Las historias de Hort: "Mi David Iónovich"

por Vlastimil Hort
08/07/2019 – David Bronstein fue sin duda uno de los ajedrecistas más creativos de la historia. En 1951, igualó en un match por el Campeonato del Mundo con Mijaíl Botvínnik, quien luego defendería su título con las justas. Vlastimil Hort recuerda sus partidas contra "mi David Iónovich", e incluye una en la cual la promesa de jugar el Gambito de Rey en 1970 ¡lo agarró deprevenido veinticuatro años más tarde!

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David Iónovich Bronstein

Es 1946 y se está jugando un match entre las ciudades de Praga y Moscú. Bronstein es el jugador más joven del equipo soviético. En ese entonces, también el más joven en haber recibido un permiso para viajar "al extranjero" a jugar un torneo. La superioridad del equipo moscovita era obvia, pero fue el jugador más joven el que obtuvo el mejor resultado: ¡Bronstein!

Sus ideas originales en la India de Rey inspiraron y deleitaron a toda una generación de ajedrecistas, como lo demuestran estas dos partidas:

 

Se puede acceder a la segunda partida en el menú de la izquierda

Con muy poca frecuencia se ve que alguien sacrifique la calidad con jugadas como Ta8xa1 ¡dos veces en sólo una semana! Y, por supuesto, únicamente un talento inmenso y mucho trabajo pueden dar pie a semejantes joyas tácticas.

"Bronstein se va de Pilsen sin victorias"

David Bronstein

Me gustan aquellos viejos reportajes, muchas veces peculiares, que se publicaban en los periódicos de antaño. El título presentado arriba fue extraído de un periódico local de Pilsen y fue publicado a finales de marzo de 1946. ¿Qué había sucedido?

Tras el match Praga vs. Moscú de 1946 (que fue ganado por los invitados 23 a 13), el equipo soviético (Alátortsev, Lilienthal, Simagin, Bronstein, Kótov, Bondarevsky y Smyslov) se quedó catorce días más en Checoslovaquia para demostrar sus habilidades en matches de exhibición y simultáneas en Praga y otras ciudades. Había pasado poco tiempo desde el fin de la guerra y la liberación, por lo que los soviéticos todavía eran invitados populares en mi país.

Se esperaba que el gran maestro Bronstein llegara a la estación central de Pilsen, donde una comitiva lo estaba esperando para darle la bienvenida. Un miembro de la embajada soviética —en esa época, ¡estas personas estaban en todos lados!— también debía llegar, pero sorprendentemente el maestro Bronstein llegó solo y, dado que casi nadie lo conocía personalmente en Pilsen, la delegación no se percató de su llegada. Por lo tanto, Bronstein partió por su cuenta. La delegación esperaba y esperaba. Llegó el siguiente tren y Bronstein tampoco estaba allí. La exhibición de simultáneas a 35 tableros debió ser cancelada. Los organizadores, desesperados, improvisaron un gran torneo de blitz.

Entretanto, Bronstein estaba cómodamente sentado en el hotel Smitka, disfrutando de una o más cervezas. Tarde en la noche, un aficionado al ajedrez lo encontró. ¡Un desastre para los organizadores! El día siguiente, profundamente descontentos por la serie de sucesos inesperados, los organizadores llevaron a Bronstein a que tomara su tren a Praga. Creo que Bronstein nunca ganó su paga con mayor facilidad. 

Y algo más. Los periodistas locales solían criticar a Bronstein. Con frecuencia, él firmaba tablas rápidas y sin lucha, decían sus detractores. Su respuesta llegaba rápidamente: "¿Qué quieren de mí? ¿Esperan que me esfuerce contra un oponente de la talla del campeón del mundo Smyslov por 3 rublos y 53 copecas?" ¿Acaso esta declaración alcanzó a formar parte de su expediente político?

"Última ronda à la Bronstein"

Vinkovci, 1970. El día de la última ronda. Hora de la partida Bronstein vs. Hort. El resultado era muy importante para ambos. Me sorprendió gratamente que mi oponente me preguntara si me era familiar su aseveración de que "los torneos terminan en la penúltima ronda". Hasta entonces, sólo había visto que la última etapa del Tour de France en París fuera puramente simbólica. Pero, para evitar contratiempos, llegué bien preparado a la partida. Bronstein movió rápidamente y con aún mayor rapidez ofreció las tablas. Acepté, y los dos compartimos el segundo puesto con Gligoric.

Clasificación final tras 15 rondas

# Nombre País 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 Pts.
1 Bent Larsen
 
  1 ½ ½ ½ ½ 0 1 ½ ½ ½ 1 1 1 1 1 10.5
2 Svetozar Gligoric
 
0   ½ ½ ½ ½ ½ ½ 1 1 1 ½ ½ 1 1 1 10.0
3 David Ionovich Bronstein
 
½ ½   ½ 1 ½ ½ ½ ½ ½ 1 ½ 1 ½ 1 1 10.0
4 Vlastimil Hort
 
½ ½ ½   1 ½ ½ ½ ½ 1 0 ½ 1 1 1 1 10.0
5 Dragoljub Velimirovic
 
½ ½ 0 0   ½ ½ ½ ½ 1 1 ½ 1 1 1 1 9.5
6 Tigran V Petrosian
 
½ ½ ½ ½ ½   ½ 1 ½ 0 ½ ½ ½ 1 1 1 9.0
7 Laszlo Szabo
 
1 ½ ½ ½ ½ ½   0 ½ ½ 0 ½ 1 1 1 1 9.0
8 Mark E Taimanov
 
0 ½ ½ ½ ½ 0 1   0 ½ ½ 1 1 1 1 1 9.0
9 Dragoljub Minic
 
½ 0 ½ ½ ½ ½ ½ 1   ½ ½ ½ ½ 1 1 1 9.0
10 Rudolf Maric
 
½ 0 ½ 0 0 1 ½ ½ ½   1 ½ ½ 1 1 1 8.5
11 Miguel Angel Quinteros
 
½ 0 0 1 0 ½ 1 ½ ½ 0   1 0 ½ ½ 1 7.0
12 Bruno Parma
 
0 ½ ½ ½ ½ ½ ½ 0 ½ ½ 0   ½ ½ 1 ½ 6.5
13 Mario Bertok
 
0 ½ 0 0 0 ½ 0 0 ½ ½ 1 ½   ½ 0 1 5.0
14 Tomislav Ledic
 
0 0 ½ 0 0 0 0 0 0 0 ½ ½ ½   ½ ½ 3.0
15 Marijan Ozanic
 
0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 ½ 0 1 ½   1 3.0
16 Dragoslav Tomic
 
0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 ½ 0 ½ 0   1.0

Bronstein cartoon

"Qué bicho raro este David Iónovich", pensé. Hasta entonces, lo conocía sobre todo por ser el autor del libro que recordaba las partidas del Torneo de Candidatos de Zúrich, 1953. Una joya entre los libros de torneos.

Tras la entrega de premios, Bronstein llegó con otra oferta sorpresiva. "Todavía me queda una botella de coñac puro de Georgia en el maletín". Tenía mucha curiosidad y acepté su oferta. La noche era larga. Mi amigo habló demasiado, yo hablé demasiado poco, pero nuestros dolores de cabeza la mañana siguiente fueron igualmente agudos. Y recuerdo que Bronstein estaba bastante aliviado y contento por haber terminado por delante de Tigran Petrosian...

¿Fue todo un sueño o sucedió en realidad? El coñac nos empujó a acordar jugar el Gambito de Rey en nuestra siguiente partida, sin importar quién tuviera las blancas. Me parece recordar que habíamos acordado que nuestro compromiso no se aplicaría en caso de que nos enfrentáramos en el Interzonal. 

"Oh, mi querido Vlasty, ¿estás loco o sigues ebrio?", me pregunté a mí mismo el día siguiente. Mi sospecha de que habíamos compartido más de una botella se estaba fortaleciendo. En toda mi carrera profesional, jamás había siquiera considerado jugar el Gambito de Rey con blancas. Simplemente no era parte de mi repertorio. ¡Una razón más para que esta idea me desagradara! Pero una promesa es una promesa, y se debe mantener. "Tal vez nunca más nos enfrentemos en un tablero", decía, tratando de levantarme el ánimo. Pero la discreción es la mejor parte de la valentía y decidí practicar diligentemente el Gambito de Rey en caso de que las papas quemaran algún día. Y sucedió...

El Gambito de Rey

Únicamente ajedrecistas que habían sido valorados personalmente por el gran maestro holandés Jan Hein Donner fueron invitados al Memorial Donner en Ámsterdam, 1994. 

Jan Hein Donner y David Bronstein | Foto: Nationaal Archif

Incluso Bent Larsen, que residía en Argentina en ese entonces pero había sido gran amigo de Donner, quería participar. Es una pena, una verdadera pena que problemas de salud lo hayan forzado a cancelar poco antes del torneo. La tabla de posiciones demuestra que la vieja guardia estaba bien representada. Al igual que Donner, Ligterink y Ree, dos de los tres participantes holandeses, eran excelentes periodistas.

Clasificación tras 9 rondas

# Tít. Name País 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Pts.
1 GM Vassily V Smyslov
 
  1 ½ ½ ½ ½ ½ ½ 1 ½ 5.5 / 9
2 GM Svetozar Gligoric
 
0   0 ½ 1 ½ 1 ½ 1 1 5.5 / 9
3 GM Wolfgang Unzicker
 
½ 1   ½ ½ ½ 1 ½ ½ ½ 5.5 / 9
4 GM Dragoljub Velimirovic
 
½ ½ ½   ½ 0 1 1 0 1 5.0 / 9
5 IM Gert Ligterink
 
½ 0 ½ ½   1 0 1 1 ½ 5.0 / 9
6 GM David Ionovich Bronstein
 
½ ½ ½ 1 0   ½ 0 1 ½ 4.5 / 9
7 GM Vlastimil Hort
 
½ 0 0 0 1 ½   1 ½ 1 4.5 / 9
8 GM Hans Ree
 
½ ½ ½ 0 0 1 0   ½ ½ 3.5 / 9
9 GM Ludek Pachman
 
0 0 ½ 1 0 0 ½ ½   ½ 3.0 / 9
10 IM Robert G Hartoch
 
½ 0 ½ 0 ½ ½ 0 ½ ½   3.0 / 9

Pero al ver la lista de participantes tuve sentimientos encontrados. ¡De Vinkovci 1970 a Ámsterdam 1994! El Gambito de Rey obligado —el acuerdo con Bronstein— me amenazaba como la espada de Damocles.

Por lo tanto, practiqué asiduamente esta apertura que, hasta el día de hoy, ni me gusta ni me parece del todo correcta. Con negras, siempre tuve líneas favoritas, pero con blancas la partida sólo podía terminar con un ataque kamikaze. El sorteo de colores se acercaba amenazante. En vano traté de evadir el problema dignamente. ¿Podría un par de botellas de genever holandés convencer a mi "compañero contractual" a cambiar de parecer? ¿No habrá expirado hasta ahora este acuerdo oral?

El día de la festiva ceremonia de apertura llegó y se realizó el sorteo de colores. Pero Caissa, la diosa del ajedrez, no tuvo misericordia de mí. Primera ronda: ¡Hort vs. Bronstein! ¡Qué conmoción!

Apenas conseguí dormir la noche previa a nuestra partida. Nada menos que veinticuatro largos años habían pasado desde el acuerdo. ¿Y cuál sería la perspectiva legal en nuestro caso? Una corte ajedrecística sin duda me consideraría responsable, una corte civil tal vez sería más tolerante. También era de mi conocimiento que los parientes de Donner eran jueces y tenían altos puestos en las cortes holandesas...

La primera ronda llegó aún más rápidamente de lo que esperaba. Apretón de manos. Con blancas, jugué de prisa 1.f2-f4. Mi oponente me lanzó una mirada y reaccionó inmediatamente con 1...e7-e5, a pesar de que usualmente tardaba entre 15 y 20 minutos antes de realizar su primer movimiento. El pasado me acechaba. Luché con mi consciencia: ¿debería hacerlo o no? Ahora yo —no Bronstein— reflexioné durante casi 20 minutos antes de (cobardemente) jugar 2.d2-d3. Los espectadores estaban bastante inquietos.

 

No estoy orgulloso de esta partida, y preferiría erradicarla de mi memoria. Por alguna razón inexplicable, Bronstein se metió en un horroroso apuro de tiempo: sólo tenía un minuto y medio para realizar dieciocho jugadas. Cuando me ofreció las tablas, fue como si escuchara el canto de los ángeles. Estaba tan aliviado que le di un fuerte apretón de manos.

Pienso que a ambos nos hubiera hecho bien visitar a un psicoterapeuta en Ámsterdam. ¿Había Bronstein recibido mi regalo, la botella de genever, que dejé en la sala de espera del hotel? De cualquier manera, yo estaba muy contento de no haber recibido ninguna mirada reprobatoria durante el torneo. Pero una cosa está clara: probablemente nunca me liberaré de mi aversión al Gambito de Rey.

Bronstein impulsando a jóvenes talentos

"Ya sabes..."

David Iónovich envejeció. Ocasionalmente nos encontramos en los torneos de "Hombre contra máquina" de AEGON en Den Haag. Su gusto por hablar se había fortalecido. Cada vez hablaba más. Sus lentes también se iban engrosando cada vez más. Su expresión favorita, en un alemán entrecortado, era "ya sabes..."

No, ni yo ni muchos otros sabíamos de qué estaba hablando. Tratábamos de ser corteses y lo escuchábamos por un momento. Pero en ocasiones no podía evitarlo y debía recordarle que estaba jugando una partida de ajedrez, y que era su turno.

Una pregunta que todavía me interesa, como a muchos otros probablemente: ¿se vio obligado a igualar su match por el Campeonato del Mundo contra Botvínnik en 1951? El padre de Bronstein pasó muchos años en un campo de trabajo forzado siberiano, y estoy convencido de que el aparato del estado en la época de Stalin estaba listo para tomar represalias. Ya sabes...

Desafortunadamente, nuestro último encuentro se dio a través del teléfono: de Praga a Minsk, junio de 2006. Pavel Matocha, de la Sociedad de Ajedrez de Praga, y yo realmente queríamos que jugara en el match intergeneracional Snowdrops vs. Old Hands. Estaba muy contento por haber recibido la inesperada invitación, pero desafortunadamente tuvo que rechazarla por su debilitado estado de salud. Su silenciosa voz al teléfono sonaba muy triste. Media hora más tarde, Matocha y yo volvimos a intentarlo. Nuestra oferta: "Puede venir con un acompañante y no está obligado a jugar. Nos encantaría que participara en el torneo como invitado de honor".

"Gracias, aprecio que todavía se acuerden de mí. En 1946 fui muy feliz en Praga. Nunca olvidaré la cerveza checa y el špekácky de la Plaza de Venceslao". Esas fueron sus últimas palabras.

En el ajedrez y en la vida siempre será lo mismo: una generación se va, la siguiente llega. Ese mismo año, el 5 de diciembre de 2006, uno de los más grandes ajedrecistas de la segunda mitad del siglo XX dejó la escena ajedrecística de nuestro planeta para siempre. Gracias a Dios, llegó a ver que su querida Ucrania recuperara la independencia.

Tuvo mucho éxito en su carrera. Siempre me ha fascinado su juego en las Olimpiadas. ¡En 1952, 1954, 1956 y 1958 se llevó el oro con el equipo soviético! En 1952 y 1956 también tuvo el mejor resultado individual en el cuarto tablero, y en 1958 lo hizo en el tercero.

¿Estás buscando un nuevo libro para tu biblioteca? Recomiendo Aprendiz de brujo, ¡un tributo a Bronstein escrito por Tom Fürstenberg!

Su rating Elo más alto en mayo de 1971 fue 2595; su mejor rating histórico fue de 2792 en junio de 1951. ¡Bien hecho!

También será recordado por sus jugadas e ideas originales. Y aquí tal vez descubramos a un seguidor más...

Traducción del inglés: Carlos Colodro

Enlaces




Vlastimil Hort nació el 12 de enero de 1944, en Kladno (Checoslovaquia). En la década de 1970 era uno de los mejores ajedrecistas del mundo, candidato al título mundial. En 1979 emigró a la entonces Alemania Occidental, donde sigue viviendo. Es un excelente jugador de ajedrez a la ciega, prolífico autor y popular comentarista de ajedrez
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