¿Cómo se aplica la práctica deliberada en el entrenamiento ajedrecístico?

por Uvencio Blanco Hernández
26/02/2021 – En esta oportunidad, queremos hacer una aproximación al “cómo” en la aplicación de la “práctica deliberada de la tarea” como estrategia de entrenamiento. Comenzaremos afirmando que hay consenso general, respecto a que el entrenamiento deportivo es un proceso de carácter pedagógico, en el cual se busca la estimulación de una serie de procesos fisiológicos y de la mente, con el objeto de mejorar algunas habilidades físicas y/o mentales que permitan iniciar y fortalecer el rendimiento deportivo. Artículo por Dr. Uvencio Blanco. | En la foto: GM Karsten Müller y GM Wesley So en el estudio de ChessBase | Foto: ChessBase

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Acerca del entrenamiento deportivo

En tal sentido, debemos tener en cuenta que la correcta planificación de los objetivos y las actividades de entrenamiento, conjuntamente con la motivación, promueven la participación activa y eficaz del sujeto entrenado, durante el desarrollo de las habilidades y destrezas a ser alcanzadas.

En todo entrenamiento debemos tener en cuenta sus características principales. Algunas de ellas las presentamos a continuación:

  • Progresión: entendida como un proceso en el cual se va aumentando la intensidad de la práctica (o ejercicios), hasta llegar a un límite –previamente establecido- de manera gradual.
  • Variedad: la diversidad y complejidad de la práctica es imprescindible durante el desarrollo de un buen programa de entrenamiento.
  • Reposo: los especialistas opinan que, dentro de una misma sesión de entrenamiento, el descanso se debe limitar al mínimo posible; aunque es fundamental que se cumpla entre sesiones de entrenamiento diferentes.
  • Duración: las sesiones de un buen programa de entrenamiento no deben prolongarse indefinidamente. Las mismas deben tener un tiempo de inicio y finalización justificadamente definidas pensando en las capacidades y necesidades especifica del entrenado.
  • Repeticiones: La práctica deportiva exige la realización de “repeticiones” de ejercicios particulares que permitan desarrollar fuerza, resistencia y otras variables importantes en el desempeño deportivo.

La focalización del entrenamiento ajedrecístico

Un entrenador que aspira llevar a su entrenado desde el nivel novato al experto, debe buscar estrategias específicas para mejorar la calidad del juego y un mejor rendimiento deportivo. A tal efecto, debe facilitar la adquisición, desarrollo y perfeccionamiento de las habilidades cognitivas y motoras de su joven entrenado.

La investigación nos señala que la educación basada en competencias establece que la enseñanza debe estar centrada en el estudiante. En esa misma línea, el entrenamiento ajedrecístico debe estar focalizado en el entrenado. Ocurre que, en ambos casos, la práctica deliberada contribuye para el cumplimiento de los propósitos tanto de la educación como el deporte. Este enfoque tiene por características: el aprendizaje situado, contextualizado en el entorno, las actividades diarias y evaluación permanente.

Uno de los modelos más aceptados para lograr la experticia es la práctica deliberada, un marco referencial que consiste en organizar una serie de actividades basadas en objetivos específicos y evaluables.

Factores que influyen positivamente en el desarrollo de la práctica deliberada

Para que un entrenador de ajedrez lleve adelante la práctica deliberada, debe tener en cuenta estos factores principales:

  • Los objetivos a alcanzar deben estar bien definidos
  • Necesidad de una fuerte motivación al logro
  • Realimentación oportuna, constante y efectiva
  • Repetición.

Los objetivos a alcanzar deben estar bien definidos

Como el desarrollo de las habilidades para el juego de ajedrez es un proceso gradual, se hace necesario que el entrenador identifique las actividades y los objetivos específicos del entrenamiento de los diferentes aspectos del juego, con base en el nivel actual de experticia que posea el joven ajedrecista.

A tal efecto, debe prever el nuevo nivel al cual se aspira llevar al entrenado y definir claramente cual o cuales son los objetivos por alcanzar; para así poder establecer las actividades a desarrollar.

Según la teoría de la práctica deliberada, para el establecimiento de actividades con objetivos definidos, es imprescindible la simplificación de los objetivos en elementos y actividades simples que el entrenado pueda desarrollar y practicar hasta lograr su ejecución correcta de la tarea.

Vale señalar que ha sido demostrado que, en la práctica deliberada, la mejora continua en el desempeño deportivo, es mucho más efectiva cuando esta se fragmenta en pequeñas porciones. Esto ocurrirá con todas y cada una de las tareas asociadas. Luego, el entrenado estará habilitado para integrar de forma secuencial, jerárquica y sistematizada con el resto de actividades hasta alcanzar el nivel ya previsto.

Necesidad de una fuerte motivación al logro

Uno de los factores más importantes para el logro de la mejora y el éxito deportivo está en la motivación. Un “proceso que inicia, guía y mantiene las conductas orientadas a lograr un objetivo o a satisfacer una necesidad”. También puede ser definida como “el estado interno que activa, dirige y mantiene el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

La fuerza o el nivel de motivación está determinada por la importancia que un estudiante, novato o entrenado le otorga a una actividad o situación determinada; por ejemplo, la disposición anímica para participar en un torneo importante, la preparación de una partida contra un adversario de mayor fuerza o experiencia, la asistencia a una sesión de simultaneas contra el campeón de su país, etc.

Es aquel impulso que nos lleva a actuar y nos permite seguir adelante incluso en las situaciones difíciles o límites. Por ejemplo, mejorar el rating personal, ganar el puesto en la selección de nuestra universidad, mejorar en la tabla de posiciones de un torneo, ganar el trofeo a la partida más brillante, obtener medalla en un campeonato nacional, etc. Esas son motivaciones.

Hay varias clasificaciones para las motivaciones; una de ellas es la que establece que una motivación puede ser intrínseca o extrínseca. La intrínseca está relacionada con variables generadas por factores personales; como es el caso del interés y la satisfacción de necesidades propias. Aquí es importante señalar que, al existir una motivación intrínseca, no son necesarios otros estímulos, incentivos ni castigos, porque la actividad a desarrollar, en sí misma es gratificante.

Mientras que la motivación extrínseca, se despliega a través del entorno en el cual se desenvuelve el entrenado; por ejemplo, mejorar su Elo o su desempeño en la administración del tiempo en partidas de blitz.

Realimentación oportuna, constante y efectiva

Pensando en un modelo teórico en el cual se encuentren el ajedrecista novato (individuo sujeto de entrenamiento), su entrenador (experto) y el programa de entrenamiento; estaríamos en presencia de un equipo; de una unidad de trabajo o sistema, en el cual el objeto final es el desarrollo de habilidades propias de la experticia.

De tal manera, que estaríamos ante un “sistema” que puede regularse a sí mismo (autorregulación), por la que cada consecuencia o resultado que se derive, afecta al proceso de entrenamiento integrándolo y modificándolo.

Siendo el ejercicio del ajedrez una actividad eminentemente intelectual; en su proceso de entrenamiento se activan y expresan mecanismos y procesos mentales; los cuales involucran a un conjunto de estrategias, procedimiento y técnicas de carácter comunicativo y expresivo que se dan –principalmente- entre el jugador novato y su entorno.

A lo largo de ese proceso, también se evidencia una representación y modificación mental de una parte al conjunto de interacciones entre el novato y su medio (otros jugadores, programas computarizados e, inclusive, con su propio entrenador).

Esta dinámica lleva a otros procesos de autoconstrucción, autoconciencia y autodirección debido al conocimiento y experiencias obtenidas a partir de las propias representaciones mentales. En una palabra, la autorregulación facilita la independencia intelectual de sus practicantes.

Recordemos que la práctica deliberada –como estrategia aplicada en el entrenamiento ajedrecístico- debe estar basada en un enfoque pedagógico. Esto es, en la observación directa por parte del entrenador, por lo que la misma debe ser evaluada con un patrón formativo, mediante el cual sean evaluados el desempeño y el producto de la misma. A tal efecto, es necesaria la realimentación oportuna y efectiva con el fin de garantizar su adecuada comprensión y realización.

Repetición

Muchos autores y entrenadores coinciden en considerar que el entrenamiento deportivo se basa, fundamentalmente, en repeticiones.

Los objetivos, la motivación y la realimentación de una tarea son insuficientes –por si mismas- para adquirir y perfeccionar el dominio de una actividad, por ello es necesaria la repetición constante en ambientes que cuenten con recursos indispensables, tales como fuentes de información, infraestructura y entrenadores.

Con el explosivo desarrollo de la inteligencia artificial, han sido desarrollados potentes programas tutoriales de ajedrez que facilitan grandemente el estudio y practica del ajedrez; mas particularmente, por parte de aquellos jóvenes que participan en programas de entrenamiento ajedrecístico.

Este tipo de acceso o práctica con programas informáticos altamente especializados, es un complemento importante al aprendizaje y el entrenamiento ajedrecístico.

Siendo así, es evidente que la repetición de actividades con programas digitalizados, es una herramienta pedagógica muy favorable para la práctica deliberada en el ajedrez, que-bien administrada-  puede acelerar la velocidad de adquisición de conocimiento, aumentar la precisión y perfeccionar las habilidades más críticas para el desempeño exitoso en el ajedrez.

Ahora bien, el entrenador de ajedrez debe estar consciente que el número de repeticiones necesarias para lograr la experticia en cualesquiera de las habilidades involucradas en el desempeño de sus jóvenes entrenados, depende principalmente de la naturaleza de su complejidad y la administración que se haga de ella.

Finalmente, debemos concordar en que:

  • La práctica deliberada es un modelo necesario e indispensable para alcanzar la experticia a lo largo de la formación de ajedrecistas jóvenes
  • El resultado obtenido de la práctica de un aspecto especifico del entrenamiento, debe ser medible, cuantificable y verificable a través de valores numéricos.
  • Si las distintas variables que influyen sobre la práctica deliberada no han sido medidas, entonces el entrenador no podrá saber si ha habido progresión o no; si la estrategia escogida ha sido provechosa o no, para el ulterior crecimiento de su entrenado.

Fuente


Uvencio Blanco Hernández, Venezuela. Comisión Mundial de Ajedrez para las Escuelas FIDE Entrenador y organizador.
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