden, deben ser tenidos en cuenta para facilitar las múltiples relaciones que se dan en nuestra sociedad.

Vale recordar que Benjamín Franklin (1706-1790), inventor, estadista, ensayista y uno de los redactores de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos (1790), escribió un artículo llamado “La moral del ajedrez” como uno de los capítulos de su libro “Ensayos”, obra que posteriormente fue divulgada en ruso hacia 1791.

Este genio del pensamiento universal consideraba que:

La lucha sobre el tablero implica un aprendizaje de actitudes y comportamiento humanos que los jugadores incorporan a su bagaje ético general”. Igualmente consideraba que “lo trascendente de la práctica del ajedrez se basa en la relación entre dos seres humanos, siendo lo importante la ganancia de respeto y estima, no la partida a secas.

Franklin consideraba que, “el código moral se aprende y de alguna manera penetra la personalidad convirtiéndose más tarde en una respuesta no meditada, automática, en cierto grado”. (Martínez, E., 1994).

Igualmente, Bolívar (1825), apoyando a Rodríguez en el desarrollo del conjunto de reformas educativas que precisaban las nuevas repúblicas, consideraba que los valores de juegos como el ajedrez eran fundamentales para el desarrollo armónico de los niños. Al respecto escribió:

Los juegos y las recreaciones son tan necesarios a los niños como el alimento, su estado físico y moral así lo requiere (…) como útiles y honestos son conocidos la pelota .. y el ajedrez.

En el ajedrez, como en todos los deportes, existe un conjunto de leyes y reglas que regulan y controlan el desarrollo de la actividad normando la relación entre los participantes. Por ejemplo, el árbitro se encarga de cumplir y hacer cumplir lo establecido en “Las leyes del ajedrez, FIDE” de tal manera que el ajedrecista, desde muy temprana edad, tiene la oportunidad de aprender a respetar tanto las reglas del ajedrez como las normas generales de la sociedad; por ejemplo: conducta en la mesa, en el salón de clases, en la calle, etc.

Al ser el ajedrez un juego de reglas, un torneo o match implica necesariamente la presencia de espíritu deportivo, fair play, disciplina y estricto cumplimiento de las normas. Es por ello que el ajedrez es reconocido como el juego de los “reyes” o de los “caballeros” y por ello es fundamental la aplicación del concepto de juego limpio.

Es evidente que la comprensión de este enfoque facilita a los individuos el convivir de una manera más civilizada en nuestra sociedad.

El ajedrez además de estar clasificado como juego de reglas y juego intelectual, está ubicado en la categoría de juego pedagógico por su alto valor educativo científicamente comprobado.

La experiencia ha verificado que el estudio y/o práctica del ajedrez tiene algunas características que deben ser destacadas; por ejemplo: jugar ajedrez es placentero, relajante, terapéutico, genera oportunidades para innovar, presenta función comunicativa y expresa valores culturales.

En este sentido, debemos señalar que Nicolai Krogius, notable maestro e investigador de las aplicaciones del ajedrez en la educación afirmó que “después de años investigando el desarrollo de la concentración en niños y adolescentes, podemos afirmar que el progreso más acentuado coincide con el inicio en el estudio y práctica del juego de ajedrez, el cual influye sin duda en la mentalidad de ellos”

Con el fin de fijar conceptos, presentaremos un listado de los valores que son facilitados por el estudio y práctica sistemática del ajedrez.

Estos valores han estado, durante largo tiempo, intuitivamente asociados a la personalidad del ajedrecista. Aunque solo mostramos los más importantes, este conjunto tiene una base experimental innegable. Por ello, deben ser mostrados, discutidos y reforzados en nuestros niños como parte de la labor de los docentes en su función de fortalecimiento del espíritu y del carácter.

El listado, cuyo ordenamiento no implica jerarquía, es el siguiente.

Actitudes y valores facilitados por el ajedrez

Estudio

Trabajo

Disciplina

Creatividad

Sabiduría

Orden

Perseverancia

Mérito Propio

Autocrítica

Solidaridad

Libertad

Dignidad

Verdad

Belleza

Libertad

Amistad

Salud

Autoestima

Por lo anteriormente expresado, un proyecto de enseñanza del ajedrez, organizado y dirigido en las escuelas, debería ofrecer:

  • La posibilidad de realizar un diagnóstico acerca de la carga de actitudes, valores y antivalores que tiene el niño que ha ingresado al proyecto
  • Discusión y reflexión abierta acerca de las actitudes y valores que deben ser desarrollados en las diferentes etapas del crecimiento del niño
  • La organización de criterios unificados en torno a una metodología que facilite el estudio y adquisición de valores
  • Información acerca de los valores del ajedrez y su influencia positiva en el desarrollo de los escolares
  • Supervisión permanente de todo el proceso de formación del niño
  • Retroalimentación oportuna del sistema, enfatizando el aspecto actitudes y valores.

A su vez, y por transferencia, todos estos valores del ajedrez generan efectos positivos para sus practicantes y, por extensión, a la sociedad en general.

Fuentes y enlaces


Uvencio Blanco Hernández, Venezuela. Comisión Mundial de Ajedrez para las Escuelas FIDE Entrenador y organizador.
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