El campeón del mundo se muestra reflexivo tras una difícil campaña en Oslo
Para Gukesh Dommaraju, el año y medio posterior a su ascenso al título mundial ha traído consigo desafíos inesperados. El gran maestro indio de 20 años, que deberá defender su corona dentro de unos seis meses, habló con una franqueza poco habitual en una entrevista para el Hindustan Times, en la que describió la presión que siente debido a su nuevo estatus, la dificultad de gestionar la ambición ante el tablero y el desafío de reencontrarse con el disfrute que lo atrajo al ajedrez durante la niñez.
La entrevista se realizó poco después del torneo Norway Chess, donde Gukesh atravesó uno de los momentos más difíciles de su carrera en la élite. Terminó último en el torneo de seis jugadores disputado en Oslo, con 8 puntos. En las partidas clásicas, perdió cinco, ganó una y empató cuatro, mientras que ganó dos de sus cuatro desempates Armagedón. Su derrota en la última ronda ante Magnus Carlsen confirmó lo que ya venía siendo una campaña decepcionante, que le costó 14,8 puntos Elo y lo hizo caer ocho puestos en el ranking mundial.
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Ese contexto dio mayor peso a las reflexiones de Gukesh. Al ser consultado sobre la parte más difícil de ser campeón del mundo, señaló primero las expectativas: no solo las que vienen de fuera, sino también las que él mismo se impone. Admitió que la situación actualmente «no pinta bien». El tono no fue autocompasivo, sino más bien analítico: el de un joven competidor que intenta entender por qué las mismas cualidades que lo ayudaron a llegar a la cima pueden convertirse en una fuente de inestabilidad.

Gukesh Dommaraju firma autógrafos en el Tata Steel Masters de este año, donde obtuvo 6½/13 puntos | Foto: ChessBase / Nils Rohde
Gukesh reconoció que su tendencia natural es presionar en busca de victorias. Tras ascender en el ranking jugando torneos abiertos, aprendió rápidamente que el éxito a menudo requería ambición y recursos prácticos. En el nivel más alto, sin embargo, este enfoque debe equilibrarse con una dosis de objetividad.
Planteó el problema como una cuestión de disciplina más que de capacidad. Ser ambicioso, sugirió, sigue siendo una fortaleza, pero solo cuando se puede controlar. Respecto a su desempeño en los últimos meses, confesó: «Mis fortalezas me han estado controlando».
La entrevista también abordó la motivación que siente después de haber ganado el Campeonato del Mundo a una edad tan temprana. Gukesh admitió que hubo periodos en 2025 en los que la motivación fue un problema. Ganar el título, explicó, elimina el objetivo evidente que impulsa durante años a la mayoría de los jugadores de élite. Ahora intenta encontrar una fuente de motivación más interna, menos dependiente de los resultados.
Fuera del tablero, mencionó a sus amigos y la música como fuentes de equilibrio. Pero el ajedrez sigue siendo un elemento central en su vida. Incluso en medio de la frustración, dijo que todavía quiere dedicar tiempo al deporte que lo apasiona. «Ahora mismo es un desafío», señaló cuando se le preguntó si disfrutaba todavía del ajedrez. Para Gukesh, la tarea inmediata no consiste solo en recuperar la forma, sino en redescubrir las condiciones que permitan que su ambición juegue a su favor y no en su contra.
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In this Fritztrainer: Attack like a Super GM, with Gukesh we touch upon all aspects of his play, with special emphasis on how you can become a better attacking player.